14 de abril de 2024 en Buenos Aires

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Spiroplasma: la clave es mantener a raya la densidad poblacional de la plaga

Exposición de Alejandro Vera, técnico de la EEAOC, durante una jornada sobre Spiroplasma organizada por ASA y CREA.

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Por CREA

“El problema del Spiroplasma dejó de ser regional para pasar a ser nacional”. Así lo advirtió el investigador Alejandro Vera de la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) durante una jornada en formato virtual sobre la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) organizada esta semana por la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y el Proyecto Plagas CREA.

La gravedad que presenta la expansión Dalbulus maidis, insecto vector del achaparramiento del maíz (Spiroplasma kunkelii), se encuentra potenciada por la capacidad de expansión de la plaga, que puede alcanzar los 500 kilómetros con la ayuda del viento.

“Los adultos del insecto son atraídos hacia plantas afectadas por Spiroplasma por el espectro del color amarillo (síntoma de la enfermedad) y eso representa un problema porque se incrementa la probabilidad de expansión de la enfermedad”, expuso Vera.

“Los adultos infectados además se vuelven más longevos y tienen una mayor tolerancia a condiciones ambientales adversas, como puede ser el caso del estrés térmico; estudios realizados en Brasil muestran que puede soportar temperaturas de hasta 4 ºC”, añadió.

Además del potencial daño indirecto promovido por ser vector de Spiroplasma, la plaga genera un perjuicio directo a la planta porque se alimenta de savia, lo que produce pérdida de rendimiento potencial. “No sólo debemos preocuparnos por la chicharrita infectiva, porque, aunque esté sana, la plaga tiene un fuerte incidencia en el cultivo”, apuntó Vera.

Para monitorear a la plaga en estado adulto, el especialista recomendó tomar muestras –seleccionadas al azar– en al menos diez sectores de un lote seleccionados al azar (es importante no evaluar cabeceras de lotes para evitar sobreestimar la presencia del insecto). En sectores de baja incidencia, se aconseja tomar muestras de 20 plantas consecutivas, mientras que en lotes con alta incidencia se pueden muestrear 10 plantas; en todos los casos debe focalizarse al atención en el cogollo de la planta.

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En lo que respecta al monitoreo de ninfas, la recomendación consiste en observar al menos cinco hojas por punto de monitoreo en el tercio inferior de la planta.

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Al tratarse de una plaga con gran facilidad de movimiento, el horario del monitoreo es determinante. Lo ideal es poder llevar a cabo la tarea durante la mañana bien temprano o bien por las últimas horas de la tarde. “Es probable que por cada chicharrita que veamos, haya tres que no podamos observar, mientras que en el caso de las ninfas esa proporción puede llegar as ser de uno a siete”, alertó.

En cuanto a la caracterización de la incidencia de Spiroplasma, los investigadores de la EEAOC proponen emplear una escala integrada por cuatro categorías.

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“La teoría dice que los síntomas de Spiroplasma recién se pueden observar en el estadio de R3 (grano lechoso), pero un año atrás en Orán (Salta) observamos sintomatología de la enfermedad en V7 y V8. Y este año en Catamarca estamos observando también sintomatología en plantas en estado vegetativo”, comentó.

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Vera explicó que el “puente verde” es determinante en la incidencia y el tamaño de la población de Dalbulus maidis, dado que las zonas con cultivos de maíz sembrados en diferentes fechas favorecen la evolución de la plaga al propiciar una mayor oferta de recursos para el insecto.

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Ensayos realizados por los investigadores de la EEAOC muestran que la susceptibilidad de los diferentes híbridos de maíz a Spiroplasma depende en gran medida del tamaño de la población infectiva de la chicharrita del maíz.

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Especialistas de la AAEOC llevaron adelante un ensayo en condiciones controladas para evaluar el impacto de tratamientos de semillas con diferentes productos y dosis. “Una evaluación realizada en San Justo (Santa Fe) este año con clothianidin combinado con un recurado con teametoxan con una dosis de 600 cm3 por cada 1000 semillas, evidenció cierto control de la enfermedad; el lote testigo lindante a ese ensayo estaba completamente perdido por la enfermedad”, adelantó.

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Vera resaltó que es importante tener en cuenta que algunos híbridos mostraron un desmejoramiento en la calidad fisiológica de la semilla –desde pérdida del poder germinativo hasta muerte de plantas– ante determinadas dosis de imidacloprid.

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Un aspecto importante por tener en cuenta –mencionado por Vera– es que en Brasil, donde la presencia de la plaga representa un problema grave hace años, las bolsas de maíz ya se comercializan con semillas curadas contra la chicharrita.

Un ensayo realizado por la AAEOC con aplicaciones foliares de distintos productos y dosis mostró que esa herramienta de control no resultaría efectiva para controlar a la población de insectos en situaciones de alta presencia de la plaga.

Sin embargo, en situaciones de incidencia baja a intermedia los tratamientos mostraron una mayor efectividad. “Esto nos indica que el éxito del control químico depende del previo manejo de las densidades poblacionales de la plaga”, resumió.

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