8 de septiembre de 2026 en Buenos Aires

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Riego por surcos en Corrientes: una tecnología con potencial revolucionario

Riego por surcos en Corrientes: una tecnología con potencial revolucionario. El caso de Copra, empresa integrante de la región CREA Litoral Norte.

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Por CREA Región Litoral Norte | LIN

Riego por surco en Corrientes

Mientras que los ambientes para producir maíz en secano en la provincia de Corrientes son limitados, existe una tecnología probada que permitiría no solo incrementar de manera sustancial la oferta regional del cereal, sino además proteger a los sistemas productivos de los excesos hídricos. Se trata del riego por surco.

En las últimas ocho campañas campañas, Copra S.A, empresa integrante del grupo CREA Curuzú Cuatiá (región Litoral Norte), logró en la zona de Mercedes, gracias al riego por surco, rendimientos promedio de maíz superiores a los 7500 kg/ha.

“La tecnología de riego es similar que se emplea con el arroz, que es el cultivo tradicional en la zona. Con el maíz, el sistema se adaptó hasta dar con una metodología de siembra que se estandarizó en las últimas campañas”, explica Juan Carlos Jaime, encargado del área de agricultura forrajera de Copra.

Los suelos de Corrientes –salvo algunas excepciones– suelen contar con poco perfil y baja capacidad de retención, restricción que se puede solucionar gracias a la regulación de la oferta hídrica por medio del riego abastecido por agua almacenada en represas o tomada de los ríos que la atraviesan, tal como ocurre en las 100.000 hectáreas sembradas con arroz en la provincia.

“La gran ventaja de la producción de maíz con riego por surco es que no solo brinda una adecuada oferta hídrica en años secos, sino que permite drenar los excesos en años húmedos, como el que estamos atravesando en la actualidad. En años ‘Niño’, más que pensar en regar, hay que planificar cómo sacar agua”, indica.

Una gran diferencia. En el sector superior se puede ver un lote sin drenaje, mientras que en el inferior otro adecuadamente drenado gracias a la tecnología del surco.

Una gran diferencia. En el sector superior se puede ver un lote sin drenaje, mientras que en el inferior otro adecuadamente drenado gracias a la tecnología del surco.

La otra gran ventaja de la rotación con maíz es que, como este cereal es menos demandante que el arroz, el volumen de agua necesario para producir una hectárea de arroz puede emplearse para sembrar entre tres y cuatro hectáreas de maíz. Para aquellas empresas que ya cuentan con una sistematización arrocera, esa particularidad representa una ventaja estratégica enorme.

“Como el arroz deja mucho rastrojo, puede resultar difícil sembrar maíz en agosto del mismo año en un lote proveniente de arroz; por tal motivo, resulta necesario implementar laboreos con anticipación suficiente”, explica.

Tecnología

Los primeros intentos se realizaron copiando modelos de EE.UU. y Brasil con equipos traídos de ambos países. Pero, a medida que el diseño agronómico fue tomando forma, se contactó a una metalúrgica local para que comenzara a fabricar surcadoras con las especificaciones propias del sistema desarrollado en el sur de Corrientes. Los camellones se confeccionan por medio de surcos distanciados a 1,05 centímetros entre sí, permitiendo colocar dos líneas de siembra en la parte superior distanciadas a 52,5 a centímetros.

El primer paso para diseñar los surcos reside en realizar un relevamiento planialtimétrico con RTK (Real Time Kinematic), un método de medición topográfica de alta precisión, de manera tal de que los surcos tengan una pendiente que oscile de 0,1% al 1,0% para evitar erosión hídrica o anegamientos.

El riego superficial a través de los canales se complementa con el uso de mangas o politubos de polietileno posicionados en las cabeceras de los lotes, los cuales son provistos de compuertas u orificios regulables para abastecer cada surco.

La longitud del surco debe ser de 400 a 500 metros para asegurar un avance uniforme del frente de agua. Longitudes superiores alargan en exceso los tiempos de aplicación, provocando acumulación de agua y anaerobiosis (asfixia radicular en el cultivo por falta de oxígeno).

“Para operar con éxito, se requiere una carga hidráulica base mayor o igual a 40 centímetros”, comenta Juan Carlos. La carga hidráulica es la diferencia de altura (desnivel) entre la superficie libre del agua en el canal de abastecimiento y la superficie del suelo donde inicia el riego.

“A mayor carga hidráulica, mayor es la presión disponible para inflar la manga a lo largo del lote. Un frente bien inflado –por ejemplo, de 300 metros de manga– permite abarcar un mayor número de surcos simultáneamente y aumentar significativamente la superficie regada por turno”, remarca.

