Un desarrollo biotecnológico para mejorar la ganadería
Agrosintex, startup incubada en CREA Lab, presentó sus avances en el Demoday 2025 para mejorar la eficiencia de la ganadería y reducir emisiones de metano.
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CREA Lab, el programa de incubación del Movimiento CREA, cerró el ciclo se capacitaciones de la edición 2025 con su clásico Demoday 2025, donde las startups participantes presentaron los avances de sus proyectos. Entre ellas estuvo Agrosintex, un emprendimiento biotecnológico que desarrolla soluciones sustentables para rumiantes, orientadas a mejorar la eficiencia productiva y reducir emisiones.
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El equipo, integrado por especialistas en biotecnología con experiencia en bacterias lácticas y microorganismos, trabaja en conjunto con INTA y otras instituciones técnicas y académicas en la realización de ensayos in vitro de sus soluciones. Los primeros resultados mostraron reducciones de metano superiores al 90% y mejoras en la digestibilidad del alimento.
Adicionalmente Agrosintex se encuentra desarrollando un proceso de encapsulación y ya está articulando, con actores públicos y privados, la coordinación de pruebas a campo.
Durante los cuatro meses de incubación, la startup participó de capacitaciones, mentorías y validaciones con productores y técnicos de la red CREA. Ese proceso permitió fortalecer la propuesta de valor de la empresa, ajustar su modelo de negocio y contrastar el interés potencial del mercado. Aunque el foco inicial de Agrosintex es la ganadería bovina, la tecnología también permite proyectar evaluaciones en otros rumiantes, como ovinos y caprinos. La exposición en el marco del Demo Day 2025 marca un hito en el desarrollo de la compañía.
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Lucia Belga, cofundadora de Agrosintex, presentó los avances de la startup en el Demo Day 2025
Pérdidas en bovinos que impulsaron una solución
La historia de Agrosintex empezó con un problema recurrente en la ganadería misionera. Lucia Belga, cofundadora de la startup, contó que el caso de Tomás De Coulon —productor del Grupo CREA Tierra Colorada, de la región Litoral Norte— permitió dimensionar el impacto que la combinación de los vaivenes del mercado y el efecto del timpanismo genera en la producción ganadera.
“Tomás muchas veces arranca el ciclo sabiendo que va a producir a pérdida”, explicó. Hay campañas en las que el costo del maíz, un insumo dolarizado y central para la alimentación de la hacienda, puede volver negativos los márgenes. A ese escenario se suma el timpanismo, un trastorno asociado con la acumulación de gases en el rumen de las vacas que genera pérdidas productivas relevantes.
Según Belga, cada vaca que muere por timpanismo está valuada en unos 1.200 dólares. Incluso sin mortalidad, la pérdida es significativa: “En un ciclo de engorde de 100 días se pueden perder más de 180 kilos por vaca, que equivalen a unos 40 dólares”, detalló En rodeos de 500 a 1000 animales, el impacto económico es considerable.
Con ese punto de partida, comenzaron a desarrollar un aditivo alimenticio orientado a reducir la generación de gases en el rumen y mejorar la eficiencia. “Buscamos aumentar la ganancia diaria de peso y, al mismo tiempo, disminuir hasta un 95% las emisiones de metano”, señaló Belga. La propuesta apunta a reducir riesgos sanitarios, evitar pérdidas económicas y promover sistemas más eficientes.
El modelo comercial se basa en alianzas con distribuidores, cooperativas y asesores técnicos. El producto se integra sin modificar la rutina de alimentación: “Solo se usa el 1% de la ración diaria, lo que lo hace muy sencillo de aplicar”, explicó.
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La empresa desarrollar un aditivo alimenticio orientado a reducir la generación de gases en el rumen de los animales y a mejorar la eficiencia
Del laboratorio al campo
La solución aún se encuentra en fase experimental, pero los primeros resultados llamaron la atención del equipo. “Hicimos ensayos in vitro en el INTA Santiago del Estero y se analizaron en la Facultad de Agronomía de la UBA. La reducción de los gases fue mayor al 90% y proyectamos hallar signos de mejora en la digestibilidad”, señaló Belga.
Las pruebas se repitieron por triplicado y en tres organismos distintos, con resultados coincidentes. El objetivo ahora es ampliar la red de evaluaciones. “En INTA Rafaela se hacen mediciones con vacas lecheras. Queremos llevar esos ensayos a otros campos y probar distintas razas, dietas y climas”, adelantó.
Tras validar su primer producto a nivel laboratorio en 2025, el siguiente paso es sumar aliados que acompañen la transición hacia pruebas en condiciones reales de producción. “Buscamos inversionistas, pero también los primeros productores que nos permitan evaluar la solución en campo”, explicó.
La startup también proyecta su primera escala comercial. “Para el año que viene estimamos vender alimento para 5.000 vacas, lo que representa unos 200.000 dólares anuales”, indicó. A mediano plazo, el crecimiento se apoyaría en terceros. “Nos gustaría licenciar la tecnología para que la produzcan fabricantes de balanceados y núcleos. Si demostramos viabilidad el primer año, el crecimiento es posible”, afirmó.
