La firma combinó agricultura, ganadería, servicios y otras unidades de negocio, entre ellas un frigorífico de ciclo II destinado al abastecimiento de carne, con el objetivo de mejorar la estabilidad del negocio frente a la variabilidad climática y económica.
Un camino marcado por la diversificación
Plá comenzó su actividad agropecuaria junto a su padre, quien alquilaba el campo familiar a su abuelo. Tiempo después inició una unidad productiva propia, aunque el crecimiento basado exclusivamente en la agricultura presentaba limitaciones. "Para crecer había que pagar alquileres por encima de los valores de mercado y el riesgo seguía siendo muy alto", recordó.
Ese análisis lo llevó a revisar la estructura de la empresa. "Me di cuenta de que tenía concentrado casi todo el riesgo en una sola actividad", señaló. A partir de ese diagnóstico comenzó un proceso de diversificación que fue ampliando con los años.
La primera experiencia fue la compra de granos a terceros para una corredora de Buenos Aires. Luego incorporó la comercialización de seguros, tras una granizada que provocó importantes pérdidas en la producción. Además sumó servicios agrícolas con maquinaria propia.
"Mi criterio siempre fue diversificar en actividades que tuvieran distintos niveles de riesgo. En los servicios encontré un riesgo intermedio entre la actividad comercial y la agricultura", explicó.
En forma paralela incorporó cultivos de cobertura para mejorar el manejo agronómico y desarrolló una unidad de transporte que integró la empresa hasta 2023. "Cada actividad nueva tenía que cumplir una función dentro de la empresa. La idea era no depender de una sola fuente de ingresos", resumió.
La apuesta por la ganadería
El punto de inflexión llegó en 2017. Junto a José Szamrey, quien también es integrante del CREA Laguna Larga, Plá puso en marcha un sistema de ganadería pastoril rotativa sobre campos agrícolas que no contaban con infraestructura ganadera.
El planteo se basó en alambrados eléctricos móviles, bebederos trasladados diariamente y una logística diseñada para integrar agricultura y ganadería. "Compramos la hacienda en septiembre, fuera de la zafra, en La Pampa. Los animales realizaban la recría sobre pasturas y luego eran terminados en corrales ubicados en el establecimiento de Szamrey", recordó. "Fue una experiencia de aventura, confianza y muchísimo trabajo", agregó.
La experiencia marcó el inicio de una nueva etapa. En lugar de expandir la superficie agrícola, Plá decidió profundizar la diversificación de la empresa mediante la construcción de un feedlot propio. "Podía duplicar el área agrícola asumiendo un riesgo que consideraba excesivo o invertir en otra actividad. Elegí invertir en los corrales", explicó. Con el tiempo amplió la capacidad de encierre hasta alcanzar un rodeo cercano a los 1.000 animales.
Ese proceso también estuvo acompañado por su participación en la Mesa Ganadera de la Región CREA Córdoba Norte. "El intercambio que se genera en ese espacio es de un gran valor. Poder analizar planteos, discutir estrategias, conocer experiencias exitosas y también errores de otros productores ayuda mucho al momento de tomar decisiones empresariales", sostuvo.
Cómo mejoraron los números
Cinco años después de iniciar la experiencia, el empresario comparó los resultados económicos de un planteo exclusivamente agrícola con los del sistema diversificado. "No habíamos ganado ni perdido plata respecto de seguir solamente con agricultura. Había un empate", recordó.
El principal aporte de la ganadería no estuvo en la rentabilidad, sino en la estabilidad del negocio. La nueva actividad permitió distribuir riesgos, ampliar la red de clientes y proveedores y desarrollar nuevas capacidades de gestión.
Ese cambio cobró mayor relevancia durante los años de sequía. En una zona semiárida, la empresa atravesó campañas con fuertes variaciones en los rendimientos agrícolas. Mientras en algunos años la soja superó los 3000 kilos por hectárea, en otros cayó a 1800 e incluso a apenas 800 kilos por hectárea en las campañas más críticas. La falta de agua también obligó a resignar cultivos de cobertura y replantear el esquema productivo. "Menos mal que no nos habíamos quedado solamente con la agricultura", afirmó.
En ese contexto, la ganadería terminó consolidándose como uno de los pilares de la empresa. "Tener una pata firme en una actividad noble, que conocemos y manejamos bien, nos anima a decir que es por acá", sostuvo. “La ganadería nos da estabilidad. No una estabilidad como un lago, sino como un mar que siempre tiene olas”, añadió.
Un sistema de engorde con foco en la eficiencia
El feedlot recibe ingresos mensuales de hacienda, principalmente de Entre Ríos, aunque también incorpora animales de las sierras de Córdoba y de la Cuenca del Salado.
Los terneros ingresan con 160 a 200 kilos y atraviesan las etapas de adaptación, recría y terminación hasta llegar a los 350-380 kilos de salida. La estrategia nutricional combina silaje de maíz, granos de maíz y soja, rollos de alfalfa y suplementos concentrados. El manejo permite alcanzar ganancias de peso promedio cercanas a 1,05 kilos diarios por cabeza durante el ciclo completo.
La ubicación del establecimiento también influye en la estructura del negocio. "Estamos a 370 kilómetros del puerto. Esa diferencia en costos logísticos podemos trasladarla a agregar valor en la hacienda", sostuvo.
Hoy la empresa avanza en la incorporación de herramientas digitales para mejorar el seguimiento individual de los animales. "Estamos implementando balanzas, monitores y caravanas electrónicas para saber exactamente cuánto gana cada animal", explicó.
Un grupo diverso y con valor agregado
En 2014, Pla fue uno de los fundadores del grupo CREA Laguna Larga, que hoy reúne a nueve familias empresarias de los departamentos cordobeses de Río Primero, Río Segundo y Tercero Arriba, además de integrantes con actividades en las provincias de Chaco y Santiago del Estero.
"En conjunto gestionamos unas 17.000 hectáreas productivas", comentó. "Hoy el foco ya no está solamente en mejorar los sistemas productivos, sino también en impulsar procesos de transformación organizacional dentro de nuestras empresas", explicó.
Si bien la agricultura continúa siendo la actividad predominante, el grupo reúne empresas con perfiles diversos, dedicadas a la producción agrícola y ganadera, los servicios, el transporte, el desarrollo tecnológico y el agregado de valor. Entre ellas se encuentra una firma que complementa la actividad agropecuaria con la organización de eventos en el campo.
“Es muy poderoso ver cómo las familias crecen, cómo las empresas se desarrollan y cómo la interacción con otros productores, la metodología CREA y el acompañamiento de los asesores ayudan a ordenar procesos, ampliar la mirada y tomar mejores decisiones”, concluyó.
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