4 de marzo de 2026 en Buenos Aires

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Inseminación Artificial a Tiempo Fijo: logros y desafíos

Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF). Logros y desafíos de una tecnología que tiene ya un cuarto de siglo.

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Por CREA Área de Ganadería

Inseminación Artificial a Tiempo Fijo: primer cuarto de siglo

La Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF), una de las tecnologías más innovadoras en producción animal, cumplió un cuarto de siglo en la Argentina y los integrantes del área de Ganadería de CREA convocaron a un experto en la materia para hacer un repaso de los logros y desafíos de esa herramienta.

Se trata de Santiago Pérez Wallace, médico veterinario que trabaja desde el minuto uno de la implementación de la IATF en el país y es protagonista de las innovaciones experimentadas por la tecnología. La IATF ha probado ser una estrategia eficaz para superar los desafíos reproductivos. A través de protocolos hormonales, la IATF sincroniza el ciclo reproductivo de las vacas y vaquillonas, permitiendo que todas las hembras estén disponibles para ser inseminadas en el mismo momento, independientemente de su estado hormonal natural, incluso cuando no están ciclando (como es el caso de las vacas en anestro o las vaquillonas prepúberes).

En 2024, según los últimos datos disponibles, se estima que Brasil y la Argentina sincronizaron aproximadamente el 18% y el 15% de su stock de vacas, respectivamente. A pesar de los avances, aún existe un largo camino por recorrer.

“En más del 90% de los casos el protocolo utilizado es el tradicional con cipionato, que requiere tres manejos hormonales para inducir la ovulación y sincronizar los celos. El impacto de la IATF en la productividad ganadera es evidente, con mejoras en la tasa de preñez, el peso de los terneros y la eficiencia del destete”, señaló Pérez Wallace.

El protocolo hormonal utilizado en la IATF es fundamental para el éxito de la técnica. En general, se emplean hormonas como la progesterona, el estradiol (benzoato y cipionato de estradiol) y la gonadotropina coriónica equina (eCG) para inducir la ovulación sincronizada.

La gonadotropina coriónica equina (eCG) ha sido una de las hormonas más revolucionarias en el campo de la IATF. Su principal ventaja radica en su capacidad para tener efecto de la hormona luteinizante (LH) como la folículo estimulante (FSH), lo que permite la ovulación de folículos más competentes, mejorando la tasa de ovulación y la calidad del cuerpo lúteo que se forma, principalmente en animales no cíclicos, con pocos días posparto, baja condición corporal o que pierden estado corporal luego del servicio. Este avance ha resultado en un aumento significativo en las tasas de preñez en vacas no cíclicas o en anestro, un grupo muy común en las condiciones extensivas de la ganadería de cría argentina.

“Algo que llama la atención es que durante los últimos 25 años se trabajó mucho a nivel local y mundial en el desarrollo o ajustes de los protocolos; sin embargo, analizando la base de datos históricos de resultados de IATF´s, el promedio no cambió para ubicarse en un rango del 49% al 52%. Claramente podemos hacer pequeños ajustes a los protocolos, pero los grandes cambios en el resultado y la preñez se logran con medidas de manejo que aseguren la mejor nutrición posible y, principalmente, una recría más eficiente de la reposición. Sin duda cuando hablamos de reposición el tema sanitario, y dentro de éste el parasitario, son un aspecto central en el cual debemos seguir trabajando”, remarcó el especialista.

Impacto económico de la IATF

Uno de los principales incentivos para adoptar la IATF en la ganadería es el impacto económico positivo. La utilización de la técnica permite mejorar los kilogramos de ternero producido, así como en muchas ocasiones la cantidad de terneros logrados, por el logro de preñeces tempranas en la estación reproductiva, consiguiendo preñar vacas en anestro que el toro no lograría, y dándole así más chances de preñez. Por otro lado, permite la incorporación de mayor diversidad genética.

En un estudio reciente realizado en la Argentina por Juan y Tomas Morán se encontró que el uso de esta tecnología permitió mejorar de manera notable el margen bruto de la cría, incluso cuando las condiciones eran excelentes (70% de preñez cabeza en servicio natural con toros). Cuando se realizó el protocolo hormonal, la IATF alcanzó un 85,9% de preñez en los primeros 30 días de servicio (IATF + repaso con toros), aumentando en cuatro puntos el porcentaje de preñez final (90 días de servicio). Esto repercute en los kilos producidos (el equivalente a aproximadamente 19 terneros más en 125 vacas por lograr terneros más pesados con un mejor valor genético).

