28 de octubre de 2026 - 11:57 Por CREA Región Sudeste | SDE
Recría en la región CREA Sudeste
Un relevamiento realizado en 17 grupos CREA de la región Sudeste dejó al descubierto tanto el potencial como las debilidades de los esquemas de recría vacuna. El trabajo, que sistematizó 99 modelos productivos, permitió trazar un mapa claro sobre por qué la recría viene ganando terreno en la zona, cuáles son las principales brechas de producción y dónde se encuentran los mayores baches que limitan la rentabilidad de las empresas.
El relevamiento, presentado por Matías Bodini, asesor del CREA Lezama, durante una exposición ofrecida en una jornada técnica organizada en Las Flores (Buenos Aires) por la región CREA Sudeste, muestra que el 84% de las empresas que integran la muestra cuenta con una recría planificada y con un destino comercial claro (desde cabañas y producción de vientres hasta novillos de exportación o consumo).
El trabajo condensó los planteos en cuatro grandes arquetipos, el primero de los cuales es el «modelo extensivo», representado por campos naturales y promociones sin suplementación, seguido por un «modelo pastoril», basado en verdeos y promociones de raigrás sin suplemento. Los otros dos corresponden a un «modelo con silo», que incorpora pasturas, verdeos y silo de maíz para sortear el bache invernal y, finalmente, un «modelo intensivo», que se sustenta en verdeos, silo y una suplementación energética con grano al 1,6% del peso vivo en invierno.
«Mientras que un planteo exclusivo a pasto genera en promedio unos 200 kg/ha de carne, los sistemas intensificados con suplementación logran duplicar o triplicar esa marca, rondando los 500 kg/ha», destacó Matías.
Al medir la producción de carne por hectárea, la mediana de la muestra se ubicó en 358 kg/ha, aunque con una dispersión enorme que va desde los 175 kg/ha hasta superar los 900 kg/ha en los establecimientos del cuartil superior.
Al segmentar por subzonas (Oeste, Cuenca del Salado, Centro-Sur y Costa), se observa que la productividad tiende a ser mayor hacia el norte y centro, mientras que en la costa, pese a una mediana más baja (224 kg/ha), se destacan casos puntuales de altísima eficiencia.
Los casos más destacados tienen como factor común el empleo de parcelas de hasta tres días, capacitación en pastoreo, fertilización y el uso de suplementación, además de gestionar datos de pesadas de manera regular y sistemática.
«El relevamiento muestra que la mayor pérdida de eficiencia se produce en los meses invernales por déficit de recursos energéticos, por lo que suplementar o utilizar autoconsumos con limitadores resulta fundamental», destacó el asesor CREA.
«Otro aspecto relevante, a veces desatendido, es el empleo de agua de calidad. Monitorear sulfatos, sales y arsénico es clave, especialmente en años de sequía. Además, se debe cuidar la ubicación de las aguadas: si la bebida queda demasiado lejos, el animal camina en exceso y se pierde el beneficio en ganancia individual», apuntó.
El trabajo también muestra que la fertilización es otro de los factores relevantes, siempre y cuando falte pasto, la carga aumente en la misma medida y la gestión de los pastoreos se instrumente de manera eficiente.
Capital humano
El relevamiento muestra que las empresas con mejores resultados en recría no son necesariamente las que más gastan en insumos, sino las que gestionan mejor el capital humano.
«Los establecimientos que capacitan a su personal en manejo pastoril logran un promedio de 408 kg/ha frente a los 245 kg/ha de aquellos que no lo hacen», indicó.
«El compromiso y la profesionalidad del equipo de trabajo son esenciales para llevar a cabo parcelas cortas con recorridos rápidos, control de parásitos (HPG), suplementar a horario y decidir cuándo encerrar, entre otros muchos procesos; las empresas destacadas tienen personal bien capacitado», añadió.
Intensificación
Llevar adelante un sistema intensificado exige un salto importante en el capital de trabajo inmovilizado: pasar de un esquema básico de 2,5 cabezas/ha a uno intensivo de 5,0 cabezas/ha requiere duplicar la inversión al pasar de unos 2000 a más de 4200 dólares por hectárea (entre hacienda y costos directos). Muchas veces la principal limitante en ese sentido es la falta de financiamiento a tasas de interés acordes a la dinámica de la actividad ganadera.
Asimismo, dado que el 65% de las recrías se ubican sobre lotes con competencia directa contra la agricultura, el asesor CREA recordó que no hay que mirar el margen aislado de la recría, sino evaluar el resultado dentro de la película global del sistema. «La recría tiene que ganarle al margen del cultivo que desplaza o al alquiler si el lote no es agrícola», explicó.
Por otra parte, integrar verdeos en la rotación agrícola permite potenciar resultados económicos y consolidar sistemas de recría sostenibles y rentables.
«Más allá de los matices y diferencias entre empresas, la constante en los casos más destacados es la sistematización de registros, la planificación del uso del pasto, cargas elevadas, el control de procesos y equipos de trabajo capacitados», resumió Matías.
Los derechos sobre esta nota y su contenido pertenecen a AACREA. Si querés compartir esta información y/o citarla, te pedimos que menciones a Contenidos CREA como origen e incluyas el enlace a la nota original. ¡Muchas gracias!