4 de marzo de 2024 en Buenos Aires

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Factores determinantes de las eficiencias ganaderas

Una presentación realizada por José Lizzi, líder de la Comisión de Ganadería de CREA, sobre los factores determinantes de las eficiencias ganaderas.

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La ganadería de carne presenta tantos modelos de producción casi como productores hay. Son menos los sistemas que se parecen que los que difieren, aún en negocios intensivos cuasi industriales. Es el resultado de las diferentes estrategias empresarias adoptadas ante un contexto de mercado muy complejo, donde los momentos de expansión de la demanda han sido pocos por cuestiones reales del mercado o por las políticas sectoriales. En este contexto, las eficiencias técnicas del sistema es lo que determina que los resultados económicos sean positivos o no, y la diferencia ocurre en una línea muy delgada.

El análisis de las 161 Gestiones Productivas Ganaderas 2022/23 de empresas pertenecientes a la red CREA detectó una elevada variabilidad de resultados en lo que respecta a eficiencias de conversión de alimento en carne. A su vez se plantearon inquietudes y dudas sobre la terminología específica, pero quedó una en particular que requiere una explicación detallada: ¿cómo es posible que un bovino convierta bien pero tenga baja ganancia de peso?

Con el propósito de explicar cuáles podrían ser los factores que expliquen tal variabilidad, José Lizzi, líder de la Comisión de Ganadería de CREA, desarrolló una exposición en la materia durante la última reunión mensual de dicha comisión.

“Es bastante frecuente que la terminología ganadera sea tratada con poca rigurosidad, ya sea por desconocimiento, por un mal uso de los términos o porque incluso los técnicos no somos los suficientemente claros al respecto. CREA es un faro en cuanto a sentar bases metodológicas para las comparaciones y creación de lenguaje”, explicó José.

Los términos eficiencia de conversión (EC) y conversión alimenticia (CA) refirieren a lo mismo, pero de formas opuestas. La eficiencia de conversión es la relación entre la producción de carne del sistema (PC) y el alimento consumido expresado en materia seca (CMS) e indica cuantos kilogramos de peso vivo se produjeron por cada kilo de alimento ofrecido. La conversión alimenticia, por su parte, representa cuantos kilogramos de alimento se emplearon para producir un kilo de peso vivo.

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¿Por qué un sistema de engorde puede tener buena conversión y baja ganancia de peso? Para entender los resultados del análisis comparativo de las Gestiones Productivas Ganaderas, lo primero es tomar en cuenta que en un sistema de producción ganadero hay individuos, que son diferentes en cuanto a su edad, genética, comportamiento y nivel de actividad, jerarquía social, origen, estado de salud, tolerancia al estrés de cualquier tipo, entre muchas otras variables que terminan afectando la performance de cada animal en particular.

Para analizar tales particularidades a escala de individuo, en la última reunión mensual de la Comisión de Ganadería participó especialista en genética animal Sebastián Munilla (Fauba/CONICET), quien explicó las eficiencias en base al consumo residual de alimento (RFI por sus siglas en inglés; Residual Feed Intake).

El consumo residual es una medida de eficiencia alimentaria que se obtiene a partir de la diferencia entre el consumo observado y el esperado de materia seca; mientras que el primero se releva por medio de un comedero –desarrollado por técnicos del INTA Anguil– que permite recolectar en situación de campo datos de consumo individual de cada toro, el segundo se genera en función de una fórmula que considera el aumento del peso vivo y el peso metabólico de cada animal.

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El concepto PV0,75 hace referencia al peso vivo metabólico del bovino, el cual es igual a la potencia de 0,75 del peso vivo medio durante la prueba realizada con los comederos especiales.

Los animales con mayor eficiencia alimentaria son aquellos con menores valores de RFI, es decir, los que requieren menos cantidad de alimento para poder expresar su potencial productivo respecto de otros ejemplares que necesitan una mayor proporción de raciones para hacer lo mismo.

