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Trigo y cebada: tecnologías de avanzada para potenciar la productividad en una campaña difícil

Cultivo de trigo y de cebada en la región CREA Mar y Sierras. Lo último en curasemillas, bioestimulantes, nutrición y fijadores de nitrógeno.

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28 de abril de 2026 - 14:34 Por CREA Región Mar y Sierras | MYS

Trigo y cebada 2026/27

La campaña de trigo y cebada 2026/27 luce desafiante ante el notable crecimiento del valor de insumos clave –especialmente en lo que respecta a fertilización–, fenómeno que no se correspondió con la evolución del valor de ambos cereales.

En ese marco, la región CREA Mar y Sierras realizó una jornada en formato virtual para presentar las últimas novedades relativas a curasemillas, bioestimulantes, nutrición, fijadores de nitrógeno y control de malezas problemáticas.

Curasemillas

La elección del curasemilla en trigo y cebada ya no responde a una receta fija, sino a una evaluación anual de la presión de patógenos y las condiciones ambientales. Los promedios históricos muestran una ligera ventaja para opciones integrales como Vibrance, aunque en campañas recientes los controladores biológicos basados en Trichoderma (Rizoderma) han mostrado un comportamiento superior.

“Lo importante es que la respuesta en función del costo de esta tecnología tiene una importancia enorme”, indicó Jorge González Montaner, coordinador técnico agrícola de la región CREA Mar y Sierras, durante un evento realizado por dicha zona en formato virtual.

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Resultados de los ensayos de curasemillas en cereales de invierno en la región CREA Mar y Sierras

Más allá de la protección contra enfermedades fúngicas, los curasemillas modernos actúan como promotores del crecimiento radicular. Este efecto es similar al de las carboxamidas, generando señales fisiológicas que mejoran la implantación. Esta tecnología cobra una importancia crítica en esquemas de fina sobre fina.

En cebada, la respuesta a la tecnología de semillas suele ser incluso más marcada que en trigo. Sin embargo, surge una advertencia sanitaria respecto al carbón. Se ha observado que, ante una presencia significativa de esta enfermedad, los controles biológicos pueden ser insuficientes comparados con los químicos tradicionales.

“En cebada, la recomendación técnica es realizar un análisis previo de carbón. En caso de riesgo, la combinación de biológicos con productos como sedaxane permite mantener los beneficios del estímulo de crecimiento de la Trichoderma sin comprometer la sanidad frente a carbones”, explicó.

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Resultados de curasemillas en cebada en 2025/26

Existe una correlación directa entre la lluvia acumulada de junio a diciembre y la respuesta a los curasemillas. Ambientes más conducentes y con mayores potenciales de rendimiento permiten que el efecto de la protección de semillas se potencie, mostrando techos de respuesta más elevados a medida que aumenta la disponibilidad hídrica.

El uso de aditamentos (como TopSeed) junto al curasemilla base permite estabilizar los rendimientos en escenarios de bajas precipitaciones. “Estos aditivos pueden aportar entre 300 y 400 kg/ha adicionales, brindando seguridad al productor en años climáticamente erráticos”, apuntó Jorge.

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Respuesta de curasemillas + aditamentos en cebada y trigo. Resultados integrados de seis campañas (2020 a 2025).

Bioestimulantes

Ante el elevado costo de los fertilizantes nitrogenados tradicionales, los bioestimulantes emergen como una alternativa más económica, aunque sus promedios de respuesta son moderados (200-300 kg/ha). De todas maneras, en situaciones de alto potencial se han registrado saltos productivos muy significativos en soja, trigo y maíz.

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Bioestimulantes evaluados en la región CREA Mar y Sierras

Productos como TopZnMax o ISDV ST muestran mejoras respuestas en condiciones de restricción hídrica. Otros productos, como el Smartfoil, registraron respuestas superiores a los 800 kg/ha en varias campañas, pero con una elevada variabilidad de situaciones.

“Identificar el perfil de cada bioestimulante permite al productor ajustar la paleta de insumos según el pronóstico climático de la campaña, optimizando el retorno sobre la inversión”, señaló.

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Bioestimulantes evaluados en 2025/26 en la región CREA Mar y Sierras

Nutrición

El manejo del fósforo debe ser regional y ambiental. En zonas serranas de la región Mar y Sierras –salvo en los bajos con presencia de napa– dosis de 70-80 kg/ha de fósforo suelen ser suficientes, pero suelos costeros o franco-arenosos pueden requerir dosis mucho más elevadas para no limitar el potencial del cultivo de trigo o cebada.

“Una de las alternativas por analizar en campañas como las actuales es la del fósforo líquido. En dosis relativas, se ha observado que aplicaciones de bajos volúmenes de fósforo líquido pueden igualar respuestas logradas con aplicaciones muy superiores de fosfato diamónico”, remarcó.

“Tiene complejidades operativas, pero si tenemos que aplicar 80 kg/ha de fosfato diamónico, tenemos que evaluar la conveniencia de emplear fósforo líquido por el retorno que genera”, añadió Jorge.

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Jorge González Montaner y Clara Moisés Domínguez.

Vale aclarar que en ambientes con demandas extralimitadas de fósforo, donde el suelo está muy requerido del nutriente, el sólido sigue siendo la opción más robusta, ya que el líquido no logra cubrir la demanda total de la planta.

González Montaner indicó que el monitoreo de zinc es esencial. Con niveles de suelo por debajo de 0,5-0,6 partes por millón (ppm), la aplicación es obligatoria. En niveles cercanos a 1,0 ppm, se pueden utilizar opciones más económicas y de aplicación en semilla (como TopSeed) que mantienen la competitividad del rendimiento sin incurrir en grandes gastos.

