19 de octubre de 2026 en Buenos Aires

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Riego: una oportunidad para aumentar rindes, diversificar y sumar negocios

La incorporación de riego permite estabilizar rendimientos, desarrollar nuevas actividades y mejorar la rentabilidad. Costos e incentivos para invertir.

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Por CREA Región Córdoba Norte | COR

En Córdoba y Catamarca, la incorporación del riego permitió a Atajacaminos Ñañarca S.A. aumentar y estabilizar los rendimientos agrícolas e incorporar nuevos negocios. La empresa también desarrolló un sistema de recría ganadera sobre pasturas irrigadas en suelos aptos para la agricultura, con altos niveles de productividad y rentabilidad.

Néstor Scarafia, director ejecutivo de la firma e integrante de los grupos CREA Leopoldo Lugones (Córdoba Norte) y Santa Rosa (región NOA), presentó estos resultados en la 9ª Reunión Internacional de Riego, organizada por el INTA Manfredi. Allí analizó los costos de instalación y operación de los sistemas y las oportunidades actuales de financiamiento.

Una campaña agrícola puede comenzar con buenas perspectivas, a partir de la elección del lote, la semilla y el manejo, pero la falta de lluvias puede comprometer los rendimientos y la rentabilidad. “Eso nos pasó muchas veces. Por eso buscamos un cambio. La lluvia es un factor importantísimo en nuestro negocio, pero tenemos que dejar de depender del clima”, señaló. Esa experiencia impulsó a la empresa a buscar alternativas.

Según Scarafia, esta inquietud es compartida por otras empresas de la región CREA Córdoba Norte, donde unas 30.000 hectáreas agrícolas cuentan con riego. Los registros de la Mesa Agrícola de la zona muestran que, durante 11 campañas, el trigo alcanzó un promedio de 22 qq/ha en secano y 50 qq/ha bajo riego, una mejora del 127%. En Cañada de Luque se registraron máximos de hasta 98 qq/ha bajo riego.

Más rindes y estabilidad

Scarafia comparó la incorporación del riego con sumar un turbo y pasar de tracción simple a integral en un auto de rally. “Pasamos a jugar en una cancha distinta, con posibilidades y desafíos distintos”, afirmó. Sin embargo, ese potencial requiere inversiones y mayores conocimientos de manejo.

“Al principio creímos que el problema era encontrar agua y tratar de distribuirla en el lote”, recordó. Después apareció otro desafío: transformar cada milímetro aplicado en rentabilidad. El aumento de los rendimientos requiere ajustar la fertilización, intensificar las rotaciones y mejorar el manejo agronómico.

Las respuestas varían por cultivo. En trigo, los registros bajo riego mostraron una tendencia de crecimiento de 2,4 qq/ha anuales durante 11 campañas, que no se observó en secano.

En soja de primera, el principal beneficio fue la estabilidad. Durante 25 campañas, el riego superó al secano en todos los ciclos, con una ventaja promedio de 8,9 qq/ha. Los rindes oscilaron entre 7 y 41 qq/ha en secano, frente a 25-47 qq/ha bajo riego. En años lluviosos, los resultados pueden ser similares a los de secano, pero el riego amortigua las caídas en ciclos secos y facilita la planificación.

En maíz hubo mejoras en las cinco zonas evaluadas de Córdoba Norte. En las zonas con más lotes analizados, las diferencias entre riego y secano alcanzaron 3,5 toneladas por hectárea en la zona 1 y 4 toneladas en la zona 4.

Nuevas actividades productivas

El riego también permite desarrollar actividades difíciles de sostener en secano. Scarafia mencionó semillas de maíz, papa, hortalizas y especialidades como coriandro, lentejas y otras legumbres. Entre los cultivos intensivos destacó olivos, nogales y arándanos.

