13 de abril de 2026 en Buenos Aires

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Más allá del trigo: la apuesta por legumbres en el norte cordobés

La incorporación de legumbres como garbanzo y lenteja permitió diversificar la rotación, mejorar el uso del riego y redefinir el rol de la campaña de invierno.

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Por CREA Región Córdoba Norte | COR

En el norte de Córdoba, una empresa decidió ampliar la paleta de cultivos de invierno e incorporar legumbres como garbanzo y lenteja para intensificar el sistema bajo riego. Con esa estrategia, la campaña de fina dejó de ocupar un lugar secundario y pasó a tener un peso equivalente al de los cultivos estivales.

“Para nosotros, la campaña de invierno es casi igual de importante que la de verano”, señaló Juan Marcos Iturburu, coordinador de producción de la empresa Gafan SA, integrante del grupo CREA Totoral, en la región Córdoba Norte. La firma siembra 1400 hectáreas en la zona de Los Mistoles. De esa superficie, 600 hectáreas son propias y cuentan con riego, mientras que el resto se trabaja sobre campos arrendados.

Hasta 2022, la firma sembraba solo la mitad del área invernal y destinaba la otra mitad a recargar el perfil de humedad para los cultivos estivales. “Era un sistema bastante conservador”, resumió Iturburu. Ese planteo comenzó a modificarse con la incorporación de cuatro equipos de riego, que permitieron duplicar la capacidad operativa y reemplazar máquinas antiguas. A partir de esa inversión, el objetivo pasó a ser sembrar el 100% de la superficie bajo riego tanto en invierno como en verano.

Para sostener esa intensificación, empezaron a ajustar el manejo de cultivos de especialidad. En ese proceso, el garbanzo y la lenteja comenzaron a ganar lugar dentro de la rotación invernal como alternativas complementarias al trigo.

La experiencia fue compartida por Iturburu en una charla coordinada por Marianela Rivelli, integrante de la Mesa Agrícola de CREA Córdoba Norte, en el marco de la Jornada de Actualización Técnica Agrícola organizada por la región recientemente en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba. Allí, junto con Agustín Nores, repasó los aprendizajes con cultivos invernales alternativos al trigo y su aporte a la rotación en el norte cordobés.

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El garbanzo forma parte del planteo de Gafan SA desde hace muchos años, pero en los últimos cuatro años comenzaron a ajustar su manejo con mayor precisión.

El garbanzo forma parte del planteo de Gafan SA desde hace muchos años, pero en los últimos cuatro años comenzaron a ajustar su manejo con mayor precisión.

Alternativas al cultivo de trigo

El garbanzo forma parte del planteo de Gafan SA desde hace muchos años, pero en los últimos cuatro años comenzaron a ajustar su manejo con mayor precisión. “Mejoramos mucho la eficiencia de riego, la inoculación y otras variables que nos permitieron aumentar los rendimientos”, señaló Iturburu. Ese avance también dejó en evidencia una limitante sanitaria: en cada círculo de riego deben pasar al menos tres inviernos antes de volver a sembrarlo con ese cultivo.

A partir de esa restricción surgió la búsqueda de una nueva alternativa. Hace dos años el establecimiento empezó a probar con lenteja, con la idea de sumar un cultivo que cumpliera varias condiciones al mismo tiempo: ser una especialidad, una legumbre y un buen antecesor de maíz. El objetivo era intensificar la rotación bajo riego sin resignar eficiencia en el uso de los equipos.

En esa decisión también pesó la demanda de agua. Según Iturburu, tanto el garbanzo como la lenteja requieren bastante menos riego que el trigo: entre 200 y 280 milímetros, frente a los 500 a 550 milímetros que demanda el cereal en planteos de alto potencial. “Apuntamos a riegos de muy alto rendimiento. El año pasado cosechamos 82 qq/ha de promedio en trigo”, precisó.

Además, la combinación de estos cultivos les permitió distribuir mejor el uso de los equipos. Trigo y garbanzo tienen fechas de siembra distintas y también difieren en los momentos y en la cantidad de agua que necesitan. Mientras el trigo recibe riego durante gran parte del ciclo, en garbanzo los aportes se concentran antes de la siembra y en llenado de granos. “Son cultivos que nos permiten eficientizar el sistema bajo riego”, resumió.

Pero la apuesta no respondió solo a una lógica agronómica. También hubo una búsqueda económica detrás de ese cambio. “El trigo hoy, y sobre todo en esta campaña 2026/27, tiene un margen bastante acotado, porque requiere muchos fertilizantes y mucho riego”, advirtió. Frente a ese escenario, la empresa encontró en el garbanzo y la lenteja una forma de mejorar la rentabilidad, agregar valor y diversificar la comercialización.

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Prueba y error

Con la lenteja, el proceso recién empieza y todavía está en evaluación. La empresa la incorporó hace dos años y aún define si continuará en esta campaña. “El garbanzo lo tenemos bastante ajustado, el trigo también. Ahí no tenemos mucho más para corregir. Sí en la lenteja”, planteó Iturburu.

El recorrido del garbanzo fue distinto, más largo y gradual. Partieron de rendimientos bajos, de entre 18 y 20 qq/ha, y fueron afinando el manejo con el tiempo. Primero llegó el tratamiento profesional de semilla, que mejoró el poder germinativo. Después se sumaron ajustes en sanidad, riego —con balances hídricos y monitoreo— y control de malezas.

Pero el cambio más fuerte se dio en la calidad. “Previo al 2022 teníamos daños arriba del 20%. Hoy estamos en el 10%”, explicó. Ese ajuste en el secado y la cosecha fue clave para dar un salto comercial: hoy la empresa exporta garbanzo.

La lenteja, en cambio, arrancó con tropiezos. El primer año estuvo marcado por las heladas y el cultivo rindió apenas 900 kg/ha. “Es una legumbre como el garbanzo, pero tiene un manejo totalmente distinto. Para mí fue como empezar de cero”, señaló.

Hoy el foco está puesto en tres variables. Una es el riego, que requiere otra lógica de manejo. Otra es el control de malezas: “Probamos prometrina y triazinas, sin buenos resultados”, comentó. La tercera es la cosecha, donde todavía registran pérdidas altas, pese a algunas modificaciones en el cabezal de la máquina.

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Con la lenteja, el proceso recién empieza y todavía está en evaluación.

Con la lenteja, el proceso recién empieza y todavía está en evaluación.

Rendimiento y calidad

“En estos cultivos hay que lograr dos cosas: rendimiento y calidad”, resumió Iturburu, y explicó que ese equilibrio no se alcanza de un año para otro. Las empresas que vienen trabajando con estas especialidades fueron ajustando el manejo y asumiendo, campaña tras campaña, los costos de aprendizaje.

Ahí aparece una diferencia importante con quienes encaran estos cultivos por primera vez y sin acompañamiento. “A veces el garbanzo llega a valer 1200 dólares la tonelada y eso impulsa a varios productores a probar. Pero a muchos les va mal y quedan en el camino, porque no tienen experiencia”, advirtió.

Por eso, más que poner el foco solo en el precio, Iturburu insistió en apoyarse en el conocimiento ya disponible. “Hoy por suerte hay bastante información, sobre todo en garbanzo”, señaló. También consideró que en la zona hay técnicos, empresas y plantas de procesamiento que pueden aportar su experiencia, tanto en lo productivo como en lo comercial.

Por eso, más que desalentar la incorporación de estas alternativas, el mensaje apuntó a cómo encararlas. “No lo hagan solos y busquen información”, concluyó.

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