15 de agosto de 2026 en Buenos Aires

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Planeamiento estratégico para la intensificar la producción y correr los límites

Hace cinco años, el Grupo La Zulema redefinió su estrategia. Con planeamiento estratégico, intensificó manejo, incorporó riego y elevó objetivos de rendimiento.

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Por CREA Región Centro | CEN

Planeamiento estratégico para la empresa agropecuaria: en 2021, después de varios años de crecimiento sostenido, el Grupo La Zulema, integrante del CREA Ranqueles, en la región Centro, decidió hacer una pausa para definir el rumbo de la empresa. A partir de un plan estratégico, ordenó las prioridades para acompañar una nueva etapa de crecimiento.

Desde entonces, incorporó riego, amplió la infraestructura, profundizó el manejo por ambientes y la agricultura de precisión, e intensificó su sistema productivo con el objetivo de aumentar los rendimientos, mejorar la productividad de los suelos y optimizar el uso del agua.

Producción y ambiente

El Grupo La Zulema es una empresa familiar con base en Río Cuarto, Córdoba. Sus campos agrícolas propios se ubican a unos 80 kilómetros al este de esa ciudad, en la zona de Bengolea y Ucacha, un área de alta productividad con influencia de napa.

Además, cuenta con establecimientos en el sur de Santiago del Estero, donde desarrolla un sistema ganadero de ciclo completo —cría, recría y terminación— destinado a la exportación hacia la Unión Europea. También alquila campos en el sur de Córdoba y San Luis.

"En ganadería tenemos 5.300 hectáreas en producción y, en agricultura, sembramos unas 11.200 hectáreas entre todos los cultivos. Hacemos agricultura asociativa, por lo que no toda esa superficie es propia: de las 11.200 hectáreas, unas 8.000 corresponden a nuestra organización", explicó Ernesto Manassero, presidente de la firma.

La rotación agrícola incluye girasol, sorgo, trigo, maní y, principalmente, maíz y soja. "Tenemos un perfil productivista, pero una mirada sostenible de la agricultura. Queremos que los suelos produzcan cada vez más, cuidando el ambiente", afirmó.

En ese marco, buscan evitar la sucesión de soja sobre soja y mantienen una mayor participación del maíz dentro de la rotación. Después del trigo, la secuencia se define según el cultivo antecesor: cuando el cereal sucede a soja, se implanta maíz; en cambio, cuando proviene de un lote que venía de maíz, se incorpora soja. El maní, en tanto, se reserva únicamente para campos alquilados.

Plan estratégico

En 2021, los cuatro hermanos que integran la sociedad familiar junto con su madre participaron del Programa de Dirección de Empresas Agropecuarias (PDEA) de CREA, desarrollado en conjunto con la Universidad de San Andrés y la Universidad Católica de Córdoba. A partir de esa experiencia elaboraron un plan estratégico a cinco años para orientar el crecimiento de la empresa.

"Veníamos creciendo mucho en agricultura, ganadería y alquileres, y sentimos que era el momento de parar la pelota y hacer un plan. Nos propusimos intensificar la producción incorporando tecnología, ampliar la infraestructura, fortalecer los equipos de trabajo y dar un salto de calidad y de escala. En ese momento también decidimos comprar tierra e invertir en riego", sostuvo el empresario CREA.

Ese proceso marcó el inicio de una estrategia para mejorar los ambientes productivos agrícolas y ganaderos mediante inversiones en sistematización del agua, ambientación de lotes, análisis de suelos y agricultura de precisión, una herramienta que la empresa ya utilizaba y decidió profundizar. Además, incorporó equipos de riego por pivote en campos propios y comenzó a alquilar establecimientos con esa infraestructura.

"Hoy tenemos unas 700 hectáreas bajo riego, entre campos propios y alquilados. En los próximos años queremos incorporar riego por goteo enterrado en un campo propio. Por las características del lote, con líneas de monte y una forma irregular, el sistema enterrado se adapta mucho mejor, aunque la inversión sea casi el doble que la de un pivote", comentó.

Riego para reducir brechas y aumentar la productividad

La incorporación de riego formó parte de la estrategia para intensificar el sistema productivo y reducir la variabilidad climática. El primer objetivo fue disminuir la brecha de rendimiento entre el máximo potencial productivo de cada ambiente y el que veníamos logrando, para luego avanzar hacia esquemas más intensivos siempre con doble cultivo.

"También vemos el riego como una herramienta para independizarnos de las precipitaciones, que en el sur de Córdoba son muy inestables. Hay años en los que llueven 500 milímetros y otros en los que se alcanzan los 1000", explicó José Bisio, gerente de Producción Agrícola de la empresa.

El sistema de riego por pivote está instalado en un establecimiento ubicado en Olaeta, a pocos kilómetros de Río Cuarto. Se trata de un ambiente con suelos haplustoles típicos de textura arenosa, buen drenaje e influencia de napa, ubicada entre 1,5 y 1,8 metros de profundidad, condiciones que le otorgan un elevado potencial productivo.

