19 de mayo de 2024 en Buenos Aires

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Sostenibilidad: el legado de una trayectoria

Los fundamentos de una transformación en curso. La mirada de Ariel Angeli sobre los desafíos de la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios.

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La sostenibilidad de los sistemas de producción es un concepto arraigado en el Movimiento CREA desde sus inicios. Actualmente, forma parte de la visión CREA y es manifiesta la búsqueda de la sostenibilidad por parte de las empresas de las diferentes regiones, además de constituir un desafío permanente para muchos de los proyectos emprendidos por los equipos técnicos que conforman tanto la Unidad de Investigación y Desarrollo de la organización como las comisiones técnicas regionales.

En todos los casos, el carácter dinámico del concepto de sostenibilidad nos lleva a repensar constantemente las prácticas aplicadas en nuestros sistemas, a generar nuevas hipótesis, a buscar evidencia, a aprender y a promover los cambios necesarios en función del aprendizaje realizado. En los últimos años se produjo un gran desarrollo tecnológico en pos de alcanzar esa meta dinámica que es la sostenibilidad, la cual está direccionada al diseño del sistema productivo agrícola, antes que a un cultivo en particular.

Desde la Unidad de Investigación y Desarrollo, la herramienta Gestión Ambiental CREA permite establecer pautas comunes para la evaluación ambiental de los sistemas productivos, de manera tal de generar un patrón de comparación para que los productores se vean reflejados y encuentren márgenes de mejora. A su vez, proyectos interinstitucionales, como RedES, en conjunto con FAUBA, INTA y Aapresid buscan identificar sistemas agrícolas que estén aplicando prácticas hipotéticamente más sostenibles, para caracterizarlas y compararlas con sistemas de producción que no aplican dichas prácticas, por medio de la utilización de indicadores económicos y ambientales.

Entre las prácticas identificadas, la intensificación de los sistemas productivos con mayor participación de cultivos por unidad de tiempo –ya sea con destino a grano o bien para brindar servicios ecosistémicos– es quizás uno de los campos de mayor avance dentro de los sistemas productivos CREA. Entre las campañas 2017/18 y 2020/21 la adopción de cultivos de servicio –uno de los componentes clave de los sistemas intensificados– creció del 2 al 11% de la superficie, lo que evidencia esta realidad.

Esta intensificación obedece a distintos objetivos, desde el aumento del carbono en el sistema hasta la reducción en el uso de fitosanitarios o fertilizantes, para lo cual, en función de la finalidad buscada, es necesario adaptar “a medida” las prácticas llevadas a cabo, de acuerdo a la región, sistema productivo y objetivo.

La rotación y diversidad de cultivos es otra práctica que permite mantener y aumentar la productividad, mejorando al mismo tiempo indicadores ambientales como balances de carbono o emisiones de gases de efecto invernadero. Tanto la intensificación como la rotación de cultivos muestran, además, resultados positivos con relación a la biodiversidad asociada al sistema de producción.

Asimismo, otras prácticas como la nutrición balanceada de los cultivos y del sistema productivo, la utilización de agroquímicos con mejor perfil ambiental, la adopción creciente de equipamiento para pulverizaciones selectivas o la incorporación de productos de síntesis biológica en reemplazo de otros equivalentes de síntesis química, evidencian resultados promisorios en el camino de mantener aumentos de la productividad de los sistemas y una reducción simultánea en el impacto sobre el ambiente.

Estos cambios exigen un aprendizaje constante, el cual sólo es posible a través del registro y análisis sistemático de la evidencia generada por los cambios en los indicadores productivos, económicos y ambientales que tienen lugar en cada establecimiento ante las prácticas implementadas.

La trayectoria hacia sistemas más sostenibles implica el desafío de desarrollar nuestra capacidad para entender, adaptar y evolucionar en el diseño de los sistemas de producción, con el fin de dar respuesta a las demandas de la sociedad, que apuntan tanto a aspectos productivos como ambientales. Es crucial emprender ese proceso en redes colaborativas de generación y difusión de información y conocimiento, como es el caso de CREA, donde compartir para mejorar constituye un valor esencial.

Ariel Angeli. Líder de Investigación y Desarrollo de CREA

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