A diferencia de sistemas como el del arroz –donde el agua se mantiene estancada en láminas con caudales continuos–, el riego por surcos exige una alta entrega de caudal instantáneo para lograr que el agua llegue rápido al final del surco sin sobredosificar la cabecera.

El caudal instantáneo teórico para maíz se ubica entre 4 y 6 litros/segundo/ha (dos a tres veces superior al requerimiento instantáneo del arroz). “Si bien el volumen total entregado al final del ciclo es menor que en el arroz, la demanda puntual de bomba durante el riego es considerablemente alta”, indica.

Las mangas empleadas varían de 10 a 15 pulgadas de diámetro, dispuestas en tramos habituales de riego de 250 metros dentro de tiradas totales de 600 a 800 metros. Para la regulación y conducción eficiente del flujo se requiere el uso de obras complementarias como compuertas, caños, ollas de nivelación/amortiguación y atajes.

“El objetivo central es no demorar más de 24 horas en regar un lote, evitando así el estrés hídrico por anoxia radicular. Un frente mal inflado triplica el tiempo requerido para cubrir la superficie, volviendo inviable la operación”, comenta.

La empresa estima una lámina de aplicación teórica de 300 milímetros (3000 metros cúbicos/ha), dentro de un requerimiento hídrico global del cultivo que oscila entre los 600 y 700 milímetros. “Contando con el caudal necesario y la carga hidráulica adecuada, el sistema permite operar de 5 a 10 mangas en simultáneo”, señala.

Los costos operativos del riego por surcos incluyen el movimiento de suelo y la nivelación, el armado del surco y el uso de la retroexcavadora para conectar con el canal y el plástico de las mangas, además del costo energético para regar (que en el caso de Copra es eléctrico al tener conexión a la red). También requiere un regador (“aguador”) responsable del manejo de compuertas, inflado de mangas y apertura de orificios (se trata de un trabajo clave, pero considerablemente menos demandante en horas-hombre que el cultivo de arroz).

Sin considerar el costo de oportunidad de la tierra y la amortización de la sistematización arrocera, el rendimiento de indiferencia del maíz bajo riego por surco se ubica actualmente en un rango de 4700 a 5000 kg/ha con el esquema implementado en Copra.

Ventajas

El uso del riego por surcos en tierras bajas o arroceras representa una transformación estructural del sistema agrícola y ganadero. Esta tecnología no solo incrementa y estabiliza los techos de rinde en cultivos de cosecha, sino que actúa como una herramienta de drenaje esencial en años húmedos, revalorizando la inversión en infraestructura hídrica previa.

En condiciones de secano, el cultivo de maíz en un año excepcional alcanza los 6.000 kg/ha, pero el promedio histórico cae a 4.000 kg/ha, generando una gran variabilidad de situaciones que hacen inviable planificar la oferta disponible de cereal. Con riego por surcos, el piso de rendimiento se eleva a 6.500 kg/ha, logrando promedios estables de 7.500 a 8.000 kg/ha.

“Esta tecnología es ideal para el sur de Corrientes, donde hasta el mes de noviembre la oferta de lluvias suele superar la demanda evaporativa, pero a partir de la floración del maíz en adelante, la evapotranspiración del cultivo supera la oferta hídrica, momento en el que el riego complementario sostiene los potenciales de rendimiento”, explica Juan Carlos.

Feedlot de Copra SA

Feedlot de Copra SA

La estabilidad en la producción de granos permite autoabastecer el esquema ganadero de la empresa, transformando el cereal en proteína animal de alto valor en un corral de engorde que produce novillos pesados para exportación. Además, las vacas de descarte del planteo de cría se terminan en feedlot con el maíz del campo y se comercializan como “vaca gorda”.

La disponibilidad de grano propio permite también realizar destetes precoces a muy bajo costo, lo que alivia a la vaca de cría y consolida la posibilidad de lograr porcentajes de preñez estabilizados en torno al 90%.

Actualmente están estudiando el diseño de la producción de soja en el sistema de riego por surcos para poder disponer de poroto propio y canjearlo por expeller de soja con alguna fábrica cercana, lo que permitiría mejorar la eficiencia general del sistema.

Cultivo de soja bajo riego por surco

Cultivo de soja bajo riego por surco

Además de maíz, la empresa produce trigo primicia de alta calidad panadera que se cosecha en octubre y se exporta en camiones a Brasil, donde los molinos del sur de ese país le sacan la mercadería de los manos.

“El trigo requiere menos lámina de riego que el maíz y son más importantes en este caso los surcos como drenaje para obtener mayor logro de plantas, lo que permite escalar una mayor superficie con menor uso de agua y además tiene una ventaja comercial quizás hasta más significativa que la del maíz”, afirma Juan Carlos.

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