En Catamarca, su empresa comenzó a producir semillas de maíz junto con firmas semilleras. “Ha sido una actividad que a nosotros nos ha hecho crecer mucho”, destacó. Además de diversificar los ingresos, la producción requiere mano de obra local y comprende diversas etapas que generan oportunidades para otras actividades vinculadas.

El garbanzo es otro ejemplo del aporte del riego. En CREA Córdoba Norte, alcanzó rendimientos de 15,9 qq/ha en secano y 24,6 qq/ha bajo riego, una diferencia del 55%. Esta mejora se vincula con la posibilidad de aportar agua durante el invierno, cuando en secano el cultivo depende de la humedad acumulada en el suelo.

En especialidades sujetas a fuertes variaciones de precios, la previsibilidad del volumen producido también cuenta. “Hay una variable que nosotros podemos manejar, que es la cantidad”, explicó Scarafia. Ese mayor control ayuda a sostener estructuras, planificar inversiones y explorar mercados.

Recría sobre alfalfa

En Los Altos, Catamarca, la empresa incorporó alfalfa bajo riego por pivote para recriar novillos con pastoreo intensivo por parcelas. “En su momento, tenía más renta emocional que renta económica”, recordó sobre una actividad que querían volver competitiva.

El desafío era justificar la ganadería en lotes aptos para soja, trigo y maíz. “Queríamos hacer ganadería, pero ese gusto no nos tenía que salir plata”, sostuvo. La meta fue producir 800 kg de carne por hectárea para competir con la agricultura.

Al principio, las pasturas rindieron menos de lo previsto y hubo problemas de malezas. Debieron ajustar el pastoreo, las aguadas, la carga animal y el descanso nocturno para reducir el riesgo de empaste.

Entre 2020/21 y 2023/24 promediaron 1200 kg de carne por hectárea y superaron la meta en tres de cuatro ciclos. El máximo fue de 1657 kg/ha con 856 animales en 2022/23. En 2023/24, los novillos pasaron de 187 kg de entrada a 282 kg de salida.

La experiencia abrió otra posibilidad: mejorar los suelos agrícolas. Tras inquietudes planteadas en el grupo CREA, realizaron calicatas y detectaron compactación, deficiencias de nutrientes, bajos niveles de materia orgánica y problemas de pH.

El proyecto es trasladar el módulo de recría cada cuatro o cinco años, según la duración de la alfalfa, para combinar carne y recuperación de suelos. “Es algo que nos ha llamado la atención y nos ha ayudado mucho a trabajar en la salud de los lotes”, dijo.

Costos y eficiencia

La incorporación del riego requiere evaluar las características de cada establecimiento, los cultivos previstos y la disponibilidad de agua y energía. Entre las alternativas figuran el pivote central, el goteo enterrado, los enrolladores y el riego por gravedad o surcos. “Cada empresa deberá ir armando su traje”, sostuvo Scarafia, en referencia a las diferencias de inversión, eficiencia y manejo que presenta cada tecnología.

Los costos de referencia expuestos fueron de 2500 dólares por hectárea para pivote central, 3200-3300 para goteo enterrado y 1150-1900 para enrolladores. Sin embargo, la inversión inicial es solo una parte del análisis. La eficiencia de aplicación, que indica qué proporción del agua suministrada llega a la zona de raíces, oscila entre 80 y 90% en pivotes, 90-95% en goteo enterrado, 65-75% en enrolladores y 40-60% en sistemas por gravedad.

En los pivotes, el tamaño también condiciona la inversión y la capacidad de riego. Una cotización de septiembre de 2026 mostró que el costo, incluido el armado, disminuía de 2200 dólares por hectárea para 46 hectáreas a 1038 dólares para 190, sin incluir perforación, bomba, línea eléctrica ni impuestos. Con un mismo caudal de 300 m³/h, la capacidad de aplicación diaria se reduce de 15,8 a 3,8 milímetros. Por eso, un menor costo por hectárea no siempre representa la mejor alternativa para cubrir las necesidades del cultivo.

