2 de enero de 2026 en Buenos Aires

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Raigrás de ciclo corto para ajustar la cadena forrajera

Ensayos del GEASO Ganadero CREA Sudoeste mostraron buen desempeño del raigrás en una campaña húmeda, con ventajas sanitarias y de crecimiento frente a la avena.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por CREA Región Sudoeste | SUO

El Grupo de Experimentación Agropecuaria del Sudoeste (GEASO) analizó en la última campaña el comportamiento de los verdeos invernales durante un otoño particularmente húmedo, que combinó buenos rendimientos con anegamientos y dificultades sanitarias en los cultivos. El escenario abrió el debate sobre posibles ajustes en las elecciones forrajeras.

Federico Moreyra, coordinador del GEASO Ganadero de la región CREA Sudoeste, explicó que “tuvimos un otoño muy húmedo en toda la región, con condiciones muy favorables para el crecimiento, pero en zonas más bajas hubo anegamientos que afectaron a los verdeos por falta de oxígeno”. En ese contexto, la avena fue uno de los cultivos más comprometidos. A los excesos hídricos se sumó una fuerte aparición de roya de la hoja, una combinación que limitó su desempeño en buena parte de la zona.

“Las mismas condiciones que favorecen el crecimiento también son ideales para el desarrollo de enfermedades, y este año vimos mucha roya de la hoja en avena en toda la región”, señaló Moreyra, quien agregó que los lotes anegados mostraron “coloraciones violáceas y rojas, síntoma de que la planta la estaba pasando mal”.

Miniatura de YouTube Youtuber Vlog Colorido (4)
A los excesos hídricos se sumó una fuerte aparición de roya de la hoja, una combinación que limitó el desempeño de la avena.

A los excesos hídricos se sumó una fuerte aparición de roya de la hoja, una combinación que limitó el desempeño de la avena.

Según el coordinador del GEASO, aunque se trata de un patógeno con el que hay que aprender a convivir, el recambio varietal puede ser parte de la estrategia. “Hay materiales nuevos de avena que vienen mostrando comportamientos muy interesantes”, destacó.

El contraste se dio con el raigrás, que sostuvo su crecimiento durante el otoño e invierno y prácticamente no presentó problemas sanitarios, incluso en situaciones de anegamiento. “Mientras la avena produjo mucho en otoño y después, con la roya y el exceso de agua, prácticamente frenó su tasa de crecimiento en invierno, el raigrás pudo adaptarse y seguir creciendo”, describió.

Ese desempeño reavivó dentro del grupo la discusión sobre su rol en los esquemas forrajeros de la región. “Hoy hay ciclos cortos de raigrás que podrían parecerse a una avena. La pregunta es si podemos reemplazar, al menos en parte, verdeos de avena que muestran tantas dificultades sanitarias por algo de raigrás”, planteó.

Una campaña húmeda y con complicaciones

Algunos ensayos de la red GEASO en la región Sudoeste se realizaron en el establecimiento de Raúl Lanusse, productor ganadero del CREA Laprida. Su sistema combina cebada y maíz para consumo de la hacienda con verdeos de invierno y promociones de raigrás.

“Las promociones generalmente se hacen en potreros donde naturalmente ha aparecido mucho raigrás, o también se puede arrancar sembrando. Si la variedad anda bien, a principio de noviembre no se consume más y se lo deja para que produzca semillas”, explicó. “Después en febrero se fumiga y, con las primeras lluvias de febrero-marzo, vuelven a crecer las semillas que han caído. Con buenas condiciones climáticas, es posible repetir esa práctica varios años sin volver a sembrar”, señaló.

Además, el establecimiento incorpora verdeos de invierno, principalmente con avena, sobre rastrojos de cultivos de fina. “Venimos de una cebada o un trigo, fumigamos y sembramos directamente un verdeo de invierno en febrero-marzo, con 100 kilos de avena por hectárea. Este cultivo dura hasta septiembre-octubre, cuando se quema para ir a un cultivo de gruesa”, describió.

Lanusse remarcó que, en una zona climáticamente exigente como Laprida, el desempeño de cada especie depende mucho de la campaña. “En años de buena humedad, el raigrás anda bárbaro. Pero cuando la humedad es un poco más justa, la avena se ha extendido mejor”, comparó.

La última campaña estuvo marcada por excesos hídricos. En otoño, las lluvias no generaron mayores inconvenientes, pero la primavera fue más compleja en los ambientes bajos. “En octubre y noviembre llovieron unos 300 milímetros. Fue una primavera bárbara para los suelos buenos, pero en los lugares más bajos fue más complicado porque el agua no se iba”, relató.

En esos sectores se registraron problemas de anegamiento y falta de oxígeno en los cultivos. “Incluso algunos cultivos de cebada que estaban en buenos suelos sufrieron mucho el exceso de agua, con pérdidas en lugares donde hubo anoxia, o sea, falta de oxígeno por el exceso de agua”, indicó.

