12 de enero de 2026 en Buenos Aires

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

La lechería argentina ante un nuevo escenario mundial: lo que viene

El negocio de la lechería muestra márgenes más ajustados, pero el mercado internacional abre espacio para Sudamérica y exige eficiencia y planificación.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por CREA Región Córdoba Norte | COR

La lechería argentina atraviesa un escenario de oportunidades, aunque con amenazas que condicionan su sostenibilidad. Tras un 2024 muy rentable, el negocio mantiene la inercia del año pasado, pero con menor margen y mayores riesgos, en un contexto global que abre espacio a Sudamérica.

Así lo planteó Mauro Gorgerino, médico veterinario, consultor técnico y gerente de Gorgerino Consulting, durante una reciente jornada técnica ganadera organizada por la región Córdoba Norte de CREA. “El segundo semestre estará condicionado por la estabilidad de los precios de los alimentos y el destino de los excedentes de producción, que influirán directamente en el precio de la leche”, advirtió.

El especialista destacó que la viabilidad de las empresas depende de un presupuesto financiero ordenado a largo plazo. “Las empresas ordenadas, con paramétricas de eficiencia, incluso en las crisis más profundas han ganado dinero. La eficiencia va a seguir marcando si un tambo permanece o queda fuera del negocio”, afirmó.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 12.06.23

Mercado internacional a favor

En 2020 la lechería mundial atravesó una coyuntura compleja: la producción de los principales exportadores –Estados Unidos, Europa, Oceanía y Sudamérica– superó la demanda y generó un exceso de leche en el mercado. Esta sobreoferta redujo la rentabilidad del negocio, aunque las proyecciones indican que desde 2025 y hasta 2030 la producción internacional crecería a un ritmo mucho más moderado, lo que abre una ventana de oportunidades.

Hasta hace poco, el mercado internacional estuvo dominado por Oceanía, en especial Australia y Nueva Zelanda, que actuaban como formadores de precios. Sin embargo, a partir de 2025 Estados Unidos comenzó a marcar tendencia. Desde finales de 2021 ese país redujo su stock de vacas, mantuvo la producción individual y, en los últimos tres años, mostró un crecimiento sostenido en sólidos de la leche, cada vez más valorados en el comercio global.

Captura de Pantalla 2025-08-28 a la(s) 11.07.42
Crecimiento de la producción de leche de los principales exportadores mundiales, de 2020 a 2026

Crecimiento de la producción de leche de los principales exportadores mundiales, de 2020 a 2026

“El mundo empezó a pagar por sólidos y no por litros de leche, y las industrias argentinas también comenzaron a avanzar en ese sentido”, destacó Gorgerino, y comentó cómo en un viaje reciente a Canadá observó rodeos Holstein con producciones de 45 litros por vaca y año, con valores de 480 a 490 gramos de grasa y 380 a 390 de proteína. Según explicó, esa tendencia se apoyó en un manejo diferenciado, genética y alimentación orientada a maximizar sólidos.

En cuanto a los precios, los valores máximos se registraron a mediados de 2024 y parte de 2025, tanto en Estados Unidos como en Argentina y el resto del mundo. Luego se registró una caída, aunque venían de niveles excepcionales en el semestre previo. La novedad es que el producto más demandado en exportaciones ya no es la leche en polvo entera, sino la grasa o manteca, con precios que oscilaron entre 6500 y 6700 dólares por tonelada.

El cambio de paradigma exportador también incluyó mayor interés por leche en polvo descremada, mientras que la entera se destinó principalmente a la elaboración de grasa y manteca. Este proceso se aceleró a partir de que estudios científicos demostraron que los sólidos de la leche no perjudican la salud humana, sino que resultan beneficiosos para la alimentación.

Captura de Pantalla 2025-08-28 a la(s) 11.15.26
“El mundo empezó a pagar por sólidos y no por litros de leche”, destacó Gorgerino

“El mundo empezó a pagar por sólidos y no por litros de leche”, destacó Gorgerino

La evolución de China también influyó en el escenario global. Entre 2020 y 2022 el país buscó expandir su producción, llegando a precios de hasta 0,75 dólares por litro. Sin embargo, la baja eficiencia –con una brecha del 30% entre tambos– los obligó a replantear su sistema en busca de mayor productividad. En Brasil, el crecimiento vertiginoso que se registró en la primera década del siglo se detuvo hace diez años. La imposibilidad de expandir la frontera agrícola por restricciones ambientales limitó su capacidad de abastecer incluso el mercado interno. Para Argentina, esto significó una oportunidad de posicionarse como proveedor alternativo en la región.