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Ejemplo de evaluación de RFI. Datos de la Prueba de Toros Braford 2020. INTA Anguil

Ejemplo de evaluación de RFI. Datos de la Prueba de Toros Braford 2020. INTA Anguil

Cuando se compara el consumo residual de cada individuo con la ganancia diario de peso vivo medida en los comederos especiales, entonces es posible detectar que existen animales que, si bien comparten un buen RFI –es decir, requieren menos cantidad de alimento para poder expresar su potencial productivo–, tienen ganancias diarias de peso diferenciales.

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Ejemplo de comparación de RFI con ganancia diaria de peso vivo (GDPV). Datos de la Prueba de Toros Braford 2020. INTA Anguil

Ejemplo de comparación de RFI con ganancia diaria de peso vivo (GDPV). Datos de la Prueba de Toros Braford 2020. INTA Anguil

“Las razones detrás de esa variabilidad son múltiples, porque cada sistema ganadero tiene su propio modelo, con sus pesos y edades de entrada y de salida, su diseño y calidad de dietas, metodología de alimentación e incluso exposición a factores climáticos y ambientales como lluvias recurrentes, barro o temperaturas extremas”, remarcó José.

Para explicar por qué un mismo animal en diferentes momentos de su vida tiene diferentes ganancias de peso y diferentes conversiones alimenticias, se presentó en la reunión un ejercicio de simulación basado en el modelo del NRC (2016), el cual se emplea habitualmente para formular raciones y testear desempeño animal. El sistema modelado fue de recría y terminación a corral de 365 días de duración. El consumo de alimento se fijó en 2,7% del peso vivo de los animales, y se consideró una digestibilidad de la materia seca del 85%.

El modelo muestra que, en promedio, a medida que el animal va creciendo y ganando peso, también se incrementa el aumento diario del peso vivo (ADPV) pero disminuye la eficiencia de conversión (EC). “Eso está determinado, en primera medida, por el gasto energético de mantenimiento del animal, el cual se va incrementando a medida que su masa corporal aumenta; a su vez, el otro factor determinante es el tejido destino de esa retención energética, dado que no es lo mismo producir músculo que tiene alto contenido de agua mientras el animal está creciendo que producir grasa en la etapa de terminación”, apunta José.

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El primer aspecto por considerar es el temporal: los indicadores de eficiencia “dicen” cosas diferentes según el momento en el cual se los miden. Lo importante, al respecto, no es tener una “foto”, sino el panorama de toda la “película”.

Por otra parte, se remarcó que, detrás de ese promedio teórico, en la realidad de los sistemas productivos existen múltiples variables que, además de no registrar un comportamiento lineal, no suelen resultar fáciles de determinar.

Por ejemplo, variaciones en la digestibilidad de la materia seca (DMS) tienen un impacto importante en la conversión alimenticia (CA). Una diferencia del 80% versus el 85% de la DMS puede no parecer mucho a simple vista, pero el modelo muestra que influye de manera determinante en la eficiencia de conversión.

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Lo mismo aplica en el caso del consumo animal voluntario de materia seca (CMS), dado que variaciones al respecto, por más “pequeñas” que puedan parecer, tienen un impacto significativo en la eficiencia de conversión.

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Otro factor que suele ser difícil de contemplar por los modelos son las particularidades presentes en cada establecimiento ganadero, por ejemplo, en lo que hace a instalaciones, manejo animal, regularidad de la periodicidad de distribución de raciones o cambios de parcelas, etcétera.

Por último, también deben considerarse los factores ambientales (temperaturas extremas, barro, etcétera) y de sanidad, junto con las medidas y dispositivos implementados (o no) para contribuir a morigerar el impacto pernicioso de tales fenómenos.

“Estas cuestiones son la clave para entender que la relación entre consumo de materia seca y ganancia de peso tampoco es constante ni es la misma para diferentes animales o sistemas”, resumió el líder de la Comisión de Ganadería de CREA

En definitiva, si bien existe un análisis “macro” que permite detectar desvíos respecto de la media de situaciones, es vital poder reconocer los componentes “micro” que hacen a los factores de eficiencia (o ineficiencia) de los diferentes sistemas ganaderos.

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Referencias

Lizzi, JM. & Colombatto, D. (2022). Mejorando las eficiencias de los eslabones de la cadena. Clase de MITA (Master Internacional de Tecnología de los Alimentos). FAUBA-U di Parma.

National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. (2016). Nutrient requirements of beef cattle.

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