13 de junio de 2024 en Buenos Aires

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Campaña 2023/24: planificar después de la sequía

Ricardo Pozzi, asesor del CREA San Jorge-Las Rosas nos cuenta qué medidas adoptarán las empresas del centro-sur de Santa Fe para encarar la campaña 2023/24.

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Por CREA

El área de influencia del CREA San Jorge Las Rosas comprende el centro-sur de la provincia de Santa Fe. Las empresas que lo integran trabajan en campos con suelos Argiudoles típicos y sus variantes por pendiente, lo que significa que existe una gran variabilidad de ambientes productivos. El almacenamiento de agua de los perfiles oscila entre 320 milímetros en los suelos profundos hasta 230 milímetros en los de menor capacidad de uso. Este factor explica la mitad de la variación del rendimiento para todos los cultivos.

Existen situaciones con y sin napa. En algunos casos, éstas se acercan a la superficie en los períodos de abundantes lluvias, algunos años con claros beneficios, mientras que en aquellos períodos en los que se sitúan a menos de 100 centímetros de la superficie causan problemas de anegamiento en los cultivos. En la actualidad, se encuentran fuera de la influencia de raíces, entre 300 y 350 centímetros, aunque sabemos que, cuando se restablezcan los períodos lluviosos, se movilizarán inmediatamente hacia la superficie.

La variante climática de precipitaciones, medidas desde marzo hasta febrero de cada campaña, se estabilizó relativamente -desde los años 70 hasta el presente- en un promedio de 980 milímetros, con intervalos de nueve a diez años con buenas lluvias y períodos de tres a cuatro años seguidos por sequías, especialmente en primavera-verano (gráfico 1). Eso está muy claro y a través de las sucesivas campañas se trabajó para suavizar tanto los déficits como los excesos a través de cambios en las secuencias y los cultivos implantados.

Gráfico 1. Lluvias desde febrero hasta marzo desde 1970 a la fecha

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La línea de media móvil muestra los períodos de variabilidad (que alternan sequía con excesos hídricos). La campaña 2022/23 fue la de menores precipitaciones desde que se estabilizaron las lluvias.

Los campos de las empresas del grupo son propios, con un promedio de superficie de 1500 hectáreas; dos tienen rotación agrícola ganadera, mientras que el resto es 100% agrícola. Un solo establecimiento arrienda una superficie cuya extensión es aproximadamente el 50% de la propia.

Secuencia de cultivos

En los buenos ambientes, la secuencia más frecuente es trigo/soja de segunda o su variante trigo/maíz de segunda-maíz temprano-cultivo de servicio/soja de primera. Cuando se espera un año con lluvias inferiores a las normales la soja de segunda suele ser reemplazada por maíz de segunda, lo que permite atrasar las siembras de diciembre en espera de mayores precipitaciones sin grandes variaciones en el rendimiento, ya que en la soja de segunda la fecha de siembra es fundamental.

Los cultivos de servicio son en base a vicia villosa pura o consociada con avena y/o rabanito. Los mejores resultados en lo que respecta a nutrición se han logrado con vicias puras, tanto para el cultivo de soja siguiente como para los residuales nitrogenados en trigo sobre soja.

En años con excesos hídricos, la rotación más habitual es trigo/soja de segunda- maíz o también cebada/soja de segunda-trigo/soja de segunda-maíz.

En los ambientes de menor potencial las secuencia habitual es: cultivo de servicio/maíz tardío-soja de primera. Estamos reincorporando la colza como cultivo de invierno (con buenas perspectivas de precio y desalojo temprano a soja de segunda) e incorporando girasol en ambientes de índice de aptitud de las tierras inferior a 70 (IAT GEOINTA), por ser un cultivo que posee muy buena adaptabilidad a esos ambientes.

Planificación 2023/24

Para determinar los ambientes globales de cada lote utilizamos una primera caracterización, que surge de los mapas de suelos: el Índice de aptitud de las tierras GEOINTA (IAT) publicado en la carta de suelos de Santa Fe. Este índice surge de evaluar, por cada serie de suelos, múltiples variables del perfil genético, donde las que más peso tienen son la profundidad efectiva de exploración radical y con ella la capacidad de almacenar agua, entre otras, como la presencia de sales o carbonatos a diferente profundidad y el riesgo de erosión hídrica. Con esa información, cada campaña se evalúan los rendimientos de lote enfrentándolos con sus respectivos valores de IAT (gráfico 2).

