22 de julio de 2024 en Buenos Aires

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CREA-Profertil: una mirada personal sobre un convenio singular

Emilio Satorre relata el proceso de desarrollo de los programas Triguero y Maicero en el marco del Convenio CREA-Profertil.

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Más de dos décadas atrás, CREA, Profertil y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) se animaron a pensar en grande: se propusieron diseñar un modelo de simulación agronómica y embarcarse así en una iniciativa que daría luz a los programas Triguero y Maicero.

Es importante situar el contexto histórico para dimensionar la magnitud de la meta propuesta, dado que por entonces las computadoras contaban con una capacidad de procesamiento limitada y el intercambio de información se realizaba a través de discos magnéticos. El diseño de algoritmos, que en la actualidad está presente en una multitud de aplicaciones digitales, representaba por esa época un verdadero desafío en términos de programación.

La base de este desarrollo fue el establecimiento de un convenio entre CREA y Profertil, que se instrumentó 22 años atrás, el cual resultó muy singular por diferentes razones, una de los cuales es, precisamente, la extensión del proyecto en un período en el cual se sucedieron enormes cambios, tanto en el ámbito de las organizaciones integrantes de la iniciativa, como en el país. Evidentemente, si logró sobrevivir a circunstancias tan complejas, es porque produjo logros concretos que fueron generando, a su vez, nuevos desafíos por alcanzar.

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CREA-Profertil: una mirada personal sobre un convenio singular. Emilio Satorre

CREA-Profertil: una mirada personal sobre un convenio singular. Emilio Satorre

El convenio CREA-Profertil se extendió a lo largo y a lo ancho del territorio argentino para extrapolar sus resultados hacia ambientes muy heterogéneos, con condiciones y manejos diversos para el cultivo de trigo y de maíz en un momento en el cual la agricultura se encontraba en un proceso acelerado de expansión.

El desarrollo se instrumentó en el marco de un proceso colaborativo en el cual cada uno de los actores fue sumando sus inquietudes y aportes a través de una comunicación constante que permitió compartir saberes académicos, productivos y metodológicos.

Triguero primero, y luego Maicero, lograron así generar herramientas muy efectivas para el manejo de la fertilización y fueron pioneros en el uso de modelos de simulación agronómica que, si bien se empleaban décadas atrás, estaban circunscriptos al ámbito académico.

El proyecto permitió democratizar tales herramientas en el ámbito productivo y fue así el antecedente inmediato de las numerosas aplicaciones digitales de gestión agronómica que surgirían años más tarde.

Una clave y característica del proyecto fue la experimentación a campo, que integró al productor –el tomador de la decisión final– en todo el proceso. El desarrollo de Triguero y Maicero se fundamentó desde el minuto cero en resultados obtenidos en ensayos realizados en grandes parcelas, con el manejo y la tecnología empleada por los productores de las diferentes regiones agrícolas argentinas, de manera tal que las simulaciones fueron validadas en condiciones propias de cada realidad agronómica. Esta posibilidad permitió que los técnicos y empresarios percibieran el beneficio del uso de la herramienta de manera inmediata.

Este programa cambió el concepto vigente para el manejo de la fertilización: se pasó de esquemas deterministas a modelos probabilísticos que permitieron generar nuevos criterios de decisión asociados a variables cuantificables, una característica que se encuentra en el ADN de la red CREA.

Al determinar factores de variabilidad, fue posible analizar decisiones de fertilización en el marco de un proceso dinámico que contempla umbrales de riesgos productivos y económicos.

La herramienta contribuyó así a educar sobre el manejo responsable de la nutrición de los cultivos y el cuidado de los recursos. El proyecto Maicero estudió el lavado de nutrientes como una parte central del proceso de fertilización para determinar el impacto ambiental de las decisiones agronómicas; en ese sentido, también fue un proyecto pionero en lo que respecta a tendencias sostenibles que actualmente están plenamente instaladas tanto en la academia como en la prácticas productivas.

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Emilio Satorre junto a técnicos CREA

Emilio Satorre junto a técnicos CREA

La escala de la iniciativa es destacable: involucró a 14 regiones CREA con cientos de ensayos realizados por más de 500 técnicos y empresarios de más de 70 grupos, a partir de los cuales se construyó la base estadística que daría vida a los modelos de simulación. Al respecto, puede destacarse que el convenio CREA-Profertil también fue pionero en lo que en la actualidad se conoce como “ciencia de datos”.

El recorrido fue constante y jamás se interrumpió, lo que representa un aspecto destacable para una coyuntura compleja y complicada como la presente en la Argentina en las últimas dos décadas. También es destacable la decisión de hacer pública la herramienta para que el valor generado sea usufructuado por una multitud de empresas e investigadores tanto argentinos como del exterior.

La primera versión de Triguero se montó sobre un disco magnético, mientras que la última se encuentra en la nube de Internet y se puede descargar desde un teléfono celular. La herramienta, con las sucesivas mejoras incorporadas, sigue brindando el mismo servicio tanto hoy como en la era paleozoica de la revolución digital.

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CREA-Profertil: una mirada personal sobre un convenio singular

CREA-Profertil: una mirada personal sobre un convenio singular

La idea original, gestada en 1999 en el ámbito del Plan Nacional de Trigo de CREA, fue en su momento extremadamente ambiciosa a partir de los recursos disponibles en la época. Pero se demostró que, gracias al trabajo en red con socios leales y comprometidos, es factible alcanzar grandes logros más allá de las circunstancias presentes en el entorno. Mi mayor deseo es que el caso de éxito pueda servir de inspiración para muchos otros.

Emilio Satorre. Coordinador académico de la Unidad de Investigación y Desarrollo de CREA

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