2 de septiembre de 2026 en Buenos Aires

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Mujeres rurales: de Montreal a liderar la vanguardia de los agronegocios

Mujeres rurales: de Montreal a liderar la vanguardia de los agronegocios. El testimonio de Sarah Dingle en el Congreso de la región CREA Oeste Arenoso.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por CREA Región Oeste Arenoso | OAR

Todos los que conocen a Sarah Dingle saben que se trata de una mujer con un perfil bajo. Sin embargo, aceptó la invitación de los organizadores del Congreso de la región CREA Oeste Arenoso, realizado en Tandil, porque consideró necesario ofrecer su testimonio a otras mujeres rurales.

“El tema del equilibrio entre familia y trabajo no es fácil, es muy intenso; pero la vida es intensa y hay que decidir si uno quiere llevar el timón o ser llevado. Tuve cuatro hijos y nunca dejé de trabajar”, comentó Sarah al ser entrevistada por Ricardo “Ricky” Negri en un panel integrado por referentes sectoriales.

Sarah, directora ejecutiva de La Providencia y Ceibos Group, nació en Montreal, Canadá, en el ámbito de una familia de abogados. Su primer contacto con el agro surgió por un interés personal al considerar que se trata de un sector clave para el desarrollo global.

Conoció a quien sería su esposo, Ciro Echesortu, en Canadá. Y ambos descubrieron que compartían las mismas inquietudes. “Antes de recibirme, Ciro y yo hicimos un viaje de seis meses por Sudamérica con apenas 500 dólares, lo que despertó nuestro espíritu aventurero”, recordó.

A fines de la década del ‘80, tras graduarse en Canadá, Dingle se radicó en la Argentina –de donde es oriundo Ciro– para trabajar en un centro de investigación en política agropecuaria dirigido por su suegro.

“Las cosas comenzaron a complicarse económica y políticamente y mi suegro falleció de manera repentina. Empecé entonces a trabajar en un banco para entender el fenómeno de la inflación y la parte financiera. Ahí me ofrecieron trabajar en la empresa familiar: compraba y vendía bonos para proteger los activos”, comentó.

Con la llegada de la convertibilidad en los años ‘90, la suba de costos y la caída en los precios de las commodities exigieron una profunda reconversión de la empresa agropecuaria familiar. En ese sentido, el hecho de formar parte del CREA Santa Isabel (región Sur de Santa Fe) resultó un aspecto crucial.

“No teníamos margen. Entonces nos reorganizamos de la mano de asesores CREA para pasar de administrar bienes a operar como una empresa. Vendimos maquinaria, formamos contratistas, pusimos un equipo de riego, un tambo, reorientamos al personal y salimos a alquilar campos para ganar escala”, apuntó Sarah.

Lo que comenzó en 1989 con un equipo de tres personas evolucionó hasta la consolidación de Ceibos Group, un conglomerado de empresas agropecuarias, agroindustriales y de servicios agrícolas y financieros con presencia en gran parte del continente americano.

“Empecé con tres personas en la oficina en 1989 y pasé por todas las etapas hasta ser gerente general de la parte agropecuaria. Recientemente incorporé gente para reemplazarme en la gestión operativa cotidiana, formamos el área de Gestión de Talentos y actualmente integro el Directorio del grupo”, explicó.

Empresa familiar agropecuaria

El crecimiento de la empresa corrió en paralelo con una intensa dinámica familiar. Madre de cuatro hijos nacidos en un lapso de cuatro años –incluyendo un par de mellizos–, Dingle asumió la gestión empresarial y familiar como un proyecto compartido con su esposo (quien construyó su carrera profesional en grandes corporaciones globales) sin pausar su carrera profesional.

“En un momento nos mudamos todos a Suiza porque Ciro tenía que viajar por todos lados y, para volver el fin de semana a casa, tenía 8 horas menos de vuelo. Estar allá fue excelente no solo para la familia, sino también para la empresa: la mudanza nos obligó a delegar mucho más de lo que creíamos posible. Eso benefició tanto a los equipos como a nosotros, y nos animó a encarar cosas más grandes. A veces los eventos biológicos o familiares te empujan a escalar de nivel”, remarcó.

Actualmente, el grupo articula su propuesta de valor en diferentes unidades de negocio, una de las cuales es la producción agropecuaria y las inversiones inmobiliarias, con operaciones focalizadas en especialidades agrícolas en la Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, junto a un fondo de tierras que opera en EE.UU. y planes en curso de expansión hacia Brasil.

Hoy, la gobernanza familiar se proyecta a nivel global. Con sus hijos distribuidos entre Australia, Canadá, EE.UU. y la Argentina –dos de los cuales trabajan en el grupo–, la empresa constituyó un consejo familiar, que tiene participación activa en la toma de decisiones estratégicas.

“Cuando con Ciro arrancamos la empresa, queríamos un espacio que fuera un lugar de crecimiento para todos los que trabajaban con nosotros. En la Argentina hay todo por hacer y eso debe verse como un gran aliento”, resaltó.

Como referente del sector, Sarah destaca la importancia de visibilizar el liderazgo femenino en un ámbito donde históricamente la representación de mujeres ha sido acotada, incentivando a nuevas generaciones a asumir roles de decisión. “Acepté la invitación a este evento porque quería contar mi historia y transmitir lo que más pueda a otras mujeres para que se animen”, resumió.

Dejá tu comentario

Contenidos relacionados