22 de enero de 2026 en Buenos Aires

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Ganadería argentina: eficiencia, genética y mercados en transformación

La ganadería argentina encara el desafío de recomponer stock, mejorar la eficiencia productiva y expandirse en los mercados internacionales.

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En la Argentina, la producción de carne vacuna se organiza a partir de tres sistemas de engorde que conviven en diferentes regiones: el engorde a pasto, la terminación en corrales (feedlot) y el ciclo completo que integra cría, recría y terminación.

El engorde a pasto constituye la base histórica del sistema. Permite aprovechar la capacidad forrajera de las distintas zonas ganaderas y mantener menores costos directos. Sin embargo, presenta limitaciones productivas: las ganancias diarias de peso suelen ubicarse entre 0,5 y 0,8 kg por animal y están condicionadas por la disponibilidad climática de pasturas.

El feedlot incorpora dietas energéticas a base de granos y subproductos que permiten superar 1 kg de ganancia diaria por animal. Además, ofrece flexibilidad comercial, ya que posibilita terminar animales en períodos más cortos y responder con rapidez a la demanda. Su principal desventaja es el incremento de costos por la necesidad de insumos alimenticios.

El ciclo completo, que combina la cría en campo natural, la recría en pasturas y la terminación en corral, se consolida como la estrategia más eficiente para transformar el alimento en carne. Según distintos trabajos, este modelo logra márgenes promedio de 259 dólares por cabeza, frente a apenas 61 dólares en el feedlot directo, gracias al equilibrio entre bajo costo en la recría y la velocidad de terminación (Ganadería argentina: análisis de la campaña 2023/24).

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Stock bovino: señales de alerta

La recomposición del stock bovino se ha convertido en un desafío central para la ganadería argentina. De acuerdo con la primera campaña de vacunación de SENASA en 2025, el rodeo nacional se estimó en 49,4 millones de cabezas, lo que representa una caída de 1,2 millones respecto al año anterior. Se trata del tercer año consecutivo de disminución, con un impacto más marcado en las hembras: 406.000 vacas menos y 418.000 vaquillonas menos, un dato que compromete la generación futura de terneros (Stock ganadero: los datos de vacunación y stock de vientres).

Incrementar el stock bovino en Argentina es una prioridad para asegurar el desarrollo del sector. Para recomponer el stock, es necesario mejorar la tasa de destete para lograr más terneros con la misma base de madres, aumentar el peso de faena extendiendo la recría y obteniendo más kilos de carne por animal, y fortalecer la integración de la cadena productiva mediante una mayor articulación entre criadores, invernadores, feedloteros e industria, de modo de aprovechar al máximo los recursos y distribuir con mayor eficiencia el valor generado (Vamos a los bifes en el mercado de la carne: ¿qué partido queremos jugar?).

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Cambios en la dieta argentina

El consumo de carne vacuna en la Argentina se mantiene entre los más altos del mundo, aunque su participación en la dieta local muestra una tendencia descendente frente a otras proteínas animales.

Según el informe “Monitor de precios carne bovina”, elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en marzo de 2025 el consumo per cápita se ubicó en 48,9 kilos por habitante al año, lo que representa una baja del 2,7 % interanual. Este retroceso se da en paralelo con el crecimiento de otras carnes.

La carne aviar alcanzó niveles de consumo similares a la bovina y la porcina continúa en ascenso. Estas tendencias responden a precios relativos más accesibles, pero también a un proceso de diversificación de hábitos alimentarios en los principales centros urbanos (Monitor de precios carne bovina).

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Exportaciones

El comercio exterior constituye una de las principales oportunidades para la ganadería argentina. Según el informe “Monitor de precios carne bovina”, en 2024 las exportaciones alcanzaron 935.261 toneladas equivalente res con hueso, lo que representa un crecimiento del 9,7 % respecto de 2023.

China se mantuvo como el destino dominante, pero comenzó a consolidarse un proceso de diversificación hacia países de mayor poder adquisitivo, como la Unión Europea e Israel, que demandan cortes de mayor valor y certificaciones específicas. Esta apertura amplía las posibilidades comerciales y reduce la dependencia de un único mercado.

En paralelo, durante 2024 se realizaron misiones oficiales a Japón, Indonesia y China con el objetivo de habilitar nuevos destinos, incluyendo genética bovina y vaquillonas en pie. En este marco, se resalta la importancia de estas gestiones y se advierte que la apertura de destinos como Indonesia y Japón puede convertirse en un punto de inflexión para la cadena (Ganadería argentina: una misión clave a mercados asiáticos).

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Eficiencia productiva

La producción de carne en la Argentina es muy diversa porque está condicionada por los ambientes y por los modelos de manejo adoptados en cada región. En la Pampa Húmeda, donde hay abundancia de pasturas de alta calidad y sistemas mixtos con agricultura, algunos establecimientos alcanzan producciones cercanas a los 500 kilos de carne por hectárea, integrando recría intensiva y terminación a corral.

En cambio, en el NEA y el NOA, el clima cálido y la estacionalidad de las lluvias limitan la disponibilidad de forraje. Allí la ganadería se apoya en cruzas cebuinas que aportan rusticidad y en manejos adaptados al ambiente, con producciones que suelen ser menores, pero igualmente relevantes para las economías regionales.

En las zonas semiáridas del oeste y centro del país, la base forrajera son los pastizales naturales. Los rendimientos son más bajos que en la Pampa, pero la adopción de prácticas como la suplementación estratégica o el pastoreo rotativo permite mejorar la eficiencia. Finalmente, en ambientes de valles y sierras, donde la ganadería convive con suelos frágiles y climas más extremos, se desarrollan modelos de manejo regenerativo que priorizan la sostenibilidad y el cuidado del ecosistema.

En definitiva, la ganadería argentina es un mosaico de realidades: cada ambiente impone limitaciones y oportunidades, y cada modelo de producción refleja decisiones de manejo que explican la enorme brecha entre el promedio nacional y los resultados de los establecimientos de punta (Ganadería argentina: análisis de la campaña 2023/24).

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