Gráfico 2. Relación entre los rendimientos de trigo (campaña 2021/22 y 2022/23) y los índices de aptitud de las tierras por campo
El gráfico muestra dos campañas contrastantes donde las pendientes de rendimiento son muy similares a medida que el ambiente pierde calidad.

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Lotes a cosecha fina

Las dos campañas representadas en el gráfico 2 fueron diferentes en cuanto a agua inicial y condiciones térmicas. El ciclo 2021/22 contó con un 90% de agua útil a 100 centímetros de profundidad y temperaturas frescas durante el período de floración-llenado, mientras que la campaña 2022/23 tuvo un 60% de agua útil a 100 centímetros a la siembra y temperaturas elevadas en la fase de floración-llenado.

En la campaña 2023/24 las perspectivas de siembra de trigo son bastante pobres debido a que, a la fecha, la mayoría de los lotes que van a trigo se encuentran con un 20% de la capacidad de campo. Para llegar con al menos un 75% al metro de profundidad, las lluvias en los primeros días de mayo deberían ser de al menos unos 300 milímetros. Si se analizan las campañas con salidas de años fase ENSO La Niña, desde los 70 podemos observar que sólo en 5 de un total de 22 llovieron 300 milímetros o más desde marzo hasta mayo.

En aquellos lotes que se encuentren en buenas condiciones hídricas iniciales, además de trigo, se reincorporará el cultivo de colza por las buenas perspectivas de precios. Una década atrás, la colza llegó a representar alrededor de un 25% del total de la cosecha fina. Si se dieran las condiciones iniciales para la siembra de ambos cultivos, las expectativas de rendimiento medio serían de alrededor de 3500 kg/ha para trigo y de 1500 kg/ha para colza.

Un detalle muy importante a tener en cuenta es la cantidad residual de nitrógeno a la siembra (Ninic). Aquellos lotes que provienen de vicia como antecesor de soja de primera, aportan un 90 a 100% más que aquellos lotes que no tuvieron vicia, y también un 20% más de NAN (nitrógeno anaeróbico).

En lo que respecta a los lotes destinados a maíz, aquí también los ambientes definirán el destino de la fecha de siembra del cereal (gráfico 3).

Gráfico 3. Comportamiento del maíz temprano, tardío y de segunda en relación a los ambientes de cada lote
La línea vertical de puntos indica el ambiente a partir del cual no hay diferencias significativas entre maíz temprano y tardío.

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La línea vertical de puntos negros del gráfico 3 indica que en ambientes de IAT 60 o menores es recomendable pasar a maíz de segunda –con un cultivo de servicio previo– controlando el consumo hídrico. En la campaña 2023/24 la meta es no llegar a un costo hídrico mayor de 60 milímetros. En caso de que las lluvias fueran buenas hacia el mes de agosto se permite un mayor tiempo de permanencia y desarrollo de las vicias. Como aporte global de nitrógeno por biomasa de vicia al secado, se considera un 2% de nitrógeno. Es decir: con una biomasa de 3500 kg/ha, el residuo de nitrógeno rondaría 65 a 70 kg/ha.

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Maíz temprano en un ambiente de IAT 90 y buenas condiciones hídricas.

Maíz temprano en un ambiente de IAT 90 y buenas condiciones hídricas.

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Maíz temprano en un ambiente de IAT 60 y peores condiciones hídricas.

Maíz temprano en un ambiente de IAT 60 y peores condiciones hídricas.

Con relación al maíz temprano, la decisión también depende de la cantidad inicial de agua útil a 200 centímetros, ya que si el año se presenta sin una buena cantidad de agua inicial, serán necesarias lluvias de primavera-verano de al menos 600 milímetros. La probabilidad de que eso ocurra fue de un 60% en 14 años fase ENSO Neutra desde los años 70 a la fecha. Como condición final, para el maíz temprano es aconsejable establecer un límite de siembra hasta el 15 de octubre; en caso de no presentarse buenas condiciones hídricas hasta esa fecha, el maíz deberá pasar a una siembra tardía.

