17 de mayo de 2024 en Buenos Aires

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Carbono: nuestros suelos almacenan un 2% de la reserva mundial

La reserva de carbono orgánico de los suelos argentinos triplica el promedio de los suelos del mundo.

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Por CREA

Este dato surge de un trabajo de actualización sobre la reserva de carbono orgánico que poseen los suelos argentinos. Con el 0,55% de la superficie terrestre, nuestro país almacena un 2% del carbono de los suelos del mundo. Estudios preliminares anticipan que existe un gran potencial para modificar el balance de CO2 del país y contribuir a la mitigación del cambio climático.

El carbono orgánico del suelo (COS) es la base para el desarrollo de una agricultura sustentable, debido a que es el principal indicador de la calidad de los suelos y de su potencial productivo. Debido a que el uso agrícola modifica las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, conocer la distribución espacial del carbono resulta indispensable para el diseño de estrategias de conservación, en línea con la necesidad de producir alimentos para una población mundial en franco crecimiento.

Por ello, un equipo de investigación integrado por INTA, la Secretaría de Agricultura de la Nación, CREA y Aapresid presentó un mapa actualizado donde se advierte la reserva de carbono orgánico que poseen los suelos argentinos en los primeros 30 centímetros de profundidad. El mapa se encuentra disponible en una plataforma online y es de acceso libre y gratuito.

“El dato es que, a partir de este trabajo se pudo estimar que los suelos de nuestro país almacenan 13,3 mil millones de toneladas de carbono orgánico en los primeros 30 centímetros”, confirmó Juan Gaitán -coordinador del proyecto Monitoreo de degradación de paisajes y sistemas productivos con metas en la neutralidad de la degradación de tierras- quien agregó: “Esto representa aproximadamente el 2% de la reserva mundial de carbono orgánico estimada por la FAO”.

"Dada la gran importancia que posee el carbono orgánico del suelo a escala mundial, existe un interés creciente por estimar y mapear las reservas y su potencial para secuestrar carbono con mayor precisión y en resoluciones espaciales más finas y extensiones geográficas más grandes”, expresó Pablo Peri, coordinador del Programa Nacional Forestales de INTA.

En este sentido, un equipo de investigadores recopiló información de alrededor de 5400 muestras de suelo de todo el territorio nacional, que fueron procesadas por diferentes proyectos de investigación entre 2015 y 2022. Los datos aportados por CREA provienen del proyecto Suelos de la Región Chaco Santiagueño. Esta iniciativa fue traccionada por la región y acompañada por el Área de Ambiente de la Unidad de Investigación y Desarrollo.

Para la elaboración del mapa se utilizaron técnicas de cartografía digital de suelos para estudiar la relación entre los datos recopilados y 40 variables climáticas, topográficas, edáficas y de la vegetación para generar un modelo de predicción que permitiera estimar la reserva de COS en los lugares no medidos y obtener un mapa a escala nacional.

De las 16 ecorregiones del país, la Estepa patagónica, la Pampa y el Chaco seco son las que contienen la mayor reserva de COS; en total, estas ecorregiones representan aproximadamente el 55% de la reserva nacional. Mientras tanto, los campos y malezales, los Esteros del Iberá y las Islas del Atlántico Sur son las ecorregiones con menor reserva de COS, con 1,1% del total, influenciado por la superficie que ocupan estas ecorregiones. Por unidad de superficie, la ecorregión Bosque patagónicos es la de mayor contenido, con 130 toneladas por hectárea, mientras que el monte de Llanuras y mesetas es la de menor contenido con 32,5 toneladas por hectárea.

“De acuerdo con los principales tipos de suelo, el almacenamiento de COS por unidad de superficie fue mayor en los suelos Histosoles, con 108 toneladas por hectárea. Mientras que los Entisoles y Aridisoles son los que almacenan menos COS, con 38 y 41 toneladas por hectárea, respectivamente”, detalló Gaitán.

Los suelos Molisoles contienen la mayor reserva de COS del país: 5,17 petagramos (PgC), lo que equivale a 5,17 mil millones de toneladas, luego se encuentran los Entisoles (2,27 PgC), los Aridisoles (2,14 PgC), Alfisoles (1,30 PgC) e Inceptisoles (1,01 PgC). “Estos cinco órdenes de suelos contienen el 86,5% del total de COS almacenado en los suelos de la Argentina”, explicó Gaitán y agregó: “Este estudio indica que, con pequeños incrementos en el secuestro de carbono, los suelos tendrían un gran potencial para modificar el balance de CO2 del país y contribuir a la mitigación del cambio climático global”.

Cabe destacar que las áreas protegidas de la Argentina abarcan una superficie aproximada de 20,3 millones de hectáreas y almacenan 1,16 PgC (media de 57,2 t/ha), lo cual representa casi el 9% de la reserva total de COS del país.

“La coordinación interinstitucional fue clave para lograr este trabajo”, señaló Agustín Perez Andrich -director nacional de Agricultura de la SAGYP- quien resaltó la labor de muestreo de suelos realizada por los delegados de las diferentes provincias, quienes contribuyeron a la elaboración del mapa de almacenamiento de carbono.

Según Pérez Andrich, “la implementación de buenas prácticas de manejo de los cultivos extensivos en los suelos pampeanos (donde se encuentran Molisoles en los que se cultiva gran parte de los granos) puede maximizar su capacidad para secuestrar carbono, lo que constituye una estrategia importante para su conservación, como así también para mitigar el cambio climático”.

En esta línea, Ana Wingeyer, investigadora de INTA Paraná y coordinadora del proyecto "Estrategias de producción que incrementen el secuestro de carbono en suelo para la mitigación del cambio climático", señaló que “el trabajo presentado proporciona una línea de base para desarrollar esquemas de comercio de bonos de carbono. También puede contribuir a identificar y priorizar ubicaciones potenciales para proyectos de secuestro de carbono basados en el suelo”.

“El concepto de que los suelos y la agricultura puedan representar, al mismo tiempo, soluciones para problemas globales, como el cambio climático y la falta de seguridad alimentaria, dio lugar a varias iniciativas internacionales que buscan conservar e incrementar la reserva de carbono orgánico”, añadió Wingeyer.

En línea con las acciones internacionales, el Acuerdo de París (COP21) en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 promueve la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento de los sumideros para la mitigación del cambio climático, mientras que la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación adoptó el mapeo de las reservas de COS como uno de los indicadores para estimar el área de tierras degradadas y monitorear la meta de alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras hacia el año 2030.

“Por esta razón, el mapa y sus futuras actualizaciones contribuirán a reportar el avance en las metas comprometidas”, subrayó Peri. En esta línea, Carolina Sasal, coordinadora del Programa Nacional de Recursos Naturales del INTA, destacó la importancia de sostener redes de monitoreo permanentes y de largo plazo que permitan una actualización periódica del mapa. “Los muestreos y los análisis de suelos que le dieron origen surgen del esfuerzo conjunto entre instituciones del ámbito público y privado, fortaleciendo vínculos y abriendo paso a nuevas líneas de investigación y desarrollo para la Argentina con implicancias a nivel global”, señaló.

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