30 de abril de 2026 en Buenos Aires

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Cultivos de invierno: buenas alternativas para más diversificación, de la mano del riego

En el norte de Córdoba crece el área sembrada con especialidades. A los cultivos de invierno se sumaron garbanzo, lenteja y coriandro. Estudian colza y camelina.

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En el norte de Córdoba, la paleta de cultivos de invierno se amplió en los últimos años, con una mayor adopción del riego. En las rotaciones, se sumaron alternativas que empezaron a ganar superficie como respuesta a la variabilidad climática, los precios, el aumento de los insumos y la necesidad de estabilizar los sistemas.

La incorporación de riego, especialmente por goteo o pivote, ha sido clave para estabilizar la producción en ambientes semiáridos, reduciendo la variabilidad entre campañas.

Ese proceso fue analizado recientemente por la Mesa Agrícola de la región CREA Córdoba norte, en un espacio de intercambio entre técnicos y productores. “Desde comienzos de 2026 estuvimos trabajando en todos los cultivos alternativos de invierno, analizando las opciones que se vienen explorando en la región”, contó Daniela Vecchio, integrante de ese espacio.

Nuevas Alternativas para Cultivos de Invierno

“Las retenciones, los bajos precios de los granos y algunas oportunidades financieras empujaron a muchos establecimientos a buscar valor agregado y salir de los esquemas más rígidos”, señaló.

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Cultivo de Camelina en Jesús María, exploraciones en el cultivos de garbanzo y evaluación de variables agronómicas en la red de ensayos de girasol

Cultivo de Camelina en Jesús María, exploraciones en el cultivos de garbanzo y evaluación de variables agronómicas en la red de ensayos de girasol

La respuesta, en muchos casos, fue avanzar en tecnificación. Vecchio explicó que la incorporación de riego permitió estabilizar la producción en un ambiente semiárido y reducir la variabilidad entre campañas. “En los análisis de campaña, estamos observando un incremento en la superficie regada de, al menos, entre 700 y 800 hectáreas por año entre los grupos CREA la región, tanto en sistemas de goteo enterrado como por pivote”, precisó.

Nuevas alternativas

En los cultivos de invierno, ese cambio se traduce en una mayor diversidad. “Hicimos hincapié en dos cultivos, lenteja y coriandro, que venían ganando superficie, a partir de experiencias de productores CREA”, indicó. A esos se suman los históricos trigo y garbanzo, que siguen siendo los principales en la región.

En paralelo, la Mesa Agrícola comenzó a evaluar nuevas alternativas. “Analizamos colza y camelina, que todavía no están extendidos, para conocer más y ver si se adaptan a nuestros sistemas”, dijo. “Buscamos opciones frente a la situación de alza de los precios de los fertilizantes y la baja del precio del trigo”, apuntó.

La búsqueda de alternativas también alcanza a los cultivos de verano. “En diferentes ensayos exploramos el cultivo de girasol con resultados promisorios. Además, en la búsqueda de diversificación agrícola y productividad estamos generando información sobre maní, sorgo y poroto a partir de las experiencias que comparten los miembros CREA en DAT”, agregó.

Alternativas de invierno

evolucion cultivos alternativos invierno destino grano, bajo riego

Los datos evaluados por la Mesa Agrícola de Córdoba norte muestran la evolución de los cultivos de invierno y, en particular, el crecimiento del área sembrada con especialidades en los últimos ciclos productivos.

Durante las campañas 2019/20 y 2020/21, el trigo fue el cultivo dominante dentro de los planteos invernales bajo riego, con una participación cercana al 70% del área. Ese predominio comenzó a moderarse a partir de 2021/22. Los datos muestran una caída progresiva de su participación, que pasa de esos picos cercanos al 70% a valores en torno del 60% primero y luego por debajo del 50% en las campañas más recientes.

En paralelo, crecieron los cultivos de especialidad, en particular el garbanzo, hasta ubicarse como uno de los principales competidores en superficie. A la vez, aumentó la presencia —aunque menor— de otras opciones como lenteja y arveja, configurando un esquema más diversificado dentro de los sistemas bajo riego.

Secano

¿Qué sucede en la superficie sin riego? Allí predomina fuertemente la presencia del trigo. En la mayoría de las campañas, el cereal osciló con valores cercanos al 70% de la superficie sembrada, e incluso se acercó al 100% en el ciclo 2023/24, lo que muestra un esquema prácticamente sin alternativas en ese ciclo.

En las campañas donde perdió área implantada, el garbanzo ocupó ese espacio, con entre 20% y 30% del área, mientras que el resto de las especialidades (como arveja, lenteja o cebada) se mantuvieron con participaciones más acotadas, generalmente por debajo del 10%. Esto confirma que, aun en secano, la diversificación aparece, pero de forma más puntual y menos estable que bajo riego.

Variabilidad y diversificación: el punto de inflexión

La variabilidad de los rendimientos fue otro de los factores que empujó la diversificación. A partir del análisis de DAT CREA, la Mesa Agrícola también evaluó cómo se comportaron soja y maíz, campaña por campaña, en secano y bajo riego.

“Ahí se ve claramente que, bajo riego, tanto la soja como el maíz tienen menor coeficiente de variación. Exploran rangos de rinde mucho más chicos, mientras que en secano la variabilidad es mucho mayor, sobre todo en los años climáticamente más complejos”, explicó Vecchio.

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Los datos lo muestran con claridad. En maíz, por ejemplo, en la campaña 2022/23 el coeficiente de variación fue de 31,9% bajo riego, frente a 55,3% en secano, una brecha de 73%. En 2023/24, además, el maíz en secano mostró rendimientos que, en la mayor parte de los casos, oscilaron entre 1.800 y 7.300 kilos por hectárea, mientras que bajo riego el rango fue de 3.100 a 11.685 kilos.

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Según Vecchio, ese fue un punto de inflexión. “La campaña 2023/24, marcada por la chicharrita, fue donde se desencadenó la mayor diversificación. El maíz exploró un rango muy grande de rendimientos, con muchas hectáreas incluso sin trillar, y eso provocó el salto más grande en los cultivos de verano”, señaló.

Ese cambio también se refleja en la asignación de superficie. En secano, la participación del maíz pasó de 54% en 2023/24 a 29% en 2024/25, una caída de 25 puntos porcentuales que coincide con el avance de otros cultivos. Más que un fenómeno coyuntural, los datos sugieren que la diversificación también funciona como una respuesta frente a esa variabilidad: una estrategia para amortiguar riesgo cuando los rendimientos dejan de ser previsibles.

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