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IATF versus servicio con toro . Trabajo realizado en conjunto con Tomás y Juan Moran en Urdampilleta durante el servicio 2023.

IATF versus servicio con toro . Trabajo realizado en conjunto con Tomás y Juan Moran en Urdampilleta durante el servicio 2023.

El experto señaló –citando a Miguel Mejía– que la implementación de la IATF crea un círculo virtuoso en la cría porque aumenta la preñez cabeza, logrando aumentar el peso del ternero, posibilitando un destete anticipado y mejorando la condición corporal al parto, lo que a su vez mejorará la ciclicidad y las chances de lograr otra preñez cabeza. “Este efecto tiene impacto en la reposición, ya que al tener más peso se puede llegar con más vaquillonas al servicio y aplicar mejor selección por precocidad y fertilidad, logrando así un servicio más temprano, que va a llevar a tener más cabeza en el rodeo general”, explicó.

Un trabajo llevado a cabo por un grupo de investigadores, entre los cuales se incluye Pérez Wallace, mostró que el momento de la preñez tiene un impacto directo en la calidad de los terneros.

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 IATF versus sincronización y servicio con toro (Burtre y Pérez Wallace, IRAC 2017)

IATF versus sincronización y servicio con toro (Burtre y Pérez Wallace, IRAC 2017)

¿Qué se entiende por un buen resultado en IATF? Se trata de una pregunta recurrente. Sobre esto el profesional remarcó “que un mal resultado de preñez no siempre significa que aplicar la técnica no sea rentable”. Por ejemplo, en rodeos con alta incidencia de anestro realizar la IATF significa mayor cantidad de preñeces respecto a un servicio natural con toros y, si bien puede llegar a ser bajo el resultado obtenido, el mismo será mejor que el logrado sólo con servicio natural.

Utilización de eCG

La gonadotrofina coriónica equina se convirtió en un aliado para la obtención de buenos resultados, causando una revolución en los resultados. Se estima que aproximadamente el 70% de los tratamientos de IATF en Sudamérica son con la incorporación de esta hormona.

Desde el principio de los años 2000 se ha investigado respecto al uso de esta hormona, y mas recientemente con algunos reemplazos sintéticos de origen recombinante. Recientemente, trabajos realizados por el INTA Cuenca del Salado muestran el efecto de una alternativa sintética en desarrollo que ha demostrado efecto positivo en protocolos de GnRH (sin estradiol) en vaquillonas y vacas (principalmente en multíparas).

Dispositivos monodosis

Lanzados en el mercado desde el año 2005, se volvieron una alternativa práctica a las necesidades de los rodeos de cría. Actualmente se sigue trabajando en reducir al máximo la dosis para lograr perfiles de liberación sostenidos y en dispositivos que generen el menor daño posible en el animal. Se estima que en Argentina más del 95% de los animales de cría son sincronizados con dispositivos monodosis.

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IATF. Un aliado en el manejo reproductivo

IATF. Un aliado en el manejo reproductivo

Resincronizaciones

El concepto de resincronización se refiere a la práctica de volver a sincronizar animales después de la inseminación, un proceso que, en algunos casos, puede mejorar las tasas de preñez. “En la Argentina, aunque se reconocen sus beneficios, la aplicación de esta técnica no ha sido tan extendida (menos del 3% de los animales que reciben una IATF son resincronizados), lo que plantea una interrogante sobre las razones detrás de esta resistencia”, advirtió.

“Las resincronizaciones requieren detectar celos, lo que resulta difícil cuando los signos de celo no son evidentes. Para simplificar este proceso, se utilizan dispositivos que ayudan a reducir la cantidad de encierres y optimizar la sincronización”, añadió.

La resincronización tiene un efecto positivo principalmente en rodeos con alta incidencia de anestro, en vaquillonas para lograr preñeces de toros probados de facilidad de parto, problemas con enfermedades venéreas o cuando el incremento genético lo amerita.

“Las resincronizaciónes a tiempo fijo ofrecen ventajas en kilos de ternero logrados en muchos casos y se pueden lograr a tiempos tan tempranos como los 24 días luego de la primera IATF, acompañados con ecografía Doppler color”, apuntó Pérez Wallace.

Uno de los beneficios clave de la resincronización a tiempo fijo es la capacidad de acortar los intervalos entre inseminaciones, lo que mejora la eficiencia reproductiva de las vacas. “Cuanto más corto es el intervalo entre inseminaciones, más probable es que las vacas se preñen en el siguiente servicio. Esto no sólo optimiza la tasa de preñez, sino que también mejora la salud reproductiva y el rendimiento económico del rodeo. En diferentes estudios se ha demostrado que los animales con intervalos más cortos entre inseminaciones tienen un mejor rendimiento en términos de kilos de ternero al destete”, apuntó el especialista.

