Diversificar el invierno: garbanzo y coriandro ganan lugar
Frente a márgenes ajustados y limitantes hídricas, empresas de CREA Córdoba Norte incorporan especialidades como alternativa al trigo: garbanzo y coriandro.
CREA COR GARBANZO Y CORIANDRO
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En el norte de Córdoba, donde la producción invernal está condicionada por la disponibilidad de agua y por márgenes cada vez más ajustados, algunas empresas comenzaron a revisar el lugar del cultivo de trigo dentro de la rotación. En ese camino, especialidades como el garbanzo y el coriandro empezaron a ganar terreno como alternativas productivas y económicas.
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La experiencia de Suizangus, empresa integrante del grupo CREA Jesús María de la región Córdoba Norte, muestra cómo estos cultivos pueden contribuir a diversificar riesgos, bajar costos y hacer un uso más eficiente del riego, sin resignar estabilidad. Más que desplazar al trigo, la apuesta pasa por complementarlo con opciones que aporten mayor flexibilidad frente a un contexto cada vez más variable.
Agustín Nores, gerente de Producción de la empresa, presentó este caso en la Jornada de Actualización Técnica Agrícola organizada por la región CREA Córdoba Norte en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC. La exposición, moderada por Marianela Rivelli, integrante de la Mesa Agrícola regional, se desarrolló en formato de entrevista.
Durante ese intercambio, Nores compartió su experiencia con cultivos invernales distintos al trigo junto con otro productor CREA, Juan Marcos Iturburu, con quien analizó estrategias de manejo e incorporación de especialidades dentro de la rotación.
Búsqueda de alternativas
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En etapas anteriores probaron además lenteja y arveja, aunque esos cultivos no mostraron buenos resultados.
La empresa posee un establecimiento de 600 hectáreas ubicado en Colonia Tirolesa, donde desarrolla una secuencia de cultivos que incluye trigo, soja y maíz, pero también suma alternativas invernales como garbanzo y, desde hace tres años, coriandro. En etapas anteriores probaron además lenteja y arveja, aunque esos cultivos no mostraron buenos resultados. “Ahora nos hemos concentrado en trigo, garbanzo y coriandro en invierno; y soja y maíz en verano”, indicó.
Del total de la superficie, cerca del 85% se siembra bajo riego por pivot. En la campaña de invierno, aproximadamente un tercio se destina a trigo, otro tercio a garbanzo y el restante a coriandro. En verano, se siembran maíz y soja en proporciones equivalentes.
La incorporación de especialidades de invierno surgió a partir de la necesidad de buscar alternativas al trigo, un cultivo que en los últimos años mostró márgenes económicos muy ajustados. Nores señaló que, en general, el cereal es una opción más costosa de producir, porque requiere mayor uso de agua y fertilización. A eso se suma el incremento del costo del milímetro aplicado por el aumento de la energía.
Frente a ese escenario, comenzaron a evaluar cultivos que demandaran menos agua y menos inversión en insumos, pero que al mismo tiempo permitieran diversificar el riesgo comercial. “La estrategia es diversificar. Ir abriendo el paraguas con distintas oportunidades”, resumió.
Esa lógica no se limita al resultado económico de cada campaña. También busca construir rotaciones más equilibradas desde el punto de vista agronómico, con mayor aporte de materia orgánica, mejor control de plagas y un manejo más ordenado de la cobertura. La inclusión de cultivos diferentes, que no compartan plagas ni enfermedades, apunta además a dar mayor estabilidad a la producción.
Garbanzo, un cultivo noble
El garbanzo es una de las especialidades que logró consolidarse dentro del planteo. “Desde que entré en la empresa, hace cinco años, lo sembramos y no lo queremos dejar, pese a que hoy los márgenes están más ajustados”, señaló Nores. Aun así, advirtió que se trata de un cultivo de oportunidad, atravesado por fuertes vaivenes de precios.
Según explicó, es una alternativa que puede ganar estabilidad productiva y comercial a medida que se ajusta el manejo. “Agarrándole la mano es un cultivo noble”, afirmó. En ese sentido, indicó que, en determinadas campañas, también puede ofrecer resultados económicos atractivos. Este año, por ejemplo, su margen supera al del trigo, en un contexto marcado por el alto costo de la urea y otros insumos, junto con el bajo precio del cereal.
De todos modos, en la empresa no piensan al garbanzo como una solución única. Nores explicó que también buscan nuevas alternativas porque este cultivo no puede repetirse de manera indefinida sobre los mismos lotes. Su sensibilidad a enfermedades obliga a darle una ventana de tiempo más larga dentro de la rotación.
A esa limitación agronómica se suma la inestabilidad comercial. El mercado del garbanzo es muy volátil y depende en gran medida de la calidad lograda en cada campaña. “Un año vale mucho y otro año no vale nada”, resumió.