Scarafia mencionó el caso de la producción de semillas de maíz, donde su empresa aplica entre 500 y 600 milímetros por ciclo, con una lámina promedio de 7 milímetros. Esa demanda exige disponer del equipo durante buena parte del cultivo y dificulta compartirlo entre lotes. Las condiciones climáticas también influyen: en el Valle Central de Catamarca, los vientos y las altas temperaturas favorecen las pérdidas de agua por evaporación y deriva, por lo que el goteo enterrado puede ofrecer ventajas frente a la aspersión.

Otro componente decisivo es la energía. Los costos de referencia fueron de 1,20 dólares por milímetro aplicado por hectárea con electricidad de red, entre 0,68 y 0,84 con energía solar y 2 dólares o más con gasoil. Aunque los paneles solares requieren una inversión inicial mayor, permiten reducir los gastos operativos. También existen sistemas híbridos que utilizan energía solar durante el día y conexión a la red durante la noche.

La conveniencia económica depende de cuánto mejora la producción frente a los costos adicionales. Un ejemplo del INTA Manfredi para maíz mostró que el margen bruto pasó de 453 dólares por hectárea en secano a 735 bajo riego, una diferencia de 282 dólares. En ese caso, el riego representó entre 15 y 17% de los costos totales, unos 260 dólares por hectárea. A esa evaluación debe sumarse la recuperación de la inversión: un equipo de 2500 dólares por hectárea, amortizado en 10 años, representa 250 dólares anuales.

Para orientar estas decisiones, Scarafia propuso analizar seis aspectos antes de invertir: la cantidad, calidad y autorización del agua disponible; las fuentes de energía; la elección del sistema; los cultivos y rotaciones previstos; el costo de cada milímetro frente a la producción adicional esperada, y las alternativas de financiamiento. El objetivo es determinar qué tecnología se adapta mejor al sistema productivo y en qué condiciones puede generar una rentabilidad que justifique la inversión.

Incentivos para invertir

El acceso a equipos importados y divisas, junto con incentivos fiscales, ofrece nuevas oportunidades para sumar riego, destacó Scarafia.

El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) contempla beneficios para equipos de riego sin monto mínimo: pivotes, goteo, bombas, compuertas, cañerías y válvulas. Pueden acceder las MiPyMEs con certificado vigente que presenten un proyecto ante ARCA y mantengan los bienes durante al menos dos años.

El régimen permite amortizar el 100% de la inversión en el primer ejercicio para el impuesto a las Ganancias: adelanta la deducción fiscal, no devuelve el costo del equipo. También prevé devolución anticipada de IVA, sujeta a cupo anual. Abarca inversiones realizadas entre el 6 de marzo de 2026 y el 19 de mayo de 2028.

Por separado, la alícuota del IVA sobre la electricidad para riego bajó del 27% al 10,5%. Según las estimaciones expuestas, esto reduce cerca del 11% el costo por milímetro aplicado con energía de red. En Córdoba, los productores deben solicitar el beneficio para cada suministro y verificar su aplicación en la factura eléctrica.

Agregar valor

“El riego no es solo desparramar agua en un lote. Para nosotros ha sido una mirada distinta de la empresa. Ha sido la posibilidad de proyectar más allá de la próxima campaña, pensar en nuevos mercados y en próximas generaciones”, afirmó Scarafia. El desafío es encontrar nuevas formas de agregar valor a la producción y al campo.

“Si tuviera que resumir nuestra experiencia en una sola idea, diría que el riego no elimina los riesgos de producir, pero cambia profundamente cuáles son los riesgos que podemos administrar”, dijo.

“Como productor y empresario, eso tiene un valor enorme. porque cuando invertimos en riego no estamos pensando solamente en la próxima cosecha. Estamos pensando en cómo queremos producir durante los próximos 10 o 20 años. Creo que ese es el verdadero cambio de mentalidad", concluyó.

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