6 de febrero de 2026 en Buenos Aires

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Caballos de polo y agricultura regenerativa: un combo virtuoso cordobés

Con base en Río Cuarto, una empresa del CREA Carnerillo integra genética equina de alto valor, agricultura regenerativa y nuevas estrategias comerciales.

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Por CREA Región Centro | CEN

En el sur de Córdoba, la empresa familiar Los Pingos del Taita combina producción equina de alto valor genético con agricultura regenerativa, forestación y comercialización de granos con precios diferenciales. El esquema se apoya en un manejo orientado a mejorar los resultados económicos, al tiempo que incorpora prácticas vinculadas al cuidado del ambiente y la biodiversidad.

La empresa, miembro del CREA Carnerillo, en la región Centro, trabaja un total de 6.500 hectáreas, entre campo propio y alquilado, distribuidas entre las dos unidades de negocios (equinos y agricultura), y opera el centro de producción de embriones de la raza Polo Argentino más grande del mundo, con base operativa en Río Cuarto y un canal comercial en Lagunas del Polo, General Rodríguez, Buenos Aires.

Según explicó Juan Cruz Magrini, titular de la firma, “desde hace cuatro años participamos del CREA Carnerillo con ambas unidades de negocio. En las reuniones del grupo trabajamos tanto sobre los caballos como sobre la agricultura, y también sobre la familia y la gestión empresarial”. En ese sentido, destacó que el grupo “aborda temas que van más allá de la producción y permite discutir cuestiones más profundas de la empresa”.

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La empresa opera el centro de producción de embriones de la raza Polo Argentino más grande del mundo, con base operativa en Río Cuarto y un canal comercial en General Rodríguez.

La empresa opera el centro de producción de embriones de la raza Polo Argentino más grande del mundo, con base operativa en Río Cuarto y un canal comercial en General Rodríguez.

Equinos de alto valor genético

En total —entre animales propios y de clientes—, la empresa gestiona un rodeo que ronda los 3.000 caballos de polo, con un sistema que integra reproducción, cría y entrenamiento de caballos. En este marco, el centro de transferencia embrionaria, ubicado en Río Cuarto, es uno de los componentes centrales del sistema. El 70% de los caballos que se generan ahí se destinan a terceros, con clientes locales y otros distribuidos en América del Sur, Estados Unidos, Europa y países de Medio Oriente.

El servicio contempla distintas modalidades. En una de ellas, el cliente envía la yegua donante, mientras que la empresa aporta el vientre receptor y gestiona el proceso reproductivo. El proceso incluye la evaluación reproductiva de donantes y padrillos, la obtención y transferencia de embriones y el manejo sanitario correspondiente. “El cliente se lleva su yegua buena y el vientre alquilado preñado”, resumió.

En otros casos, el servicio se extiende a etapas posteriores del ciclo productivo. “Hay clientes a los que les hacemos el embrión; la yegua pare, criamos el potrillo, lo domamos, lo entrenamos y lo entregamos listo para jugar al polo”, señaló Magrini.

En el sur de Córdoba también se concentra la cría y recría de equinos. “Hay un núcleo muy fuerte de cría de caballos de polo en Argentina, y quizás el foco más grande está en esta zona”, afirmó.

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En total, la firma gestiona un rodeo que ronda los 3.000 caballos de polo, con un sistema que integra reproducción, cría y entrenamiento de caballos.

En total, la firma gestiona un rodeo que ronda los 3.000 caballos de polo, con un sistema que integra reproducción, cría y entrenamiento de caballos.

La región reúne condiciones productivas favorables por sus suelos franco-arenosos, clima templado y buena aptitud para la producción de forrajes. “Es una zona semiseca, con pocos meses de calor intenso, donde la alfalfa —que es la reina de los forrajes para los caballos— se da muy bien”, explicó. Además, destacó el componente humano: “Tenemos el gaucho, que no existe en otros lugares. Los argentinos somos los mejores en el mundo criando caballos, domando y jugando al polo. No tenemos contra”, aseguró.

El esquema se completa con la producción, comercialización y exportación de semen congelado, servicios de pensión y manejo de equinos, y la coordinación logística para el traslado de animales. Estas actividades se articulan con el área comercial que se desarrolla en Lagunas del Polo, en la provincia de Buenos Aires.

“Yo quería empezar a comercializar mis caballos al nivel de los más grandes. Quería hacer un remate y competir con ellos. Hace 15 años generamos el primer show de caballos domados de primera línea y desde entonces lo seguimos haciendo”, dijo Juan Cruz. Actualmente el remate atrae a personalidades de gran influencia a nivel internacional. Además, los ejemplares de Magrini fueron consagrados varias oportunidades como Grandes Campeones de la Raza Polo Argentino en la Sociedad Rural de Palermo.

Agricultura regenerativa

Además del negocio equino, la empresa desarrolla un esquema agrícola que abarca unas 4.500 hectáreas en la zona de Río Cuarto. Dentro de esa superficie, el establecimiento La Blanca, ubicado en San Ambrosio, concentra unas 1.900 hectáreas donde en los últimos cuatro años se inició un proceso de transición hacia la agricultura regenerativa.

Durante varios años el manejo fue convencional, con rotaciones basadas principalmente en soja y maíz, y en menor medida trigo y cebada. El cambio comenzó con la incorporación de cultivos de servicio, que hoy cubre casi la totalidad de la superficie agrícola del campo en el invierno. “Fue el primer paso que dimos hacia la agricultura regenerativa”, explicó Magrini. Luego se incorporó forestación y corredores biológicos.

