27 de febrero de 2024 en Buenos Aires

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La rotación de principios activos también es imprescindible

Un análisis realizado por el Proyecto Malezas CREA cuantificó el empleo de los distintos principios activos en las diferentes regiones agrícolas.

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El Proyecto Malezas CREA, a partir del empleo de los registros de DAT CREA, comenzó a evaluar la dinámica territorial y temporal del uso de diferentes principios activos con el propósito de verificar si la rotación de los mismos se corresponde con un uso sostenible.

Un análisis realizado en base a registros de DAT CREA de las últimas tres campañas agrícolas (2020/21 a 2022/23), por medio del cual se cuantificó el empleo de los distintos principios activos en las diferentes regiones agrícolas, mostró que en general los mismos no se repiten entre cultivos, lo que garantiza un uso sostenible en situaciones de rotación de cultivos.

“El problema puede sobrevenir cuando no se alternan cultivos, pero cuando se realiza la rotación entre ellos, además de variar los modos de acción, se posibilita variar momento de control”, explica Matías Campos del Proyecto Malezas.

En soja de primera se analizaron los herbicidas usados en presiembra y preemergencia –aplicados entre los quince días anteriores a la siembra y los cinco posteriores–, para evidenciar que los PPO son el principal modo de acción, con el sulfentrazone a la cabeza y el flumiozazim después (ambos residuales). El saflufenacil aparece en segundo lugar, pero con baja residualidad para las dosis empleadas.

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Los otros modos de acción son los hormonales, con el 2,4-D como principal herbicida usado en pre-siembra en soja de primera, mientras que el tercero es el de los inhibidores de ACCasa: cletiodim principalmente y haloxifop en segundo lugar.

“Los inhibidores de la división celular hasta ahora no vienen mostrando un uso tan generalizado, aunque algunos son muy eficaces, como es el caso del pyroxasulfone”, remarca Matías.

En lo que respecta al maíz tanto temprano como tardío, los más empleados en el período evaluado fueron los herbicidas inhibidores fotosistema II, con la atrazina a la cabeza. También se destacan el uso de los inhibidores síntesis carotenoides, como la biciclopirona sola o combinada con otros modos de acción, y los hormonales, con el 2,4-D en primer lugar.

“En algunas zonas productivas los PPO se están usando de manera creciente en lotes de maíz tardío, lo que representa un llamado de atención en lo que respecta a la presión de ese modo de acción”, apunta el técnico CREA.

Diapo2.PNG

Por último, en trigo se destaca el empleo de hormonales, como el 2,4-D y dicamba, lo que representa otra señal de alerta en lo que respecta a la adecuada rotación de principios activos para contribuir a evitar la aparición de resistencias en malezas.

“Además del empleo de tecnologías de procesos, como es el caso de los cultivos de servicio y de las aplicaciones dirigidas, el uso adecuado de los herbicidas en un marco de rotaciones agrícolas es una parte fundamental de las buenas prácticas agronómicas”, resume Matías.

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