17 de agosto de 2026 en Buenos Aires

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Gestión de personas: la empresa como comunidad de personas y no como mero negocio

Gestión de personas: la empresa como comunidad de personas y no como mero negocio. Qué implica el liderazgo humanista.

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Por CREA Región Sudoeste | SUO

Gestión de personas: un enfoque humanista

En un entorno empresarial obsesionado con las métricas cuantitativas y los avances tecnológicos deslumbrantes, conviene volver a las bases. Así lo aseguró el consultor español en estrategia e innovación, Xavier Marcet, durante una charla ofrecida en el Congreso CREA Sudoeste 2026.

Uno de los aspectos más contundentes de la concepción de Marcet es la diferenciación entre un negocio y una empresa. El negocio es un artefacto legítimo cuyo fin primario es ganar dinero. Pero la empresa constituye una comunidad de personas con un propósito común, articulada para generar valor económico, pero también para transitar un camino entre sus valores de origen y el legado que desea dejar a la sociedad.

“La fórmula de una empresa es muy sencilla: vender con margen, producir eficientemente y cobrar lo antes posible. Llevarla a cabo, en cambio, no es fácil”, expresó en una comunicación realizada de manera remota.

Xavier Marcet exponiendo en el Congreso CREA Sudoeste 2026.

Xavier Marcet exponiendo en el Congreso CREA Sudoeste 2026.

Aunque la urgencia del corto plazo nos empuje a responder por múltiples cuestiones impostergables, el consultor indicó que la gestión empresarial exige una mirada de largo plazo basada en las personas.

Al respecto, frente a la tendencia de diseñar extensos planes estratégicos que suelen acabar archivados, Marcet propone un concepto superador: la claridad estratégica.

Tener claridad –explicó– no es detallar cada paso en un documento extenso, sino ser capaz de resumir hacia dónde va la organización de forma concreta e inmediata. La estrategia no son los marcos metodológicos ni las presentaciones ejecutivas; la estrategia son las personas.

“No convoquemos ninguna reunión si no es para aprender o para decidir. Convocar reuniones es un automatismo; desconvocar reuniones es un arte”, remarcó.

Talento

A menudo se habla de “talento” como una categoría abstracta. Para Marcet, la clave radica en construir empresas formadas por “gente buena y buena gente”, donde la calidad humana sea un filtro indispensable junto con el rendimiento y el potencial.

Al clasificar a los profesionales de una organización, la gestión de equipos humanista propone incorporar de manera explícita el factor de la calidad humana.

En ese sentido, son relevantes quienes crecen haciendo crecer a los demás. Inspiradores, comprometidos y generosos, son las personas que sostienen el futuro y la esencia de la empresa.

Los profesionales confiables y positivos, que aportan consistencia y buen rendimiento, pueden acompañar a los colaboradores de gran valor humano que requieren acompañamiento por cuestiones de experiencia o capacidad.

Sin embargo, Marcet recomendó no incluir en las empresas a profesionales con compromiso intermitente, que son calculadores y realizan contribuciones de manera limitada, dificultando así la consolidación de culturas sólidas. Y también resulta conveniente alejarse de las personalidades tóxicas que minan la convivencia y “tienen un problema para cada solución”.

Ana Clara Darayo coordinó la exposición de Xavier Marcet.

Ana Clara Darayo coordinó la exposición de Xavier Marcet.

Inteligencia Artificial: pensar más, no menos

Ante el avance disruptivo de la inteligencia artificial, Marcet advirtió sobre el peligro del automatismo: la tecnología no nos exime de pensar; al contrario, exige potenciar el pensamiento crítico.

Si la inteligencia artificial genera las mismas propuestas para todos, las organizaciones terminan compitiendo únicamente por precio. La verdadera diferenciación –aseguró– radicará en el criterio de los trabajadores del pensamiento y en la versatilidad de las personas para adaptarse a nuevos roles dentro de la organización cuando la automatización absorba sus tareas operativas.

Liderazgo humanista

En la conversación, guiada por la especialista en gestión de equipos Ana Clara Darayo, se abordaron claves concretas para bajar las ideas al día a día.

El verdadero líder busca formar a sus posibles sustitutos sin celos ni techos de cristal. Liderar implica delegar responsabilidad y exigir que cada problema venga acompañado de propuestas de solución. Frente al cambio generacional, las organizaciones deben preservar la filosofía de sus fundadores adaptando sus prácticas al nuevo contexto.

Una empresa sostenible busca un equilibrio constante entre cinco actores clave: clientes, proveedores, trabajadores, rentabilidad corporativa y accionistas. El compromiso debe ser recíproco; la empresa es un motor social de prosperidad que requiere exigencia y corresponsabilidad.

La gestión empresarial humanista no es romanticismo ingenuo, sino el oficio de comandar organizaciones rentables manteniendo la exigencia de resultados sin perder la empatía ni el sentido ético. “Sin pasión no pasa nada, pero sin compasión no somos nada”, resumió el consultor.

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