Además de mejorar el rendimiento de los terneros, las resincronizaciones también impactan en la vida reproductiva de las vacas. Cuando se acortan los intervalos entre inseminaciones, las vacas tienen menos días de posparto al siguiente año, lo que mejora la eficiencia reproductiva a largo plazo. “Estudios revelan que las vacas preñadas en resincronizaciones tempranas (por ejemplo, a los 23-24 días) tienen menos días posparto, lo que se traduce en un ciclo reproductivo más eficiente y más oportunidades para quedar preñadas en el siguiente servicio”, afirmó.

El técnico señaló que el uso de resincronizaciones es una decisión que debe basarse en varios factores, como la tasa de preñez obtenida en la primera inseminación, la condición corporal de las vacas y la disponibilidad de recursos. “Aunque las resincronizaciones pueden mejorar la eficiencia reproductiva, no siempre son la mejor opción, especialmente si las vacas ya están en buenas condiciones reproductivas o si la sincronización inicial fue exitosa”, resaltó.

Utilización de Cipionato de estradiol (protocolos de tres encierres)

El uso de cipionato de estradiol ha sido otra de las innovaciones clave en los protocolos de IATF, permitiendo lograr excelentes tasas de preñez con solo tres encierres, dándole así practicidad a los protocolos. Este compuesto hormonal ha demostrado ser eficaz en la inducción de la ovulación, por lo que no es extraño estimar que actualmente más del 90% de los protocolos hormonales realizados en Latinoamérica lo incorporan.

Utilización de GnRH en protocolos de cipionato

El uso de GnRH en vacas que no manifiestan celo es otro de los aspectos importantes dentro de la IATF. La combinación de GnRH con cipionato de estradiol en vacas que no muestran celo ha demostrado incrementar la tasa de preñez en un 11% en comparación con las vacas que no recibieron GnRH. “Esta estrategia resulta particularmente útil en aquellos sistemas de producción donde no se puede monitorear de manera continua el comportamiento reproductivo de los animales”, comentó Pérez Wallace.

“Por otro lado, para vacas que no manifiestan celos o que tienen dificultades para sincronizarse, la GnRH sigue siendo una herramienta útil para asegurar que todas las vacas sean inseminadas en el momento adecuado, maximizando las tasas de preñez”, expresó.

Genética

La IATF también juega un papel crucial en la mejora genética del ganado permitiendo a los productores seleccionar los mejores toros para sus animales, lo que potencia el proceso de selección.

Con la extensión del uso de sistemas de identificación electrónica y de procesamiento de registros, hoy es cada vez más sencillo medir y probar distintas genéticas en períodos cortos, a lo que se suma la posibilidad de evaluar los propios animales o crías con pruebas genómicas en rodeos comerciales.

“Es fundamental mantener un enfoque práctico y realista. Si bien la IATF puede ofrecer enormes ventajas en términos de rentabilidad y mejora genética, debe ser acompañada de una buena gestión de los equipos de trabajo y una planificación adecuada de los protocolos. La capacitación del personal y el correcto monitoreo de la respuesta de los animales son claves para garantizar el éxito de la tecnología”, expuso.

Gestión de personas

La clave para aumentar las tasas de preñez no está únicamente en mejorar los protocolos hormonales o de sincronización. La capacitación del personal y el manejo adecuado de los animales juegan un papel crucial.

“Datos de un colega de Australia demostraron que los campos que implementan programas de capacitación para el personal de campo obtienen resultados significativamente mejores con la IATF respecto de establecimientos que no tienen esas instancias para los trabajadores”, comentó Pérez Wallace.

“Eso resalta la importancia de tener un personal bien entrenado y comprometido con los protocolos establecidos, ya que incluso pequeños errores en la manipulación o el manejo de los animales pueden afectar negativamente los resultados reproductivos”, indicó.

Regulaciones

La presión de consumidores y regulaciones especialmente en la Unión Europea para prohibir el uso de estradiol en los protocolos de inseminación artificial plantea interrogantes sobre las futuras normativas que afectarán a dichos protocolos.

“Aunque los niveles de estradiol utilizados en IATF son naturales, su uso sigue siendo objeto de debate debido a las preocupaciones sobre los efectos residuales en la carne y los productos derivados del ganado. A pesar de estas discusiones, muchos especialistas coinciden en que, en dosis controladas, el estradiol sigue siendo un componente clave para mejorar la sincronización reproductiva en rodeos de cría”, señaló Pérez Wallace.

