Productores de carne: un viaje al corazón ganadero de Estados Unidos
Integrantes de la región CREA Sudoeste realizaron un viaje a Estados Unidos para conocer de primera mano cómo gestionan el negocio ganadero y de carne.
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Integrantes de la región Sudoeste de CREA realizaron un viaje de dos semanas a Estados Unidos para conocer de primera mano cómo gestionan el negocio ganadero en esa nación. La gira comprendió cuatro estados centrales de EE.UU: Colorado, Nebraska, Kansas y South Dakota.
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El grupo visitó cuatro campos experimentales y un frigorífico gestionados por universidades, tres cabañas, cuatro establecimientos de cría, cuatro feedlots, un remate feria, un restaurante integrado y una planta de procesamiento de carne vacuna.
EE.UU. cuenta con unos 750.000 empresarios ganaderos, los cuales en su mayor parte se gestionan como empresas familiares. Los criadores tienen un promedio de apenas 44 vacas por firma. Las empresas son por lo general pequeñas a medianas y cuentan con un elevado nivel de empleo familiar y pocos o ningún empleado.
El stock ganadero viene disminuyendo en los últimos años y para mantener la producción nacional se fomenta el aumento del peso vivo de faena.
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Evolución del stock bovino en EE.UU. USDA-NASS and Livestock Marketing Information Center
“Se pasó de un peso promedio de faena de 550 kilos por cabeza a principios del presente siglo hasta llegar a los actuales 700 a 750 kilogramos. Los feedlots trabajan al 60% de capacidad porque faltan terneros a nivel nacional”, señala Facundo Mendes, asesor del CREA Nuestra Señoras de las Pampas.
“En ese contexto, la cría se lleva alrededor del 70% del valor de la cadena, cuando en años anteriores los feedlots y la industria se repartían la mayor proporción del negocio”, añade.
La zona central de EE.UU., donde se concentra la producción ganadera, se caracteriza por inviernos largos y duros, por lo que deben concentrar la producción de recursos forrajeros en el período estival, lo que complejiza los sistemas y su manejo.
Debido al desarrollo industrial, el sector cuenta con una gran disponibilidad de recursos forrajeros –con la burlanda de maíz proveniente de las fábricas de bioetanol a la cabeza–, lo que hace de los corrales de engorde grandes aliados al complementar las reservas forrajeras como heno, silo o rastrojos de maíz. El pastoreo directo y manejo de pasto tiene una baja participación en la dieta de los bovinos.
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Feedlot
En los corrales obtienen ganancias diarias de peso de 1,5 a 2,0 kilogramos por cabeza gracias al uso de implantes β-agonistas (clorhidrato de ractopamina y clorhidrato de zilpaterol).
Comercialización de carne
El Angus negro lidera el mercado: se paga hasta 30% más por calidad de carne y marmoleo. “El factor común en las empresas es el uso de la genética para buscar hacienda que, sin descuidar los indicadores productivos, provea cortes de carne con el nivel de marmoreo que define los más altos estándares de precios”, explica Facundo.
El engrasamiento es vital para que los cortes obtenidos de la hacienda alcancen los criterios comerciales de marmoreo y grasa dorsal considerados de calidad (Select, Choice y Prime, de menor a mayor engrasamiento). El consumidor tiene mucho en cuenta estas categorías tanto en la góndola como en restaurantes. Por eso deben faenar tan pesados: para llegar a un nivel de engrasamiento que requiere el Choice y no ser “castigados” (para nuestro gusto esos niveles de engrasamiento son por demás excesivos). Para la clasificación de los cortes en frigorífico emplean tecnología de cámaras.
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Select, Choice y Prime: de menor a mayor valor en función del marmoreo presente en el bife.
Existen además diferentes certificaciones privadas (Certified Angus Beef, carne natural, grass-finished, piamontesa, etcétera) orientadas a maximizar el precio de los cortes comercializados por medio de una marca diferenciada.
“Tanto el consumo interno de cortes como la exportación están enfocados en la diferenciación y la calidad, mientras que EE.UU. importa carne a granel sin identidad para picarla y elaborar fundamentalmente hamburguesas”,
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Omaha Steaks. La carne se comercializa con marca tanto en centros comerciales como en restaurantes.
Observaron planteos en los cuales se realiza el denominado “beef on dairy”, que consiste en cruzamientos de vacas lecheras con semen sexado de toros Angus para obtener terneros con una conformación que permite lograr un buen rendimiento en gancho.
“Los productores ganaderos tiene un conocimiento y manejo avanzado de los DEPs (Diferencias Esperadas de Progenie) y los emplean con naturalidad al momento de gestionar la selección genética; más que productores ganaderos, son productores de carne”, remarca.
“Los ganaderos toman decisiones con una marcada impronta comercial y no realizan análisis económicos y financieros en profundidad, quizás porque desarrollan su actividad en un entorno macroeconómico mucho más estable que el nuestro”, apunta Facundo.
Una ventaja comparativa que tiene el sector es que los ganaderos cuentan con mucho acceso al crédito y leasing con tasas acordes a la rentabilidad del negocio.
En el establecimiento Kovarik Cattle Co se interiorizaron sobre un sistema de leasing de vientres, por medio del cual se alquilan vacas a terceros (tanto inversores como productores) por un valor anual del 8% del precio de la vaca (descontado de depreciación y mortandad). La vaca vacía al final del ciclo del negocio es regresada al propietario, al tiempo que el operador asume el riesgo reproductivo, aunque esa metodología le permite aumentar el stock de vacas con rapidez sin recurrir a una gran inversión inicial de capital.
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Las universidades funcionan no sólo como centros de investigación, sino también de extensión de tecnología y prácticas de manejo en todos los eslabones de la cadena cárnica.
Si bien la base de financiamiento de las universidades es de orden público, también gestionan líneas de investigación con aportes del sector privado en el marco de convenios específicos.
En lo que respecta al avance tecnológico, pudieron observar como arriaban un rodeo de vacas con collares que determinan cercas virtuales. La tecnología por el momento es onerosa, pero se estima que en pocos años más se generalizará. También tomaron contacto con un uso creciente de sistemas de inteligencia artificial para sustentar procesos y toma de decisiones.
“Las tres grandes diferencias que encontramos con respecta a nuestra realidad es que el Estado deja hacer: no hay guías de traslado ni control de marcas; además, la carga tributaria es muy inferior y la fiscalización mucho más simple”, resume Facundo.