WhatsApp Image 2025-12-26 at 09.42.54 (1)
El raigrás sostuvo su crecimiento durante el otoño e invierno y prácticamente no presentó problemas sanitarios, incluso en situaciones de anegamiento

El raigrás sostuvo su crecimiento durante el otoño e invierno y prácticamente no presentó problemas sanitarios, incluso en situaciones de anegamiento

Aparición y manejo de enfermedades

Las condiciones de la campaña también favorecieron la aparición de enfermedades en los verdeos de invierno. “Este año fue un año de mucha roya, porque se dieron todas las condiciones climáticas para los hongos”, afirmó Lanusse. Frente a ese escenario, el manejo del pastoreo fue parte de la respuesta. “Cuando vimos que se iban enfermando los verdeos de invierno, metíamos los animales al lote para que los comieran y luego los rebrotes venían más sanos”, explicó.

Dentro de los ensayos del GEASO, el campo fue escenario de siembras al voleo sobre maíz en pie. “El primero de febrero sembramos ensayos de raigrás y de avena con el sistema Altina. Como fue un buen otoño, todos los tratamientos de raigrás fueron espectaculares, mucho mejores oque los de avena”, destacó.

Para el productor, los resultados volvieron a mostrar el potencial del raigrás cuando la humedad acompaña. “Con buenas condiciones de humedad, el raigrás es bárbaro. Pero es más sensible: ante una sequía se frena el crecimiento y ahí sí recupera la avena”, explicó.

Con esa experiencia, ya proyecta repetir la estrategia en la próxima campaña. “En 2026 lo voy a volver a hacer en los cultivos de maíz en pie, con un raigrás corto que anduvo muy bien en los ensayos. Me estoy jugando a eso: a tener lluvias”, adelantó.

WhatsApp Image 2025-12-26 at 09.42.52
Lanusse afirmó: “En años de buena humedad, el raigrás anda bárbaro. Pero cuando la humedad es un poco más justa, la avena se ha extendido mejor”.

Lanusse afirmó: “En años de buena humedad, el raigrás anda bárbaro. Pero cuando la humedad es un poco más justa, la avena se ha extendido mejor”.

Ajustes en la cadena forrajera

Desde el análisis del GEASO Ganadero, la última campaña dejó señales claras sobre el desempeño de los raigrases de ciclo corto en distintos esquemas de implantación. Moreyra destacó que el buen comportamiento no se limitó a las siembras al voleo. “Lo interesante de esta campaña es que vimos que los raigrases de ciclo corto funcionan muy bien voleados, pero la novedad es que también funcionan muy bien cuando los sembramos de manera tradicional”, señaló.

Según explicó, en el contexto de alta disponibilidad hídrica, estos materiales mostraron tasas de crecimiento inicial comparables, e incluso superiores, a las de la avena. “Tuvieron tasas de crecimiento en otoño muy interesantes, similares o mayores a las avenas en esta condición de humedad que se dio este año”, indicó.

A partir de esos resultados, Moreyra planteó la posibilidad de revisar la planificación forrajera hacia adelante. “El productor podría tomarse un tiempo para la campaña que viene y repensar un poco la cadena forrajera, y quizás pasar algunas hectáreas de avena a estos raigrases de ciclo corto que probamos”, sostuvo.

Entre los materiales evaluados, mencionó Feroz y Rápido INTA, que en esta experiencia mostraron un desempeño consistente a lo largo del ciclo. “Al menos este primer año nos dieron el indicio de que podrían funcionar igual o mejor que las avenas durante el otoño y sostener la tasa de crecimiento en el invierno sin problemas de enfermedades, porque realmente estuvieron muy sanos”, explicó.

Además del comportamiento sanitario y la adaptación a ambientes con anegamientos temporarios, Moreyra subrayó otro atributo clave. “Otro punto a favor del raigrás es la calidad, que es muy buena”, remarcó.

Con ese conjunto de resultados, desde el GEASO consideran que existe margen para ajustar los esquemas actuales. “Hoy tenemos genética de raigrás de distintos ciclos, por lo que vale la pena replantear la cadena forrajera y agregar más raigrás a la rotación”, concluyó.

WhatsApp Image 2025-12-26 at 09.42.54 (2)
Moreyra planteó la posibilidad de revisar la planificación forrajera, para la campaña que viene, ampliar la superficie de raigrases con materiales de ciclo corto.

Moreyra planteó la posibilidad de revisar la planificación forrajera, para la campaña que viene, ampliar la superficie de raigrases con materiales de ciclo corto.

Dejá tu comentario

Más notas interesantes

Eficiencia productiva

Cosecha de agua: cómo convertir lluvia en rendimiento

Investigación público-privada

Metodología CREA en campos del INTA

Impacto ambiental

DAT CREA, base para una tesis de maestría en la UNRC

Girasol

El girasol se prepara para encarar otra gran campaña

Sostenibilidad

Un grupo CREA digital dedicado a la sostenibilidad ¿De qué se trata?

Contenidos relacionados