“Tengo dos roles importantes dentro de esta industria. Uno es en Select Sires, donde trabajamos para producir los toros que serán los futuros padres de los rodeos lecheros. Además, con mi familia somos productores lecheros en Estados Unidos y tenemos un tambo de 1400 vacas”, explicó.
Según Haywood, la estrategia Beef on Dairy le permitió mejorar la rentabilidad del establecimiento y, al mismo tiempo, acelerar el mejoramiento genético del rodeo.
La estrategia Beef on Dairy mejoró la rentabilidad y aceleró el mejoramiento genético del rodeo.
“Habitualmente mi trabajo es convencer a los productores de por qué tiene sentido invertir en genética. Pero lo que está pasando con Beef on Dairy es una situación muy particular del mercado que le está dando al productor una manera muy sencilla de generar una mejora genética en su rodeo”, señaló. “Con una combinación inteligente de semen sexado y semen de carne, se puede acelerar de manera muy marcada la intensidad de selección y lograr avances genéticos mucho más rápidos”, agregó.
Durante años, en su establecimiento utilizó semen Holando convencional sobre la mayor parte de las vacas, con el objetivo de obtener mejores vaquillonas para reposición. Sin embargo, esa estrategia cambió por completo. Hoy, en el tambo de Haywood ya no se utiliza semen convencional. En su lugar, emplean exclusivamente semen sexado Holando y semen de razas carniceras.
La clave, explicó, es aplicar el semen sexado sobre los animales con mayor valor genético para los objetivos de selección definidos por la empresa. “No necesariamente son las vacas con el mejor índice general, sino aquellas que tienen las características que queremos potenciar en nuestra genética”, indicó.
Objetivos de selección
La combinación de semen sexado y semen de razas carniceras permitió acelerar el progreso genético, mejorar los índices de fertilidad, producción y longevidad.
A la hora de decidir dónde utilizar semen sexado, Haywood explicó que combinan tres criterios. Por un lado, identifican las fortalezas actuales del rodeo. También analizan los aspectos que aún pueden mejorar. Y, además, consideran cuáles serán las demandas de los sistemas lecheros en los próximos años, ya que las decisiones genéticas tomadas hoy impactarán sobre vacas que producirán leche en el futuro.
“La raza Holando es muy fuerte en producción de leche y proteína, eficiencia alimenticia, calidad de ubre, patas y pezuñas, fertilidad y facilidad de parto”, señaló. A partir de ese diagnóstico, el programa de selección pone el foco en características que todavía presentan margen de mejora. Entre ellas mencionó el tamaño adulto de las vacas, la salud de las pezuñas, la resistencia a mastitis y la salud de las terneras, atributos que también forman parte de los criterios considerados por el índice HHP.
Fertilidad, producción y vida productiva
La estrategia Beef on Dairy permitió acelerar las mejoras en varios de los indicadores que más impactan sobre la rentabilidad de los tambos. Entre ellos se destacó la fertilidad.
“Lo que vamos a ver en el futuro en Estados Unidos son vacas con lactancias y vidas productivas más largas”, sostuvo el especialista.
Al analizar la evolución del Cow Conception Rate (CCR), un índice que mide la capacidad de concepción de las vacas, explicó que durante años el progreso genético en fertilidad fue limitado debido al fuerte énfasis puesto en la producción de leche. Sin embargo, esa tendencia comenzó a revertirse a partir de la incorporación de nueva información genética.
“Lo que más me gusta ver es que aumentó la fertilidad genética, pero también mejoró mucho la fertilidad real del rodeo. Eso es gracias al Beef on Dairy y al uso de toros de carne con índices de fertilidad muy altos”, señaló.
Algo similar ocurrió con la producción de leche. Según el especialista, la posibilidad de utilizar semen sexado en los animales de mayor mérito genético permitió aumentar la intensidad de selección y acelerar el progreso en este rasgo.
La vida productiva fue otro de los indicadores destacados. Haywood señaló que las herramientas genómicas permitieron realizar una selección más precisa para esta característica, aunque advirtió que durante un período los avances genéticos no se tradujeron en una mayor permanencia de las vacas en los rodeos.