Por otra parte, el azufre se ha consolidado como un nutriente crítico, especialmente en cebada y colza. Las respuestas a aplicaciones tardías pueden ser sorprendentes, alcanzando hasta los 1100 kg/ha. “Es un insumo con una relación costo-beneficio de las más atractivas del mercado. En años con buen perfil hídrico, las respuestas explotan, justificando dosis de al menos 15 kg/ha”,

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Respuesta a fertilización azufrada en cebada

La fertilización azufrada no solo aporta rendimiento por sí misma, sino que mejora la eficiencia de uso del nitrógeno. En algunos casos, una buena base de azufre permite realizar ajustes leves a la baja en la dosis de nitrógeno, optimizando la inversión total en fertilizantes.

El desarrollo de nano azufre representa una frontera tecnológica. Partículas extremadamente pequeñas permiten que dosis mínimas generen respuestas fisiológicas potentes. Aunque el costo por unidad puede ser mayor, la simplicidad logística y la eficiencia de absorción lo hacen una opción por seguir de cerca.

El nitrógeno sigue siendo el motor del rendimiento, pero su costo actual exige una precisión quirúrgica. Ante un otoño cálido y con buena humedad inicial, las expectativas de mineralización son positivas, pero el riesgo de lavado ante excesos hídricos –especialmente con un pronóstico de fase “El Niño” para 2026/27– obliga a un monitoreo constante.

Fijadores de nitrógeno

En 2025/26 se realizaron ensayos en las localidades de Miramar, Necochea, Orense y Balcarce centrados en desglosar el impacto de nuevas tecnologías de fertilización y estrategias de control de malezas resistentes en trigo y cebada.

El estudio clasificó los nuevos insumos nutricionales en tres grandes grupos funcionales. El primero corresponde a los fijadores biológicos de nitrógeno, donde se evaluaron microorganismos como Methylobacterium, Arthrobacter o Gluconacetobacter, además de consorcios bacterianos (N-Leaf). El segundo bloque analizó fuentes de nitrógeno nano o semi-nanotecnológicas (Nutreo y Momentum), mientras que el tercero se enfocó en productos para incrementar la absorción de nutrientes, tales como bio-ureas y sustancias húmicas aplicadas en combinación foliar.

Para entender la fisiología del cultivo antes de la cosecha, se utilizó el índice de verdor mediante lecturas de índice de verdor (SPAD) en antesis y post-antesis. Los resultados fueron contundentes: si bien el sensor detectó con precisión los cinco niveles de nitrógeno base (desde el testigo hasta 220 kg.N/ha), no se observaron cambios significativos en las unidades de verdor al aplicar los productos biológicos o nanotecnológicos sobre un mismo nivel de fertilización.

“Al analizar la productividad, se observó que la respuesta a estos productos es inversamente proporcional a la disponibilidad de nitrógeno en el suelo”, explicó Clara Moisés Domínguez, coordinadora de Experimentación de la región CREA Mar y Sierras.

Un hallazgo destacable fue el desempeño del producto N-Leaf, que mostró incrementos de producción de trigo de entre 300 y 400 kg/ha en ciertos niveles. No obstante, la transferencia a proteína acumulada fue limitada, lo que indica que la eficiencia de estas bacterias aún presenta una alta variabilidad.

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Respuesta a fijadores de nitrógeno en trigo en 2025/26

“Necesitamos seguir investigando momentos de aplicación, dosis e interacciones ambientales antes de integrar estas herramientas como herramientas del sistema productivo”, manifestó Clara.

Control de malezas problemáticas

El manejo de raigrás se ha vuelto crítico debido a las resistencias a herbicidas post-emergentes tradicionales. La red de ensayos regional evaluó pre-emergentes como isoflex (bixlozone), pyroxasulfone y Mateno (compuesto por flufenacet, diflufenican y aclonifen), encontrando comportamientos diferenciales según la humedad.

Mientras que la piroxasulfona se destaca en condiciones de alta pluviometría, el isoflex demostró un mejor control en condiciones secas, aunque requiere siembras profundas para evitar situaciones de eventual fitotoxicidad.

En cebada, el desafío de la fitotoxicidad es mayor. Ensayos en Tres Arroyos revelaron que aplicaciones de isoflex cercanas a la siembra (36 días) generaron niveles de daño altos, mientras que estirando la ventana a 50-60 días pre-siembra la selectividad mejora sensiblemente, manteniendo controles del 80%. Por su parte, el Mateno mostró excelente selectividad, pero con una persistencia más corta, cayendo el control significativamente después de los 45 días de emergencia. En el cultivo de trigo se observó una situación similar.

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Herbicidas para control de raigrás en cebada

El panorama de las crucíferas muestra que el uso de flurocloridona ya enfrenta resistencias, obligando a buscar alternativas. El herbicida Voraxor (saflufenacil + trifludimoxazin) se posicionó como una de las herramientas más prometedoras, con controles sostenidos y una excelente performance visual en parcelas de alta presión. Otras alternativas evaluadas con éxito incluyen mezclas de mesotrione con flurocloridona, aunque con ciertos eventos de fitotoxicidad inicial que pueden reducir el stand de plantas si no se calibran de manera adecuada las dosis por aplicar.

Una de las novedades más esperadas para 2026 es la aparición de productos de post-emergencia con nuevos modos de acción, los cuales serán incorporados a la red de ensayos de la región cuando estén disponibles.

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