12 de abril de 2024 en Buenos Aires

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Jornada Empresaria CREA: cambiar la matriz productiva

El testimonio del empresario lechero Julián Imhoff , del CREA Centro Oeste Santafesino, en la Jornada Empresaria CREA Talento Joven.

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Por CREA Área de Empresa

En 2013 la familia Imhoff ingresó al CREA Centro Oeste Santafesino (región Santa Fe Centro). Los tamberos del grupo, al visitar por primera vez el campo de unas 150 hectáreas productivas (parte del mismo es una cañada), lo primero que resaltaron es que se trataba de un lugar ideal para producir leche.

El establecimiento se encuentra a unos 1500 metros del asfalto y cuenta con una pendiente que evita inundaciones en situaciones de lluvias excesivas. Además, está apenas a unos 3,5 kilómetros del pueblo de Gessler (que tiene escuela tanto primaria como secundaria).

La idea de montar un tambo comenzó entonces a tomar vuelo, especialmente porque el planteo ganadero de ciclo completo, junto con la agricultura en campo arrendado, no estaban generando márgenes satisfactorios.

Lucila –la más grande de los cinco hermanos Imhoff– fue una de las principales impulsoras del proyecto lechero ni bien se recibió de médica veterinaria. El fallecimiento de su madre aceleró el traspaso generacional y Julián –agrónomo– comenzó a hacerse cargo del área productiva de la empresa familiar (los tres hermanos restantes no trabajan en el establecimiento).

“Lo que nos impulsó a crear un tambo es que teníamos una fuerte necesidad en el proceso de traspaso generacional de cambiar la matriz productiva de la empresa familiar para generar un volumen de negocios que permita incrementar el patrimonio y continuar el sueño de nuestros padres”, resaltó Julián Imhoff durante la Jornada Empresaria CREA Talento Joven realizada este jueves en formato virtual.

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Julián Imhoff

Julián Imhoff

Si bien el contexto no era el mejor para la lechería, al analizar gestiones comparativas de tambos observaron que las empresas más eficientes nunca perdieron dinero aún en las situaciones más complicadas.

Fue así como empezaron a vender la invernada para comenzar a generar el capital necesario par montar un tambo. Luego siguieron las vacas. Y compraron los equipos –ordeñadoras, comederos automáticos, bretes y demás– con el propósito de lanzar el tambo en 2016. Pero la cosecha gruesa –realizada en 270 hectáreas de campo arrendado– fracasó por los excesos hídricos registrados en esa campaña. Y hubo que posponer los planes de montar el tambo hasta lograr recomponer los números.

En 2017 recién pudieron empezar a comprar vaquillonas Holando –a muy buen precio debido a la crisis que estaba registrando por entonces la actividad– para comenzar a poblar el tambo.

El diseño del tambo se sustentó en las experiencias sobre sistemas simplificados de manejo realizadas en la región CREA Santa Fe Centro, los cuales se proponen generar una elevada rentabilidad y, a la vez, hacer de la lechería una actividad atractiva para la gente que trabaja en el tambo (incluidos los dueños). Algunos de los pilares de la simplificación son el autoconsumo de alimentos, el manejo de un único rodeo, crianza colectiva o grupal de terneros e inversión en infraestructura.

“Ingresamos en el negocio lechero hace cinco años y hoy estamos contentos y creciendo e incorporando tecnología; creemos que ha sido una buena decisión”, indicó Julián.

“Fue esencial la ayuda de la red CREA para poder dar ese paso trascendental para nosotros, porque solos nos hubiese costado muchísimo”, concluyó el empresario lechero.

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