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Coriando, una opción competitiva
Otra de las alternativas que fue ganando espacio en la rotación es el coriandro, la semilla del cilantro. Se trata de un cultivo todavía poco difundido en la Argentina y sin consumo relevante en el mercado interno, por lo que casi toda la producción se destina a exportación. En el caso de Suizangus, trabajan con una planta que procesa el grano cerca de Villa María para luego enviarlo a India, donde se utiliza como base para la elaboración de curry.
Nores indicó que, en términos generales, es un cultivo relativamente sencillo de manejar porque no suele presentar problemas sanitarios importantes. Sin embargo, aclaró que exige mucha precisión en otros aspectos. La implantación, por ejemplo, resulta muy sensible a la calidad de siembra, a la compactación del suelo y a la profundidad. También la cosecha demanda especial atención, ya que el grano se desprende con facilidad y eso puede generar pérdidas importantes si no se sigue de cerca el lote en los días previos y durante la recolección.
Además, a diferencia de otras especialidades, los requisitos de calidad comercial son más flexibles. “Como va a industria, los requerimientos de calidad son un poquito más laxos que, por ejemplo, el garbanzo, la lenteja o la arveja”, explicó.
En materia hídrica, el coriandro muestra otra ventaja frente al trigo. Aunque responde bien al riego, su demanda es bastante menor. Nores señaló que, mientras en trigo se proyectan entre 400 y 500 milímetros, en coriandro alcanza con alrededor de 200. Esa menor necesidad de agua se combina con un manejo de fertilización moderado: el cultivo responde al nitrógeno, pero no lo fija por inoculación, como ocurre con el garbanzo, por lo que debe aportarse con fertilizante. Según comentó, con pocos kilos de nitrógeno ya se ve respuesta, equivalente a dosis muy inferiores a la que requiere un trigo de alto potencial.
De todos modos, advirtió que todavía falta información local más precisa sobre su respuesta agronómica. Al tratarse de un cultivo nuevo y con escaso volumen en el país, aún no se cuenta con curvas de respuesta bien definidas para la fertilización. “Estamos probando y generando información porque no tenemos mucha bibliografía disponible”, resumió.
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Oportunidades
Desde el punto de vista económico, el coriandro aparece hoy como una opción competitiva. Según Nores, este año muestra un margen superior al del trigo, con costos de implantación bastante más bajos. Eso se explica, entre otras razones, por la reducida cantidad de semilla necesaria —entre 30 y 40 kilos por hectárea— y por la posibilidad de guardar parte de la producción para semilla propia. “Casi todas las semillas que se siembran nacen”, indicó.
Además, el cultivo podría extenderse a otras zonas del país. Nores comentó que también se siembra en el sur de Córdoba, en el área de Villa María, lo que muestra que existe margen para ampliar su frontera productiva. En ese sentido, explicó que durante los estadios vegetativos resiste bien el frío, aunque en floración se vuelve más sensible a las heladas. A su vez, cuando llega a cosecha puede verse afectado por los calores de octubre y noviembre.
Por eso, uno de los puntos a seguir ajustando es la fecha de siembra y el momento de liberación del lote para los cultivos de verano. En la empresa ven una ventaja clara como antecesor de soja, porque deja muy poca cobertura. Esa condición facilita la implantación del cultivo siguiente, algo que no siempre ocurre después de trigo, donde el alto volumen de rastrojo suele complicar la siembra.
Ajustes y aprendizajes
Suizangus transita ahora su cuarta campaña con coriandro. En ese recorrido, el aprendizaje fue clave. Nores recordó que en los inviernos más fríos el cultivo demora mucho en emerger, lo que al comienzo generó dudas e incluso los llevó a pensar en cambiar la estrategia. Sin embargo, con el correr de las campañas el manejo se fue afinando y el cultivo comenzó a mostrar mejores resultados. “Año a año vamos ajustando el manejo y se va volviendo más interesante”, afirmó.
Además de lo agronómico, el coriandro también plantea desafíos logísticos. Al ser un cultivo muy liviano, el costo del flete pesa más sobre el resultado final. “Un camión que normalmente llevaría 30.000 kilos, tal vez de coriandro lleva 11 o 12.000”, ejemplificó. En ese contexto, cosechar lo más limpio posible, acordar bien las condiciones de transporte y acercar el procesamiento se vuelve parte central de la estrategia.
La incorporación de estas especialidades forma parte de una estrategia de diversificación, más que de una apuesta cerrada por un cultivo en particular. El objetivo es probar alternativas, conocer su comportamiento y ajustar el manejo antes de tomar decisiones de mayor escala.
“Son estrategias para diversificar. No es casarse con una o con otra, sino probar y buscar la forma de conocer el cultivo, de asesorarse y no largarse a hacerlo solo, y tampoco quedarse con la experiencia de un solo año”, señaló Nores.
En ese recorrido, todavía quedan aspectos por ajustar. Variables climáticas que no siempre se conocen en profundidad pueden modificar los resultados, por lo que el aprendizaje acumulado y el intercambio de experiencias entre productores resultan claves. En ese sentido, Nores destacó el valor de compartir información y aprovechar la red CREA para acelerar este proceso.
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