Los cultivos de servicio incluyen especies como vicia, centeno y rabanito, que se utilizan para mantener el suelo cubierto y activo, y evitar que quede desnudo durante el invierno. “El rabanito nos dio muy buen resultado, sobre todo por el desarrollo radicular”, señaló. En paralelo, este año se pusieron en marcha dos proyectos con las empresas Optimizar Forestal y Agrodesing para el rediseño del sistema y la captura de valor.

En 2023, en el marco de la Ley Agroforestal de Córdoba, la empresa comenzó a avanzar en la implantación de árboles en el establecimiento, un proyecto que hoy abarca un total de 103 hectáreas. El trabajo se desarrolló junto a Optimizar, que realizó una evaluación del paisaje y un planeamiento de forestación con foco principalmente en especies nativas. “La forestación implicó el diseño de parches leñosos, que son bosques distribuidos en todo el campo”, explicó Tomás Magrini.

Luego, el establecimiento fue rediseñado junto a Agrodesign. En el área agrícola, las zonas no productivas se implantaron con herbáceas perennes para conformar corredores biológicos. “Estos corredores unen los parches leñosos que implantó Optimizar”, detalló.

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El establecimiento La Blanca concentra unas 1.900 hectáreas donde en los últimos cuatro años se inició un proceso de transición hacia la agricultura regenerativa.

El establecimiento La Blanca concentra unas 1.900 hectáreas donde en los últimos cuatro años se inició un proceso de transición hacia la agricultura regenerativa.

“Los corredores se implantaron entre agosto y septiembre de 2025 en sitios improductivos, donde la renta generalmente es negativa”, explicó Juan Cruz. Según detalló, el impacto no se limita a esas áreas, sino que alcanza a los lotes agrícolas lindantes, puesto que mejoran los servicios de polinización y el control biológico, con efecto sobre los rendimientos de los cultivos de renta.

El cambio en el uso del suelo también tuvo efectos visibles en la biodiversidad. Durante las recorridas a campo comenzaron a ver animales que antes no estaban presentes, como liebres, zorros y perdices. “Cuando andamos a caballo, vemos cómo corren a refugiarse en los corredores”, describió.

En el establecimiento combinan la agricultura con producción equina. De las 1.900 hectáreas de La Blanca, unas 800 se destinan a la producción de forraje para los caballos. Los corredores biológicos, por el momento, no se incorporan al pastoreo, aunque la idea es evaluar un ingreso anual muy controlado, una vez que estén consolidados. En cambio, algunos cultivos de servicio sí se utilizan para pastoreo.

“Este invierno, con buenas condiciones hídricas, usamos cultivos de servicio para alimentar los animales y terminó siendo un cultivo de renta”, apuntó Juan Cruz. Según detalló, el aporte de biomasa y raíces permitió mejorar el funcionamiento del sistema agrícola, al tiempo que redujo costos de alimentación en la producción equina.

Primeros resultados comerciales

La transición hacia prácticas de agricultura regenerativa también comenzó a mostrar resultados en el plano comercial. En la última campaña, la empresa concretó una venta de soja con un diferencial de precio asociado al manejo del sistema productivo previo a la siembra.

“Hicimos una venta de soja con un plus de 11 dólares por tonelada por haber sembrado sobre verdeos”, explicó Juan Cruz. La operación se dio con una empresa que buscaba granos provenientes de establecimientos que ya estuvieran avanzados en la medición y reducción de la huella de carbono. “Necesitaban que no hubiera un bache de más de 30 días sin cobertura verde. Logramos cumplir con ese requisito, entrar en ese esquema y ya lo cobramos”, señaló.

Tomás precisó que la exportadora involucrada fue Source by Indigo y que la gestión del acuerdo estuvo a cargo de Lucas Andreoni, que articuló la demanda del comprador con el esquema productivo del establecimiento. “El diferencial de 11 dólares estuvo vinculado específicamente a la implementación de cultivos de cobertura antes de la siembra de los cultivos de gruesa”, afirmó.

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La transición hacia prácticas de agricultura regenerativa también comenzó a mostrar resultados en el plano comercial.

La transición hacia prácticas de agricultura regenerativa también comenzó a mostrar resultados en el plano comercial.

Para Juan Cruz, la experiencia confirma una estrategia que la empresa viene sosteniendo en los últimos años. “La idea siempre fue sembrar y armar el sistema pensando que en algún momento iba a llegar la cosecha, aunque no supiéramos cuándo. Bueno, ahora llegó y empezamos a ver los resultados”, sostuvo.

Por otro lado, en articulación con Nativas, el establecimiento incorporó mediciones para cuantificar el valor ambiental generado por las prácticas regenerativas implementadas en el campo. Ese desempeño se traduce en un índice que permite emitir activos de Naturaleza Positiva, certificados bajo un protocolo específico, y asociarlos a la producción agrícola.

En el caso de La Blanca, el esquema habilita la valorización de soja producida en un paisaje regenerativo, con un diferencial estimado del 5% sobre el valor de la tonelada —tomada como referencia de precio— . “Hoy tenemos unas 260 hectáreas de soja a las que les agregamos un diferencial del 5% sobre el valor”, detalló Tomás.

El modelo prevé que el productor sostenga el sistema y genere el servicio ambiental, mientras que Nativas se encarga de la certificación, la emisión de los activos y su comercialización, en articulación con actores de la cadena comercial.

Además del plus en la comercialización del grano, la medición de la huella de carbono comenzó a habilitar otros incentivos económicos. “Con Bayer, por medir más nuestra huella de carbono, tenemos un 2% de descuento en la compra de insumos. Y vendiéndole a Viterra también accedemos a un 2% extra”, explicó Tomás.

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