27 de agosto de 2026 - 15:12 Por CREA Región Córdoba Norte | COR
Transición generacional en la empresa familiar agropecuaria
Betina Quadro y Pablo Magnano nunca impusieron mandato alguno para que sus hijos pudiesen desarrollar sus vocaciones. Pero entendieron que resultaba indispensable formar a la nueva generación, de manera tal que pudiesen estar a la altura de sus responsabilidades si las circunstancias lo ameritaban.
“Un gran amigo de la familia falleció de muerte súbita y sus hijos debieron hacerse cargo de la empresa de manera imprevista; eso fue muy movilizador”, relata Betina.
Llegó la pandemia y ese evento disruptivo representó una oportunidad para los Magnano, porque la convivencia promovió conversaciones profundas sobre lo que implica formar parte de una familia empresaria.
La Comisión Directiva de CREA visitó el establecimiento del Grupo PM
Bianca estudiaba diseño gráfico en la capital cordobesa y Valentino comunicación audiovisual en la ciudad de Buenos Aires. Mucho de lo que creían saber sobre agro provenía de prejuicios instalados en el imaginario social urbano.
Por entonces, los jóvenes pudieron viajar recurrentemente al campo familiar para interiorizarse sobre los diferentes procesos productivos presentes en el mismo, que incluyen módulos de riego y una unidad dedicada a producir granos orgánicos certificados, como maíz pisingallo y trigo (próximamente también girasol).
Betina, psicóloga en ejercicio, entendió que no bastaba con mostrar lo que se hacía en la empresa, sino que había que involucrar a sus hijos en las decisiones estratégicas.
Visita de referentes suizos del FIBL (Instituto de Investigación en Agricultura Orgánica).
“Tal como sucede con la mayor parte de las personas ajenas a la actividad que toman contacto con el agro, se sorprendieron con la diversidad de tareas involucradas en la empresa agrícola, las cuales tienen complejidades tanto productivas como comerciales y financieras”, explica Betina, quien, junto a Pablo, integran el CREA Cañada de Luque Sitón (región Córdoba Norte).
“Para Pablo, acostumbrado a gestionar una empresa unipersonal, esa nueva dinámica representó un desafío enorme, pero lo asumió con entereza y aceptó salir de su zona de confort”, apunta.
Implementaron, ante la iniciativa de los jóvenes, un proyecto de agricultura regenerativa, que comprende la reforestación de algunos sectores del establecimiento junto con la implementación de corredores biológicos integrados con el paisaje nativo circundante. Además de ser una empresa agropecuaria, pasaron también a ofrecer servicios ecosistémicos.
La empresa de branding que integra Bianca comenzó a gestionar la identidad de marca de la empresa agropecuaria (Grupo PM y Triel), mientras que Valentino comenzó a estudiar administración de empresas con el propósito de desarrollar una firma comercializadora de productos orgánicos.
“Cada uno fue encontrando su lugar en función de su vocación, lo que le dio un nuevo impulso a la empresa. Pero lo más relevante es que se consolidaron las bases para la continuidad de la familia empresaria”, remarca.
Familia empresaria
Betina refiere a la “familia empresaria” y no a la “empresa familiar”. Y no se trata de una equivocación, porque los integrantes de una familia empresaria comparten un legado y se eligen como socios, más allá de cuál sea la actividad o el negocio que encare cada generación.
El proceso también incluyó a los integrantes del equipo de trabajo, ya que, con la incorporación de la nueva generación a la empresa, surgió la posibilidad de descubrir vocaciones y roles emergentes. “La detección y la promoción de talentos es parte del proceso de profesionalización de una empresa agropecuaria”.
La pandemia también representó un hito para Betina en lo que respecta a su participación en la red CREA, ya que comenzó a integrar la comisión de Integración a la Comunidad de la región CREA Córdoba Norte. “Es un ámbito muy inspirador para comprender y potenciar el impacto social que tienen las empresas agropecuarias en la comunidad”.
“La cuestión de la transición generacional en las familias empresarias es un tema complejo. Por un lado, no resulta conveniente imponer mandatos para forzar situaciones. Pero, por otro, resulta indispensable inculcar el conocimiento de la empresa familiar para que puedan hacerse cargo de la misma desde el rol que consideren más adecuado, ya sea como accionistas, directores o gerentes”, resalta Betina.
“Esa tarea no se genera de manera espontánea: requiere esfuerzo, trabajo y tiempo, además de estar abierto a conversaciones que pueden resultar incómodas. La instrumentación de esquemas de gobernanza empresaria sirven para proteger a la empresa, pero fundamentalmente también a la familia empresaria”, resume.