En Europa, en cambio, el panorama inmediato muestra una fuerte retracción: se estima que en los próximos cinco años la producción de leche caiga alrededor de un 25%, con pérdidas de entre 3 y 5 mil millones de euros en exportaciones. Las regulaciones ambientales y las restricciones para mitigar la contaminación condicionaron la actividad y una parte importante de la producción dejará de destinarse al mercado internacional.

En este contexto, la lechería argentina se encuentra ante un escenario desafiante pero prometedor. La menor oferta de los grandes exportadores, la reconfiguración de la demanda hacia sólidos y el reposicionamiento de los mercados regionales plantean una oportunidad que exigirá eficiencia, planificación y adaptación a las nuevas reglas.

Cambios en la demanda

La evolución de la demanda mundial de lácteos está determinada por el crecimiento poblacional y por los hábitos de consumo. India se presenta como uno de los países con mayor potencial, ya que suma habitantes y, al mismo tiempo, incrementa de manera sostenida su ingesta de lácteos. China también tiene un amplio margen para expandir el consumo, mientras que en Estados Unidos la situación es diferente: el aumento poblacional es incierto por las políticas migratorias y el consumo per cápita de lácteos ya es elevado, cercano a los 300 kilos anuales. En contraste, India y China apenas superan los 30 kilos por persona y Brasil combina una proyección demográfica positiva con espacio para crecer en consumo.

De acuerdo con las proyecciones globales, hacia 2035 se necesitarán 115.000 millones de toneladas de lácteos, frente a los 95.000 millones actuales. Esa brecha de 20.000 millones de toneladas coincide con un escenario de oferta dispar: Europa podría perder entre un 10 y un 15% de su producción por restricciones ambientales, mientras que Estados Unidos crecería entre 14 y 15% y Oceanía mantendría su nivel. Sudamérica, en cambio, aparece como la gran región emergente, con la posibilidad de triplicar su producción y pasar de 2.000 a 5.000 millones de toneladas. “El mundo está esperando con los brazos abiertos a Sudamérica para que podamos exportar leche”, subrayó Gorgerino.

Captura de Pantalla 2025-08-28 a la(s) 11.12.11
Proyecciones de producción de leche en América Latina

Proyecciones de producción de leche en América Latina

Los cambios demográficos también impactan en la estrategia de las industrias lácteas. En China se proyecta una reducción de 61 millones de habitantes en los próximos 20 años, con una población envejecida y más de la mitad de los ciudadanos por encima de los 50 años. En este escenario, África será la única región que mostrará un crecimiento significativo de población joven y en edad laboral. El envejecimiento global incluso está modificando la oferta de productos: algunas compañías ya dejaron de apostar a las leches maternizadas como motor de negocio y comenzaron a desarrollar alimentos adaptados a mayores de 60 años, con características organolépticas diferenciadas.

Desafíos para el mercado local

La lechería argentina también atravesó una fuerte reconfiguración estructural en las últimas décadas. En 1988 existían alrededor de 30.000 tambos, mientras que en 2024 la cifra se redujo a 9.736. El proceso se dio en línea con la tendencia global: menos establecimientos, pero con mayor cantidad de vacas por unidad. Al mismo tiempo, el stock de vacas lecheras pasó de 2,15 millones a 1,5 millón. Solo en la crisis de 2023 se perdieron 350.000 vacas. “Hoy hablamos de 9.000 tambos con 1,5 millón de vacas en la Argentina”, precisó Gorgerino. La concentración productiva también se profundizó: el 9% de los productores generó el 50% de la leche del país. Dentro de ese grupo, un 5% superó los 6.000 litros por vaca diarios y un 4% alcanzó los 10.000 litros.

