1 de febrero de 2026 en Buenos Aires

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Cosechando microorganismos para mejorar la fertilidad de los suelos

Una experiencia educativa, premiada por “Así son los suelos de mi país”, mostró la importancia de los microorganismos para mejorar la fertilidad de suelos.

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Por CREA Región Patagonia | PAT

La importancia de la materia orgánica en los suelos

Alumnos del Centro Educativo Rural Pilca Viejo, ubicado en la zona de Pilcaniyeu (Río Negro) –una de las localidades afectadas por los incendios– emprendieron una iniciativa que permitió evidenciar la importancia de la presencia de microorganismos para promover la materia orgánica de los suelos.

La escuela agrotécnica, creada por la Fundación Cruzada Patagónica, se encuentra emplazada en el ecosistema de la estepa patagónica, caracterizado por suelos pedregosos, régimen de precipitaciones de 150 a 250 milímetros anuales y un clima frío y seco, en el cual vientos persistentes e intensos generan procesos de erosión eólica.

Esas condiciones naturales, sumadas a la baja cobertura vegetal, restringen la acumulación de materia orgánica y la presencia de microorganismos benéficos esenciales para la fertilidad.

En ese contexto, el CER Pilca Viejo desarrolla proyectos de huertas agroecológicas familiares y comunitarias con el propósito de fortalecer la seguridad alimentaria y promover aprendizajes prácticos sobre manejo sustentable del suelo.

Las dificultades en la producción hortícola derivadas de la baja calidad estructural y biológica del suelo motivaron la búsqueda de alternativas que permitiesen regenerar su vida microbiana, entre los cuales se emplea el bokashi un abono orgánico fermentado, originario de Japón, que se obtiene por descomposición aeróbica controlada de residuos vegetales y animales.

A diferencia del compost tradicional, el bokashi incorpora microorganismos, consorcios de bacterias fotosintéticas, levaduras y actinomicetos que actúan de manera sinérgica, acelerando la descomposición y reduciendo olores.

Cosecha de microorganismos

Para poder detectar microorganismos de interés presentes en el suelo de la región, alumnos de tercer año del CER Pilca Viejo realizaron 25 trampas de arroz, que fueron ubicadas en distintos ambientes del predio escolar con el propósito de buscar microorganismos benéficos que puedan ser útiles para elaborar bokashi en la escuela.

Las trampas de arroz se realizaron con vasos de plásticos que fueron perforados en su base con un alfiler o aguja. Luego se coloca en su interior arroz cocido hasta la mitad del recipiente, se les coloca una tela o malla en la parte superior y se la sujeta con una banda elástica.

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Trampas de arroz

Trampas de arroz

Pasados los 14 días, se procedió a levantar del suelo a los mismos para hacer las observaciones pertinentes, de manera tal de poder identificar microorganismos benéficos (asociados a colores blanco, verde o amarillo) o patógenos (colores marrón, rojo o gris).

A partir de las observaciones realizadas en las trampas de arroz, se determinó el sector del campo de la escuela con mayor concentración y diversidad de microorganismos benéficos.

Posteriormente, diseñaron un experimento comparativo de elaboración de bokashi con diferentes variantes de sustrato energético –bagazo, malta, semitín y cascarilla de cacao– y distintas fuentes de microorganismos recolectados.

La fermentación se realizó durante 16 días, con volteos diarios y control de temperatura, humedad y olor. Los indicadores de madurez fueron la estabilización térmica, el olor a tierra fértil y la ausencia de putrefacción. Las observaciones se realizaron dos veces por semana por medio de una planilla de seguimiento.

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Modelo de planilla de observaciones

Modelo de planilla de observaciones

En cuanto al grado de descomposición relevado, todos los experimentos tuvieron avances importantes, pero el correspondiente a la malta seca fue el que registró un mayor porcentaje de descomposición (cercano al 80%).

Con las observaciones al tacto, la prueba del puño para medir humedad ayudó a determinar si era necesario agregar agua a la pila de bokashi, ya que los microorganismos necesitan ambientes húmedos para desarrollarse mejor y más rápido.

En relación a la temperatura, en general se observó que en durante primera semana hubo una elevación de temperatura muy llamativa para los estudiantes, pero luego, en la segunda semana, la misma disminuyó, lo que refleja una estabilización en la población de los microorganismos.

El proyecto, que recibió una mención especial en la última edición del programa “Así son los suelos de mi país”, constituyó una experiencia educativa y científica que permitió mostrar la relevancia de los procesos microbiológicos que sustentan la vida del suelo, además de valorar el reciclaje biológico de los residuos locales.

A futuro se plantea continuar con la evaluación de parámetros cuantitativos, tales como la densidad microbiana, junto con la medición del impacto del abono en la productividad de cultivos, así como extender la práctica a las huertas a las familias de los estudiantes y miembros de la comunidad. El proyecto fue coordinado por los profesores Matilde Aubone Videla y Federico Mutti junto a los técnicos del INTA Camila Mantiñan y Saúl Deluchi.

Así son los suelos de mi país

Así son los suelos de mi país es un programa educativo de CREA que cuenta con el apoyo técnico de INTA, AACS y FAO. Con la convicción de que la educación tiene un poder transformador, la iniciativa busca sensibilizar a estudiantes de nivel inicial, primario y secundario sobre el cuidado del ambiente. Lo hace a través de la investigación científica y el trabajo colaborativo entre estudiantes, docentes, equipos directivos, empresarios CREA y técnicos especialistas, generando experiencias que integran conocimiento, territorio y conciencia ambiental. En la edición 2025 se inscribieron 95 escuelas.

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