26 de febrero de 2024 en Buenos Aires

Congreso CREA 2022: GIAMPIETRO. Desafíos más allá del campo

Mario Giampietro, especialista en la producción de alimentos, efectúa recomendaciones a los empresarios agropecuarios argentinos en el Congreso CREA 2022.

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Para el investigador italiano Mario Giampietro la agricultura que depende de insumos tecnológicos no es sostenible. “En Europa, la agricultura es el sector económico que requiere la mayor inversión económica por trabajador, pero genera el menor retorno económico de la inversión y el mayor impacto ambiental por puesto de trabajo proporcionado a la sociedad”, aseguró en la primera jornada del Congreso CREA 2022.

Giampietro es profesor e investigador de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), con amplia trayectoria en la investigación de producción de alimentos. “Después de siglos de guerras para conquistar más tierras, hoy en Europa aumentar la superficie de tierra agrícola en producción representa un pasivo para la economía, el ambiente y la sociedad”, añadió.

Giampietro explicó que la dinámica de la agricultura industrial está sustentada en constantes innovaciones que promueven la creación de economías de escala a costa de la expulsión de productores. “Para ser desarrollada, una economía debe deshacerse de sus agricultores”, graficó.

El investigador expuso el caso de Países Bajos como paradigma de la agricultura industrial. Esa nación europea, a pesar de disponer de un escaso territorio productivo, es el segundo exportador mundial de productos agroindustriales, ubicado por detrás de EE.UU.

A pesar de que Canadá y la Argentina juntas tienen 80 veces más tierra que Países Bajos, entre ambas no logran generar la misma cantidad de divisas por exportaciones agroindustriales que la pequeña nación europea.

Datos oficiales indican que en 2021 las exportaciones agroindustriales de Países Bajos sumaron 104.700 millones de euros, de los cuales un 27% corresponde a exportaciones de productos importados de otros países. El país es un gran productor y exportador de carnes, lácteos y alimentos procesados que se elaboran mayormente con insumos importados.

Estos números son envidiables, pero Giampietro advirtió que lo que sucede en Países Bajos no puede considerarse agricultura, sino agroindustria basada en importaciones. Y que este modelo no promueve el empleo ni el arraigo rural, lo que implica una pérdida de identidad y de sentido. “¿Los productores en Países Bajos están forrados de dinero? No. La cantidad de agricultores en ese país viene descendiendo y seguirá cayendo aún más. Si la agroindustria hace mucho dinero, eso no significa necesariamente que los productores ganen dinero”, expresó.

“La Argentina tiene viento en las velas, pero ¿quiénes se beneficiarán? ¿Los productores? ¿Cuántos quedarán? ¿Y qué fracción del valor añadido total obtendrán los que queden?” “La Argentina tiene viento en las velas, pero ¿quiénes se beneficiarán? ¿Los productores? ¿Cuántos quedarán? ¿Y qué fracción del valor añadido total obtendrán los que queden?”

Para hacer frente a esa tendencia, Giampietro recomendó a los empresarios agropecuarios argentinos diversificar actividades y participar en otros eslabones de la cadena de valor, además de propiciar todo aquello que contribuya a disminuir la necesidad de insumos importados. También consideró indispensable establecer sistemas de monitoreo ambiental en el marco de redes que involucren a diferentes actores en el ámbito nacional, regional y local. “Aquí tienen la suerte de disponer de algo que en Europa no tenemos: la presencia de muchos jóvenes emprendedores en el sector agropecuario”, concluyó.

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