La familia empresaria debe desarrollar una sólida cultura empresarial para superar exitosamente los sucesivos cambios generacionales que le corresponda enfrentar y evolucionar hacia un modelo de empresa familiar agropecuaria. El modelo “dueño-administrador” conlleva una fuerte impronta de independencia y autonomía, que se contrapone, en buena medida, con la interdependencia y complementación propias de la idea de asociatividad.
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Para que el proyecto de una familia empresaria sea sostenible, la cultura de tipo individual-autónoma –que permitió que la empresa fuera creada y creciera– debe evolucionar hacia una cultura de tipo asociativa-complementaria.
En ese marco, el área de Empresa de CREA elaboró el documento “Gestión de la Familia Empresaria”, que contiene las claves para encarar ese proceso clave de gestión empresarial rural.