Cultivo de maíz con grandes desafíos
Si bien la “chicharrita del maíz” (Dalbulus maidis) ocupa el centro de la agenda, los desafíos que enfrenta el cultivo son múltiples y requieren ser abordados de manera integral.
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SUSCRIBITEEl cultivo de maíz requiere trabajar en red para hacer frente a múltiples desafíos en materia de control de plagas, enfermedades y malezas. Las lecciones de Dalbulus maidis.
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SUSCRIBITESi bien la “chicharrita del maíz” (Dalbulus maidis) ocupa el centro de la agenda, los desafíos que enfrenta el cultivo son múltiples y requieren ser abordados de manera integral.
La Red Nacional de Trampas de Monitoreo de la Chicharrita del Maíz, junto con los proyectos Malezas y Plagas de CREA, representan ejemplos de trabajo en red que, lejos de agotarse, deberían ser potenciados para poder asegurar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
Tal fue una de las conclusiones centrales que surgieron este jueves en el ámbito de la Mesa de Planes Nacionales CREA, donde Lucas Cazado, líder del área de Protección de Cultivos de CREA, expuso el estado de situación en la materia.
Las plagas informadas por la red CREA más relevantes en maíz temprano en la última campaña 2025/26 fueron Helicoverpa zea y Spodoptera frugiperda, mientras que el cultivo tardío sigue liderando el ranking Dalbulus maidis.
El quiebre de resistencia del evento MIR 162 (presente en los maíces Trecepta, VT4 PRO, Power Core Ultra, Viptera 3 y Leptra) detectado en 2025/26 en la zona central argentina representa una señal de alerta al momento de instrumentar diseños agronómicos.
La roya común (Puccinia sorghi) representa la enfermedad más extendida tanto en cultivos de maíz temprano como tardío, aunque el problema no siempre está presente en la agenda agronómica.
Existen además enfermedades emergentes, como es el caso de mancha blanca, que resultó particularmente dañina en algunas zonas, como es el caso de la región CREA Córdoba Norte.
Yuyo colorado (Amaranthus sp), en tanto, sigue siendo la maleza problemática más extendida, tal como sucedía ¡hace una década! Por supuesto: no es la única. La lista es extensa.
“La red CREA tiene todo lo necesario para poder entender a qué nos enfrentamos en materia de protección de cultivos. Pero para poder actuar, el primer paso consiste en comprender el nivel de riesgo que enfrentamos”, indicó Lucas.
“Lo que sucedió con Dalbulus maidis nos obligó a dejar de mirar la foto para entender que tenemos que intentar mirar la película, lo que requiere otras habilidades y recursos. El aprendizaje más importante fue cambiar las preguntas”, añadió.
El técnico CREA remarcó que los factores clave residen en comprender cuándo y dónde aparece la plaga y cómo evoluciona su población, de modo tal de intentar predecir el riesgo agronómico asociado al cultivo de maíz.
“El lote dejó de ser la única escala de decisión. Lo que sucede en el territorio pasó a ser relevante y, si bien no tenemos toda la información que quisiéramos, logramos generar una red de monitoreo que permite hacer un seguimiento de la población de la chicharrita”, explicó.
La interacción de distintas variables –población, ambiente, hospedantes, cultivo y tendencia– es lo que determina el impacto de la plaga, junto con el nivel de infectividad de patógenos, lo que no resulta sencillo de monitorear por falta de recursos.
Si bien no existe suficiente cantidad de registros como para poder alimentar un modelo predictivo –el escenario ideal–, sí se dispone de referencias históricas que facilitan la interpretación de la probable evolución de la plaga.
Es evidente, por ejemplo, que en el marco región Centro-Norte la presión de la plaga este año es superior a la registrada en el mismo período de 2025, algo que, si bien puede no llegar a tener incidencia en el maíz temprano, representa un factor de riesgo para el tardío.
En ese sentido, recomendó emplear toda la información disponible en la red para blindar al cultivo, como la siembra de híbridos tolerantes a Spiroplasma, además de realizar monitoreos constantes e instrumentar aplicaciones efectivas orientadas a contener el crecimiento poblacional de D.maidis.
“El conocimiento es una construcción progresiva que nos permite entender mejor el riesgo real asociado a la presencia del vector para poder tomar decisiones informadas. Ninguna señal define el riesgo por sí sola. Lo importante es cómo interactúan para definir una tendencia”, resumió Lucas.