El riego genera un aporte sustancial al recurso más escaso y errático presente en la región del sudoeste bonaerense al permitir estabilizar rendimientos agrícolas. Sin embargo, para que esa tecnología resulte efectiva, debe instrumentarse de manera adecuada a partir de información contrastable.
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Para conocer cuáles son los factores que pueden maximizar el potencial de rendimientos de cereales de invierno en sistemas con riego, la región CREA Sudoeste, en el marco de una jornada técnica organizada en la Sociedad Rural de Coronel Suárez, invitó a Diego Rotili, coordinador de experimentos del Grupo Riego Sudoeste.
Al evaluar la base de datos histórica del Grupo Riego Sudoeste, se evidencian rendimientos promedio de 6700 y 6900 kg/ha de cebada y trigo pan respectivamente, pero con máximos de 7900 y 8300 kg/ha (percentil 90 de la muestra).
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Rendimientos de trigo y cebada del Grupo Riego Sudoeste. Lotes bajo riego entre 2016 y 2024.
Los factores comunes en los rendimientos de alto potencial están conformados por siembras realizadas en la tercera semana de mayo con genética adaptada al ambiente, una adecuada oferta de nitrógeno y aportes de agua suficientes en las etapas críticas del cultivo.
“Son cuestiones que parecen sencillas, pero que es necesario implementarlas: todos los modelos de negocio exitosos se fundamentan en datos productivos sólidos”, explicó Diego, quien además de coordinador técnico agrícola de las regiones CREA Oeste y Oeste Arenoso.
Al respecto, un trabajo reciente muestra que los cultivares más exitosos de trigo registran una “erosión genética” con el transcurso de los años al compararlos con nuevas variedades introducidas en el mercado.
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Impacto del recambio genético en el rendimiento del cultivo de trigo. Andrade et al (2026)
Eso indica que el “efecto acostumbramiento” al uso de una determinada variedad, que se va repitiendo año tras año al haber demostrado un éxito inicial evidente, puede representar un perjuicio potencial.
“Por diferentes motivos, los cultivares van perdiendo adaptabilidad con el transcurso de los años. Tiene mucho sentido ir haciendo recambio genético en términos agronómicos”, señaló el técnico.
"Ubicar la espigazón de los cultivos de trigo en la ventana de fines de octubre a comienzos de noviembre sigue siendo, en términos estadísticos, la práctica más razonable para obtener altos rendimientos promedio y manejar niveles relativamente menores de riesgos de daño de heladas severas", agregó.
La probabilidad de que una helada intensa ocurra en el período más sensible para el cultivo de trigo es baja, pero no inexistente. Al momento de tomar decisiones, lo más apropiado es hacerlo en función del promedio histórico de situaciones.
“Lo que sucedió el año pasado, con los importantes daños generados por heladas en algunos sectores de la región Sudoeste, fue una situación excepcional”, comentó.
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Evaluación del riesgo de impacto de heladas intensa en el período crítico del cultivo de trigo. Serrago y Rotili (inédito)
El mes previo a la antesis y el macollaje son más importantes que la fase de llenado de granos para determinar el rendimiento del cultivo de trigo. “Por lo tanto, resulta clave asegurar más del 60% del agua útil en los primeros 50 centímetros durante esa etapa; no se trata de empezar a regar cuando hace calorcito, sino cuando el cultivo necesita agua”, expresó.
El investigador recordó que no todo se reduce al aporte de agua, ya que también intervienen los factores de radiación y temperatura en la construcción del rendimiento del cereal, los cuales, obviamente, escapan a la esfera de control del empresario agrícola.
Cebada
En lo que respecta a la cebada, este cultivo es mucho menos certero para maximizar rindes bajo riego que el trigo porque tiene un problema grande de vuelco. En ese sentido, una fertilización intensiva puede volverse en contra al momento de cosechar rendimiento. Una de las herramientas evaluadas, que ha mostrado un relativo éxito al momento de evitar pérdidas por vuelco, es el uso de reguladores de crecimiento.
“La salud económica y la sostenibilidad de las empresas mejoró de manera significativa gracias a la previsibilidad que aporta el riego”, resumió Diego.