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Los ensayos realizados en el INTA Santiago del Estero y analizados en la FAUBA mostraron una reducción de emisiones de metano mayor al 90%
Escalabilidad, certificación y ventajas competitivas
Uno de los puntos clave para el futuro de Agrosintex es la posibilidad de proteger la tecnología. “Ya hicimos un estudio y definimos que es patentable”, explicó Lucia. El desarrollo se basa en un proceso químico a partir de compuestos presentes en un alga utilizada en Australia. “Nuestra innovación está en cómo lo encapsulamos para lograr una liberación controlada y lenta dentro del sistema digestivo”, detalló.
Belga consideró que el modelo es fácilmente escalable. “Al ser producción química, los insumos se consiguen sin dificultad. Podríamos licenciar la tecnología para que la produzca cualquier fábrica de balanceado”, afirmó.
La articulación con el sector público también cumple un rol estratégico. “La alianza con INTA nos ayudaría en la certificación de SENASA”, señaló. El objetivo es que, una vez obtenida la aprobación regulatoria, puedan avanzar con distribuidores para validar la adopción comercial en condiciones reales.
Si bien mencionó que el principal competidor regional es una empresa brasileña, advirtió que la solución de esa compañía solo permite reducir los gases en un 30% y no mejora la digestibilidad del alimento. Este aspecto, sumado a los costos y exigencias de importar un insumo extranjero, representa una oportunidad para posicionar el desarrollo de Agrosintex.
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Aunque el foco inicial de Agrosintex es la ganadería bovina, la tecnología también permite proyectar evaluaciones en otros rumiantes, como ovinos y caprinos.
Una acompañamiento de valor
La participación en el ecosistema CREA fue decisiva para ajustar el modelo de negocios y validar la propuesta. “Lo mejor que nos llevamos de la experiencia CREA, tanto de las capacitaciones como del Demo Day 2025, es el feedback que recibimos y la buena predisposición desde el primer día”, destacó Belga. Productores, CREA Lab y el área de I+D colaboraron en orientar el desarrollo.
Ese acompañamiento permitió afinar la estrategia comercial. “Nos ayudaron a testear la idea, a entender si los ganaderos comprarían este tipo de productos y hasta con qué precios. Todo lo vinculado al modelo de negocios lo resolvimos mano a mano con quienes pueden ser nuestros clientes”, explicó.
“Desde CREA Lab nos asignaron mentores para preparar el pitch y para trabajar en investigación y desarrollo. Contamos con Pablo Cañada, que trabaja en metano desde hace años y nos ayudó tanto en la parte científica como en el plan de trabajo que debemos presentar ahora, considerando las pruebas in vitro y los ensayos con vacas”, detalló. “Toda la red CREA nos dio una gran mano desde el lugar que a cada uno le tocaba, y estamos muy agradecidos”, reconoció.
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Gonzalo Martínez Peralta y Lucia Belga, confundadores de la startup
Aportes al ecosistema emprendedor
Durante el Demo Day 2025, se destacó el impacto alcanzado por CREA Lab en sus 11 ediciones. Desde sus inicios, el proceso pasó de ser un espacio informal de intercambio a convertirse en una incubadora que evaluó más de 450 postulaciones y acompañó a 78 startups de base tecnológica.
Sergio Serra, productor CREA, directivo de la Unidad de I+D y miembro del Club de Inversores Ángeles CREA, señaló: “Las startups llegan con incertidumbre y muchas preguntas. Nuestra tarea es ofrecer una red que las ayude a crecer y validar sus ideas”.
Para la red de inversores, el programa también abrió nuevas dinámicas de aprendizaje. “Nos obliga a entender un idioma nuevo, el de los emprendimientos tecnológicos, y a conectarnos con equipos que trabajan con riesgo pero con mucha creatividad y perspectiva”, resumió Miguel Cinque, miembro del Club de Inversores Ángeles CREA.
Damián Silva, coordinador de CREA Lab, explicó: “Todos los años lanzamos la convocatoria en marzo y buscamos startups con propuestas tecnológicas innovadoras. Luego pasan por una evaluación rigurosa, donde participan equipos técnicos y otras instituciones para identificar cuáles tienen más probabilidad de sostenerse en el tiempo”. La selección es exigente debido al riesgo inherente al sector: Nueve de cada diez startups mueren antes de los cinco años de vida.
Tras la elección de cada cohorte, las startups atraviesan una etapa de capacitación y una segunda fase enfocada en la vinculación con la red CREA. “El objetivo es abrir puertas que, por sus propios medios, quizás no podrían alcanzar”, añadió Silva.
Gabriel Tinghitella, líder del Área de Innovación de CREA, presentó los resultados del relevamiento realizado en el marco de los diez años de vida del programa, que incluyó entrevistas a 71 de las 74 startups incubadas hasta 2024.
Los datos muestran que el 54% de las startups incubadas continúan activas —una cifra muy superior al 10% de supervivencia, transcurridos los primeros tres años de vida que se informan normalmente—. Según Tinghitella, “20 startups informaron valuaciones convalidadas por inversores; de forma agregada el valor de esas empresa supera los 250 millones de dólares. Además, las empresas incubadas en CREALab generaron casi mil empleos, muchos de ellos de alto nivel de calificación. Finalmente, el 50% de las startups incubadas en CREA Lab que aún siguen activas ya están internacionalizadas”.
“Los emprendedores nos fueron marcando qué necesitaban, y eso permitió ajustar la propuesta de valor del programa. Hoy el acompañamiento combina formación, networking y una selección cada vez más precisa”, señaló. Los emprendedores destacaron como principales aportes la vinculación (52%), el desarrollo empresarial (23%) y la formación (17%).
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