La prohibición de estradioles en ganadería ha generado preocupaciones sobre el impacto que esto podría tener en la fertilidad de los protocolos. Sobre esto, el profesional destacó una serie de trabajos realizados en la Argentina sobre razas taurinas que no encontraron diferencias entre los protocolos de GnRH con aquellos que emplean estradiol, lo que indica que la industria puede adaptarse a las restricciones sin grandes impactos en los resultados reproductivos. En razas indicas y sus cruzas el impacto es indudablemente mayor (debido a la menor sincronización lograda con los protocolos de GnRH) y deberá ser evaluado.

Nutrición

“El éxito de la cría se inicia con una buena preñez de la vaquillona. Sin embargo, esa teoría se enfrenta a una realidad compleja: en muchas zonas de la Argentina las vaquillonas no reciben la nutrición adecuada, lo que reduce la posibilidad de lograr una preñez temprana, y ese es el verdadero cuello de botella de la cría. Por lo tanto, es esencial revisar las estrategias nutricionales para asegurar una recría exitosa”, expresó.

La nutrición de las vaquillonas durante su recría es un aspecto crítico que afecta el éxito de la IATF. Se ha comprobado que las terneras que ganan más peso de los 4 a 7 meses de edad tienen una mayor probabilidad de comenzar a ciclar más temprano, lo que impacta positivamente en la preñez y el futuro reproductivo de ese animal.

Ese fenómeno, denominado imprinting metabólico, coincide con el primer invierno de las vaquillonas. El profesional remarcó que “todavía nos encontramos recrías en las cuales los animales no ganan peso desde el destete hasta la primavera, y después no hay compensación que pague ese déficit en la recría. Esto genera mayor incidencia de vaquillonas prepúberes, que pueden ser preñadas con la IATF, pero que pueden ser una manera de seleccionar en contra de fertilidad”.

Pérez Wallace fue muy contundente al respecto al remarcar que “tenemos que trabajar en estrategias de recría, con uso de información, que sean rentables y aplicables masivamente; los protocolos no solucionan problemas presentes en el diseño productivo”.

Estrés y bienestar animal

Otro aspecto importante es el manejo de las vacas antes, durante y después de la inseminación. En campos con malas condiciones de manejo, como aquellos donde las vacas sufren de estrés, golpes, o son acosadas por perros, el éxito de la IATF puede verse significativamente reducido. Esto se debe a que las vacas que experimentan altos niveles de estrés pueden presentar trastornos hormonales o falta de sincronización, reduciendo la tasa de éxito de la tecnología. En tales condiciones, el experto no recomienda realizar una resincronización, ya que el estrés inducido puede provocar pérdidas adicionales que no se deben al protocolo en sí, sino a factores externos que afectan la salud reproductiva de las vacas.

“Todavía tenemos que entender que se nos vienen presiones respecto de bienestar animal en el manejo de los animales para inseminación y debemos estar preparados”, remarcó. También hizo hincapié que una de las principales deudas pendientes en muchas zonas es el tema de instalaciones para el manejo.

Sanidad

Otro reto importante en el que tenemos que trabajar –aseguró– es la sanidad de los rodeos. La presencia de enfermedades infecciosas que afectan la reproducción como DVB (virus de la diarrea viral bovina) o leptospirosis, entre otras, deben ser controladas. El uso de vacunas eficientes y planes de detección de animales afectados y medidas de acción correspondientes nos permitirá mejorar los resultados.

Una cuestión no menor que puso en la mesa el profesional fue el tema de las parasitosis durante la recría y la alta incidencia de resistencia a los antiparasitarios. En algunas empresas ganaderas, especialmente en aquellas sin manejo adecuado, los parásitos pueden afectar negativamente el desarrollo de las vaquillonas, reduciendo su peso corporal y el desarrollo uterino, lo que a su vez afecta la tasa de preñez. Es esencial, por lo tanto, realizar un adecuado control parasitario, ya que la resistencia a los antiparasitarios, como la ivermectina, está aumentando en algunas zonas, lo que agrava el problema.

“A pesar de los avances en la tecnología de inseminación artificial a tiempo fijo, existen varios factores que siguen limitando el éxito de estos programas. La nutrición adecuada, el manejo sanitario, la correcta manipulación de hormonas y la capacitación del personal son factores clave para mejorar los resultados reproductivos. El reto para la ganadería moderna es integrar estos aspectos de manera eficiente y adaptarse a las nuevas regulaciones y tecnologías que están surgiendo, con el fin de mejorar la productividad y sostenibilidad del sector”, resumió.

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