2 de septiembre de 2026 - 17:34 Por CREA Área de Innovación
Siembra variable: todo lo que es necesario saber
Los sistemas de siembra variable permiten ajustar la cantidad de semillas que se dosifica en cada sitio específico del lote, en función del potencial productivo de cada ambiente. A diferencia de una siembra convencional a dosis fija, cada cuerpo de la sembradora trabaja de manera independiente: en un mismo momento, distintos cuerpos pueden sembrar a densidades diferentes según lo que indique la prescripción.
Para que eso ocurra se combinan cuatro componentes centrales: una prescripción de siembra georreferenciada, un monitor de siembra que actúa como cerebro del sistema, motores eléctricos que accionan a cada dosificador con una relación de transmisión directa y los dosificadores (en general neumáticos). A esto se suman dos tecnologías que deben estar disponibles previamente: un sistema de geoposicionamiento de alta precisión (con error menor a 6-8 cm) y piloto automático.
En la Argentina son varias las empresas que ofrecen estos sistemas. Si bien todas persiguen el mismo objetivo, existen diferencias técnicas relevantes a la hora de elegir: el tipo de conducción neumática (presión positiva o negativa), el diseño de los caños de bajada, la ubicación y el tipo de sensores, las variables que cada sistema permite monitorear y la posibilidad de incorporar tecnologías adicionales de forma modular.
El Área de Innovación de CREA, con el apoyo de John Deere, elaboró un informe técnico que resume información clave sobre esta tecnología a partir de datos aportados por empresas proveedoras y usuarios. En ese trabajo, que se adjunta en esta nota, se explica cómo funciona el sistema, qué tareas permite realizar, qué aspectos deben considerarse antes de adoptarlo y qué opinan quienes ya lo utilizan. También se identifican y cuantifican los beneficios factibles de lograr, se analiza la relación costo-beneficio y se presenta un análisis de la inversión bajo distintos escenarios, tanto para un contratista como para un productor.
¿Qué beneficios permite capturar?
El informe se concentra en cuantificar tres grandes grupos de beneficios:
Ahorro en insumos. Puede provenir de tres vías: la dosificación variable propiamente dicha (cuando la prescripción determina una densidad promedio menor a la del manejo a dosis fija), el corte cuerpo por cuerpo, que evita la superposición entre pasadas en cabeceras y alrededor de obstáculos, y el uso de semillas de bandas menos uniformes —y más baratas— que la mayor precisión de la dosificación neumática habilita usar sin resignar calidad de siembra.
Mejoras en la producción. Se logran por tres caminos complementarios: ajustar la densidad óptima de cada ambiente, mejorar la singulación (menos fallas y dobles) y evitar que se duplique la densidad en las áreas superpuestas, donde el
maíz —un cultivo de baja plasticidad— sufre caídas de rendimiento por competencia intraespecífica.
Aumento de la capacidad operativa. Cuando el lote lo permite, la tecnología habilita sembrar a mayor velocidad sin afectar la calidad de implantación. Para el productor, eso significa aprovechar mejor las ventanas óptimas de siembra; para el contratista, sembrar más hectáreas por hora de trabajo.
El análisis económico
El informe estima el período de repago de la inversión para dos perfiles de usuario, con resultados similares en años pero por razones económicas distintas.
Para un contratista, el caso analizado considera una sembradora de grano grueso de 18 cuerpos y una superficie de 2.800 hectáreas por año, con un ingreso adicional que proviene de dos fuentes: un diferencial de precio de 8 USD/ha por prestar el servicio de siembra variable y un 10% de superficie extra derivada del incremento de capacidad operativa. Bajo esos supuestos, y descontando los costos adicionales de mantenimiento y seguro, la inversión se repaga en 3,6 años.
Para un productor, el caso toma la misma sembradora pero una superficie de 300 hectáreas propias. Allí el beneficio no llega por un precio diferencial sino por dos vías: un ahorro en semillas de 9,7 USD/ha y una mejora de rendimiento de 350 kg/ha de maíz. Con esos valores, el repago se ubica en 3,5 años.
La aclaración es importante: esos plazos no son un resultado universal, sino la consecuencia directa de la escala de trabajo y de la magnitud del beneficio capturado.
Por lo tanto, antes de decidir la compra, la pregunta no es solo cuánto cuesta la tecnología, sino cuántas hectáreas se van a sembrar con ella y cuánto beneficio real se va a poder capturar en cada Ha. A eso se suman dos consideraciones adicionales: la necesidad de contar con tecnologías complementarias (piloto automático y antena de precisión), que suman costos si no están disponibles, y un buen diagnóstico de ambientación de los lotes, sin el cual la prescripción pierde buena parte de su valor.
En el informe se presentan todos los supuestos asumidos y las fórmulas utilizadas para realizar los cálculos que dieron origen a los resultados que se informan. Este año se incorporó una calculadora interactiva. Allí se puede modificar las variables clave del análisis tanto del costo como de los beneficios y obtener de manera inmediata los tres indicadores de la inversión: período de repago, Valor Actual Neto (V.A.N.) y Tasa Interna de Retorno (T.I.R.). De ese modo, cada productor o contratista puede reemplazar los supuestos del caso de estudio por los números de su propia empresa y evaluar la conveniencia de adoptar la tecnología en su situación particular.
Análisis de nuevas tecnologías: seguí la serie completa en Contenidos CREA
Este es el sexto de una serie de trabajos realizados por el Área de Innovación de CREA, enfocados en el análisis de tecnologías. Dichas tecnologías fueron seleccionadas por el interés que despiertan entre los productores CREA, quienes, a su vez, consideran que carecen de información "curada" para analizarlas en forma exhaustiva. Cabe aclarar que las tecnologías analizadas fueron identificadas a partir de un relevamiento realizado en las Comisiones de Agricultura, Ganadería y Lechería del Movimiento CREA.
Hasta el momento se publicaron cinco trabajos de características similares: “Collares de actividad y rumia”, “Sistemas para realizar aplicaciones selectivas de herbicidas”, “Caravanas y balanzas electrónicas”, “Las plataformas de agricultura digital” y “Puertas de aparte automático”. En la actualidad hay otras tres tecnologías en proceso de análisis, cuyos trabajos serán difundidos durante el transcurso de los próximos meses.