En el ciclo 2025/26 la región CREA Sudoeste llevó a cabo ensayos de híbridos de girasol en tres sitios representativos: Dufaur, La Colina y Krabbe. La campaña arrancó con los perfiles sumamente cargados de humedad. Hacia el este y noreste se registraron incluso condiciones de encharcamiento que afectaron la implantación inicial. Sin embargo, a partir de fines de noviembre, las precipitaciones decayeron drásticamente. Las etapas críticas de generación de rendimiento transcurrieron bajo un déficit hídrico severo.
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“En febrero, la disponibilidad de agua útil descendió a niveles piso dentro de una serie histórica de 40 años. Las lluvias reaparecieron a mediados de marzo, provocando leves excesos de humedad durante la maduración y la cosecha”, señaló Agustín Giorno, coordinador técnico agrícola de la región CREA Sudoeste.
En Dufaur, con una fecha de siembra tardía (25 de noviembre) sobre antecesor maíz, no se registraron diferencias estadísticamente significativas entre híbridos.
En La Colina, con fecha de siembra del 17 de noviembre, el cultivo sufrió un planchado severo tras una lluvia intensa y debió resembrarse el 27 de ese mes. “El retraso, sumado a complicaciones en el control de malezas y un antecesor desfavorable, redujo sensiblemente el potencial; en este caso, se presentaron diferencias significativas entre cultivares”, apuntó durante un evento en línea organizado por la región CREA Sudoeste.
En tanto, en Krabbe, con siembra tardía (27 de noviembre) en directa y sin resiembra, se registraron los mayores porcentajes de materia grasa del circuito (hasta 54%), logrando bonificaciones destacadas.
Los híbridos más destacados en el promedio de sitios evaluados, considerando el rendimiento físico corregido por materia grasa, fueron Ns 1115 CL con un rendimiento índice del 125%, seguido por Ns 1113 Cl (+122%), Ns 1117 CL (+116%), Nusol 4175 CL (+116%), InSun 2277 CL (+110%) y Nk 3969 CL (+109%).
Fertilización
Los ensayos confirman una tendencia positiva constante en la respuesta a la fertilización nitrogenada en el cultivo de girasol, tanto en rendimiento físico como en el porcentaje de materia grasa.
Las aplicaciones al voleo en estadio V4 (tanto con urea común como protegida) superaron de forma consistente al testigo sin fertilizar y a las aplicaciones incorporadas a la siembra en altas dosis.
Impacto de la fertilización nitrogenada en Dufaur. CREA Sudoeste (2025/26)
Tras consolidar seis campañas de ensayos, se concluye que las respuestas a la fertilización fosforada arrancadora continúan siendo marginales e inconsistentes en la región Sudoeste.
No se observa una correlación clara entre el nitrógeno disponible a la siembra (en rangos de 40 a 100 kg/ha) y la magnitud de la respuesta a la fertilización nitrogenada.
Respuesta a la fertilización nitrogenada según nitrógeno disponible y potencial del ambiente. CREA Sudoeste
“El ambiente tampoco actúa como un predictor confiable de la respuesta nitrogenada. El girasol responde de manera rentable al nitrógeno, aunque los métodos diagnósticos tradicionales aún presentan limitaciones de ajuste”, remarcó.
Diseño agronómico
Las poblaciones intermedias de 45.000 semillas/ha (aproximadamente 42.500 plantas logradas/ha) expresaron los rendimientos máximos y más estables en los distintos ambientes.
En las evaluaciones no se registraron interacciones significativas que justifiquen variaciones de densidad por potencial ambiental o por cultivar. “Reducir la densidad en ambientes restrictivos no eleva los pisos de rendimiento y fija un techo ante posibles recuperaciones hídricas”, indicó el técnico.
Al analizar 2.147 datos de las últimas 19 campañas por medio del método estadístico de árboles de regresión, se evidencia que el agua útil a la siembra (0-60 centímetros de profundidad) es la variable jerárquica primaria. Con reservas superiores a 56,6 milímetros, la media física de rendimiento se sitúa en casi 2.500 kg/ha.
En ambientes no limitados por agua, el nitrógeno total (suelo + fertilizante) define el techo productivo, separando promedios de 2.761 kg/ha (N-NO3 mayor a 68 kg/ha) frente a 2.321 kg/ha en condición de déficit del nutriente (N-NO3 menor a 68 kg/ha).
En todos los ambientes con dotación hídrica media a alta, la meseta de rendimiento se consolida entre las 40.000 y 45.000 plantas logradas por hectárea. “No se evidencia un patrón de respuesta marcado para realizar una segregación de densidad de siembra por ambiente”, comentó.
Fertilización foliar con productos no tradicionales
Se evaluaron en el ciclo 2025/26 bioestimulantes y fertilizantes foliares como herramientas complementarias. Las respuestas promedio en rendimiento bonificado alcanzaron en algunos casos valores de hasta un 15%, aunque con mucha variabilidad de situaciones.
Respuesta a aplicaciones de productos no tradicionales en girasol en tres ambientes de la región CREA Sudoeste.
“Las respuestas no mostraron dependencia directa con el nivel de productividad del ambiente, mostrándose efectivas tanto en ambientes de alta como de baja productividad”, señaló Agustín.
“La vía foliar surge como una alternativa eficiente de nutrición para el girasol, evitando los problemas de fitotoxicidad en la línea de siembra asociados a altas dosis de fertilizantes sólidos al suelo”, resumió.