Debido a que durante la campaña 2022/23 el 80% de los maíces se sembró en fecha tardía (algunos llegando incluso a fines de enero), la cosecha será, también, tardía (seguramente hasta agosto). Todos esos lotes serán destinados a soja de primera y, en función de su situación final en lo que respecta a malezas (cantidad, estado fenológico y diversidad), se adoptarán soluciones químicas o bien una herramienta que nos está ayudando muchísimo, que es un cultivador superficial, con el cual reducimos el coeficiente de impacto ambiental (EIQ) y el efecto sobre las pérdidas de materia orgánica. De acuerdo a cómo se presente la recarga de primavera, elegiremos la fecha de siembra más adecuada. Con buena recarga, siembras a partir del 20 de octubre, y con baja recarga, siembras a partir del 1° de noviembre (gráfico 4).

Gráfico 4. Rendimientos de soja de primera y de segunda según ambientes. Las variaciones de rendimientos son similares para ambos cultivos

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Conclusiones

La primera condición es ser extremadamente flexibles y guiarse muy poco por los protocolos de secuencia de cultivos. Ambiente y agua inicial definirán el diseño de los cultivos.

Una de las dificultades que se pueden presentar en la campaña 2023/24 es la decisión de sembrar cultivos de servicio: creemos que será muy difícil porque las mejores biomasas hacia el mes de agosto se presentan con siembras de fines de marzo/primeros días de abril y, debido a las siembras tardías de la campaña que estamos finalizando, llegaríamos bastante más tarde a la fecha óptima. Además, los costos hídricos medidos a través de los años para los cultivos de servicio son de alrededor de 20 milímetros por cada 1000 kg/ha de biomasa lograda, lo que implica que debería llover abundantemente durante la primavera para no comprometer al cultivo de soja. En caso de poder implantarlos, fijaríamos un máximo de 3000 a 3500 kg/ha de biomasa a fines de julio o bien a mediados de agosto con un costo hídrico de 60 milímetros.

El caso del maíz tardío no es grave, ya que si el año diagnosticado es Neutro, tendremos buenas perspectivas de reponer el consumo de agua durante la primavera. La figura del maíz tardío es en estos años una buena alternativa. Habrá que estar atentos al ofrecimiento temprano de semilla, genética y eventos, debido a que hoy no sabemos cuánta oferta existirá por parte de las empresas, ya que la sequía también afectó a la producción de semillas. Una opción conservadora será elegir muy bien los ambientes luego de la cosecha fina, además seleccionar muy bien los lotes que se destinarán a cultivos de servicio antes de soja y sin problemas para maíz tardío.

Las siembras de maíz temprano serán consideradas sólo con el 80% de agua útil al primer metro de profundidad. El cultivo de girasol se perfila como una alternativa interesante con fechas de siembra tempranas de principios de octubre y salida muy interesante a cultivos de servicio de siembras de fines de febrero.

Los establecimientos con ganadería, especialmente en campos naturales con cría, se han secado completamente durante el verano pasado. La hacienda sobrevivió con el aporte de rollos de vicia provenientes del invierno y la primavera del 2022. Recién se pudo sembrar maíz tardío a fines de enero y principios de febrero; éstos se intersembraron con vicia y/o avena a fines de febrero con la intención de observar la marcha de las lluvias, que determinarán su destino: rollos o diferido para el invierno y principios de primavera. También se sembró moha con el mismo destino. Se está evaluando dejar en pie para el invierno algunos lotes destinados a sorgo para cosecha, en caso de que la escasez de lluvias persista durante el mes de marzo.

En cuanto a las categorías en cría, se decidió mantener el stock de madres, sólo se hará recría de las vaquillonas que serán reemplazo; el resto irá a venta. En general, los terneros tuvieron acceso a creep feeding en verano y presentan muy buen estado corporal. Debido a la cantidad de rollos aportados por los cultivos de servicio, no hizo falta llegar a destete precoz.

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