InBioAgro: cómo transformar bordes agrícolas en ambientes funcionales (descargá el protocolo completo)
Inbioagro CREA lanza un protocolo técnico para implementar cultivos de servicio primavero-estivales en bordes de lotes agrícolas, con foco en la sostenibilidad.
InBioAgro: cómo transformar bordes agrícolas en ambientes funcionales.
De borde agrícola a ambiente funcional: CREA presenta el “Protocolo técnico para la implementación de cultivos de servicio de verano en bordes agrícolas”, un documento desarrollado en el marco del proyecto InBioAgro, con foco en las regiones CREA NOA y Chaco Santiagueño.
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El documento fue elaborado de manera conjunta por CREA, INTA EEA Santiago del Estero, el Instituto de Ecología Regional (IER-CONICET) y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV-CONICET). Reúne lineamientos técnicos para diseñar, implementar y monitorear cultivos de servicio en bordes y cabeceras de lotes agrícolas, con el objetivo de transformar sectores de baja productividad en ambientes funcionales que aporten servicios ecosistémicos.
Intensificación ecológica = más sostenibilidad
La estrategia parte de un enfoque de intensificación ecológica: producir incorporando y fortaleciendo procesos naturales que contribuyan a mejorar el funcionamiento del agroecosistema. En este caso, el protocolo plantea transformar áreas de baja productividad o margen bruto negativo en ambientes capaces de aportar beneficios vinculados con la cobertura del suelo, la protección contra la erosión, el aporte de biomasa, la mejora de condiciones físico-químicas del suelo y la presencia de artrópodos benéficos.
El documento propone trabajar con una mezcla de Macroptilium lathyroides —mancebo— y Pennisetum glaucum —mijo perla—, dos especies con funciones complementarias. Mientras el mancebo puede contribuir al aporte de nitrógeno y ofrecer recursos florales para insectos, el mijo perla aporta biomasa, cobertura y raíces que favorecen el funcionamiento físico-hídrico del suelo.
Además de brindar criterios para la siembra y el manejo de las franjas, el protocolo establece pautas de monitoreo para evaluar implantación, producción de biomasa, presencia de artrópodos benéficos, variables del suelo y desempeño productivo. De este modo, busca generar información comparable que permita ajustar la estrategia a las condiciones de cada establecimiento.
La publicación se desarrolló con un enfoque de co-construcción, a partir del intercambio entre productores, técnicos, asesores, investigadores y empresas proveedoras de insumos y servicios. Así, el protocolo no se presenta como una receta cerrada, sino como una herramienta de trabajo para orientar decisiones a campo, adaptar prácticas y avanzar hacia agroecosistemas más diversos, resilientes y funcionales.
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