En esos campos, los rendimientos históricos en secano promedian entre 10.300 y 10.500 kg/ha de maíz, 3900 kg/ha de trigo y 3.900 kg/ha de soja de segunda. Sin embargo, decidieron incorporar riego para explorar un nuevo techo productivo, aun en un ambiente que ya presenta altos niveles de rendimiento.

"Nos han preguntado por qué instalamos riego en un campo con este potencial. La respuesta está en nuestro plan estratégico: buscamos sistemas más intensivos, con más tecnología, para ser más sustentables y más productivistas. En el campo propio lo hicimos para buscar los límites de rendimiento. Ya logramos más de 85 quintales por hectárea en trigo y, en la última campaña, casi 160 quintales por hectárea en maíz", señaló Manassero.

"El año pasado viajamos con el grupo CREA a Estados Unidos. Visitamos cinco estados y, en Nebraska, nos reunimos con un referente mundial en brechas de rendimiento en maíz. Volvimos con varias ideas porque siempre estamos buscando correr los límites", agregó.

Para Bisio, el desafío consiste en acercar los rendimientos a su potencial en estos ambientes. "En esta zona el rendimiento potencial de los cultivos es superior al que cosechamos. Si bien los resultados en secano son buenos, con riego podemos elevarlos aún más", dijo.

En ese sentido, destacó que el sistema se asocia a un paquete tecnológico más completo: "El riego por sí solo no sirve. No haríamos nada si no estuviera acompañado de genética, nutrición y manejo. Hace varios años que trabajamos con agricultura de precisión y manejo variable: tenemos ambientado cada lote y ajustamos los insumos según el potencial de rendimiento de cada ambiente", aseguró.

Nuevos desafíos

La intensificación del sistema mediante riego también planteó nuevos desafíos agronómicos. Uno de ellos es el manejo de la cobertura que dejan los cultivos, y en particular el trigo que luego de su cosecha complica la siembra posterior del cultivo de segunda, una situación que puede retrasar la siembra y afectar seriamente el rendimiento del cultivo siguiente.

"Nos estamos readaptando al sistema. Después de incorporar el riego empezamos a tener problemas por exceso de cobertura, que nos demoraba la siembra de soja de segunda. Hubo campañas en las que obtuvimos 45 quintales por hectárea y otras 25 por ese retraso", explicó Manassero.

Bisio señaló que la elevada cantidad de rastrojo que permanece tras la cosecha del trigo obliga a desarrollar nuevas estrategias para implantar el cultivo siguiente. "Después del trigo queda una cantidad muy importante de cobertura. Con ese nivel de rastrojo no se puede sembrar a tiempo, por lo que estamos probando distintas alternativas para resolverlo. Hicimos rollos, ensayamos labores mecánicas, evaluamos otras especies y diferentes manejos para mejorar la implantación de los cultivos de segunda", indicó.

Entre esas alternativas, la empresa comenzó a evaluar nuevos cultivos de invierno que permitan reducir el volumen de residuos sobre el suelo. "Ahora estamos probando colza. Se cosecha aproximadamente un mes antes que el trigo y deja mucha menos cobertura, por lo que podría facilitarnos la implantación de la soja de segunda", agregó Manassero.

Otro desafío agronómico son las variables físicas y químicas que pueden variar por el agua de riego en el suelo. “Por otras experiencias de miembros CREA empezamos monitoreando hasta 60cm de profundidad y por ambientes las principales variables luego de cada campaña, como son conductividad eléctrica, PH y sodio intercambiable, al igual que la calidad de agua”, dijo.

Rentabilidad y eficiencia

El costo operativo del riego, sin considerar la amortización de los equipos, se ubica entre 0,60 y 0,90 dólares por milímetro aplicado e incluye el mantenimiento de la infraestructura. La empresa utiliza motores a gasoil para el bombeo, lo que le permite prescindir de la energía eléctrica.

Como el planteo bajo riego mantiene la misma rotación que el resto de la superficie en secano, la empresa compara el desempeño económico de ambos sistemas para evaluar el aporte del riego en distintos escenarios climáticos.

"En un campo con influencia de napa, cuando el año viene muy bueno para el secano, la diferencia a favor del riego se achica. En cambio, cuando las precipitaciones son escasas, como ocurrió en la última campaña, el margen bruto diferencial pasa a ser mucho más favorable para el riego", detalló Manassero.

Para la próxima campaña, prevén un escenario con mayores precipitaciones, que reduciría el diferencial económico del riego, aunque también disminuiría los costos de aplicación.

"Tenemos el 93% de la agricultura en secano. Si llueve más, el diferencial del riego será menor, pero para nosotros es una buena noticia porque beneficia a la mayor parte de la superficie y, además, necesitamos aplicar menos agua", señaló.

La eficiencia en el uso del agua se apoya en una plataforma digital que integra datos de evapotranspiración, imágenes de cultivo, estaciones meteorológicas y monitoreo de humedad del suelo para definir cada aplicación. "Regamos únicamente cuando el cultivo lo necesita. Con esa información definimos con precisión cuándo y cuánto regar", concluyó Bisio.

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