Según explicó, la utilización masiva de semen sexado generó un exceso de vaquillonas de reposición, lo que llevó a descartar vacas adultas que todavía eran productivas. La incorporación de semen de carne permitió corregir esa situación al producir únicamente la cantidad de reemplazos necesaria.
“Lo que vamos a ver en el futuro en Estados Unidos son vacas con lactancias y vidas productivas más largas. Eso va a generar una mayor rentabilidad para los tambos”, sostuvo.
Las causas detrás del descarte
Para definir los objetivos de selección, Haywood señaló que también es fundamental comprender por qué las vacas abandonan los rodeos. A partir del análisis de grandes bases de datos productivos, el equipo de Select Sires identificó cuáles son los factores que más limitan la permanencia de los animales en los tambos.
“La fertilidad sigue siendo el motivo número uno por el cual las vacas no pueden mantenerse en el rodeo el tiempo suficiente”, afirmó. Otro de los factores más importantes es la mastitis. Esta enfermedad continúa siendo una de las principales causas de descarte, por lo que mejorar genéticamente la resistencia a mastitis y la calidad de leche constituye una prioridad para los programas de selección.
La salud de las pezuñas también aparece entre los desafíos relevantes. A medida que las vacas aumentan su tamaño y permanecen más tiempo en producción, los problemas de locomoción adquieren más importancia dentro de los sistemas lecheros.
Por último, mencionó la producción. Incluso cuando las vacas presentan un buen estado sanitario y corporal, aquellas que no alcanzan los niveles mínimos de producción requeridos terminan saliendo del sistema.
El especialista remarcó que comprender estas causas permite orientar la selección genética hacia características que contribuyan a mejorar la rentabilidad y la permanencia de las vacas en los rodeos.
Un índice para seleccionar la vaca del futuro
El índice Holstein Herd Profit (HHP) integra múltiples características de importancia económica para la rentabilidad de los sistemas lecheros.
Toda la información obtenida a partir de los estudios sobre fertilidad, salud, producción y longevidad fue incorporada en un único criterio de selección. Ese trabajo dio origen al HHP, una herramienta diseñada para identificar a los animales con mayor potencial de rentabilidad.
El índice reúne en una sola evaluación las principales fortalezas y debilidades de la raza Holando. De esa manera, permite seleccionar animales que combinen buenos niveles de producción con características vinculadas a la salud, la fertilidad y la funcionalidad.
“Tratamos de reunir en un solo índice todas las características de interés para poder seleccionar animales de una manera más simple y eficiente”, señaló.
Entre otros aspectos, el HHP pondera producción de leche y sólidos, calidad de ubre, resistencia a mastitis, fertilidad, salud de pezuñas, facilidad de parto y longevidad. También incorpora información vinculada a la salud general de los animales.
Según Haywood, esto cobra especial importancia en sistemas que utilizan semen sexado y semen de carne, donde se generan menos vaquillonas de reposición y cada animal debe permanecer más tiempo en producción.
El especialista destacó que el índice se encuentra disponible para evaluar toros de toda la industria y continúa siendo ajustado para mejorar su capacidad de identificar los animales más rentables para los sistemas lecheros.
La prueba en los rodeos comerciales
Para validar la utilidad del índice HHP, analizan de manera permanente el desempeño de los animales en rodeos comerciales. La metodología consiste en comparar los grupos con mejores calificaciones dentro del índice con aquellos ubicados en los niveles inferiores y evaluar si las diferencias observadas se traducen en resultados económicos concretos.
Según Haywood, los animales mejor posicionados en el HHP generan mayores ingresos a partir de la producción de grasa y proteína, presentan menores recuentos de células somáticas y logran mejores resultados reproductivos.
“Estamos auditando constantemente el índice para asegurarnos de que funcione como esperamos. Buscamos comprobar que los animales con mejores valores de HHP sean realmente los que generan más rentabilidad para los productores”, concluyó.
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