En términos económicos, el sector venía de un 2021 favorable, un 2022 con señales de complicación y un 2023 marcado por la crisis más profunda de las últimas dos décadas, combinando sequía, encarecimiento de insumos y la incertidumbre política. En 2024 la producción se desplomó, aunque hacia mediados de 2025 la situación mostró una recuperación: en junio la producción igualó los niveles de 2022 y 2023, con un crecimiento interanual del 10,3% y un alza acumulada de 12% en el primer semestre respecto del mismo período del año anterior.

El dato más significativo estuvo en los sólidos: en la primera mitad de 2025 la producción de grasa y proteína aumentó 14% interanual, lo que refleja una adaptación a la tendencia mundial. Entre 2023 y 2024 también se revirtió la caída exportadora: las ventas externas representaron un 25% de la producción, volviendo a los niveles históricos del sector. En ese marco, el 70-75% del volumen total se destinó al mercado interno y el excedente se canalizó hacia exportaciones.

Captura de Pantalla 2025-08-28 a la(s) 11.33.04

En cuanto a precios, en 2024 el litro de leche aumentó 294% y se ubicó en 44,6 centavos de dólar, con una suba superior a la inflación de ese año. En cambio, durante 2025 la situación cambió: entre enero y agosto la variación interanual fue del 17% frente a una inflación proyectada en torno al 30%, lo que significó una pérdida de poder relativo. Además, en las últimas semanas, tras la quita de retenciones a la agricultura y una devaluación del 12 al 14%, el precio cayó a 36 centavos de dólar. “El negocio no es malo, pero ya no es el del último semestre de 2024”, indicó Gorgerino.

Menor poder de compra

En términos de poder adquisitivo, el negocio lechero mostró un deterioro en 2025. Con un precio de 475 pesos por litro, el productor tuvo el mismo poder de compra que en la crisis de 2023. Para equiparar la capacidad de compra de 2024, el litro debería ubicarse en 575 pesos. “Hemos perdido un 20-25% de poder de compra respecto del año pasado”, advirtió.

La comparación interanual ilustra la magnitud del cambio. En diciembre de 2023, en plena crisis, la leche valía 212 pesos, la soja 275 y el maíz 140, con la alimentación representando el 71% de los costos. Un año después, en 2024, la leche se había duplicado a 436 pesos, mientras que la soja bajaba a 230 y el maíz subía a 170. Así, en junio de 2025 la rentabilidad se ubicó en torno al 18% de la facturación y el gasto en alimentación representó el 51% de los costos.

Captura de Pantalla 2025-08-28 a la(s) 11.30.35
Resultado económico

Resultado económico

No obstante, el negocio comenzó a perder atractivo. En el primer semestre de 2025, la leche pasó de 436 a 476 pesos, un aumento del 15% frente a una inflación cercana al 30%. La soja subió de 240 a 292 pesos y el maíz de 170 a 212. El margen de renta se redujo al 12,6% y el gasto en alimentos creció al 56% de la estructura de costos. Tras el anuncio presidencial en la Exposición Rural de reducir las retenciones y la posterior devaluación, la rentabilidad de la lechería cayó. “Pasamos de un resultado del 12,6% de la facturación a un 10,4%, lo que representó una quita del 24% de los ingresos”, detalló el especialista.

La estacionalidad también condiciona los resultados. Según Gorgerino, desde hace dos décadas la actividad muestra saldos positivos en los segundos seis meses de cada año, lo que resulta clave para definir decisiones de inversión. Respecto al presente, consideró que “el segundo semestre de 2025 no será tan favorable como 2024 ni tan negativo como 2023. Para los tambos eficientes puede ser un negocio atractivo, con márgenes del 12-13%, pero para los menos eficientes ya empezó a ser neutro o negativo, y esa situación se irá agravando”.

El consultor remarcó que la coyuntura se enmarca en un nuevo modelo económico para el país, con apertura comercial, desregulación de mercados, competencia de monedas y un Estado que busca el superávit fiscal. Bajo esas condiciones, las empresas enfrentan mayores exigencias competitivas y menores márgenes. “Tenemos que aumentar la escala del negocio e incorporar tecnologías para mejorar la eficiencia y la gestión interna”, concluyó.

Los derechos sobre esta nota y su contenido pertenecen a AACREA. Si querés compartir esta información y/o citarla, te pedimos que menciones a Contenidos CREA como origen e incluyas el enlace a la nota original. ¡Muchas gracias!

Dejá tu comentario

Contenidos relacionados