Gestión empresarial rural: ideas que transforman
Las ideas en sí mismas no tienen valor alguno si no se las aplica para mejorar la gestión empresarial rural. La innovación requiere un entorno particular para poder expresarse.
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SUSCRIBITEGestión empresarial rural: cómo transformar buenas ideas en agentes de cambios concretos. Liderazgo para promover la innovación.
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SUSCRIBITELas ideas en sí mismas no tienen valor alguno si no se las aplica para mejorar la gestión empresarial rural. La innovación requiere un entorno particular para poder expresarse.
“Para que una idea evolucione, necesita ser puesta a prueba en la conversación con perfiles diversos”, señaló Ana Clara Darayo, coordinadora del Programa de Desarrollo de Equipos Humanos de la Universidad Austral, durante el Congreso CREA Sudoeste 2026, que se realizó en la Sociedad Rural de Coronel Suárez.
Inspirada en el concepto del “Efecto Medici” de Franz Johansson, la especialista dijo que la innovación no surge en la endogamia profesional, sino en las intersecciones: entre distintas áreas, culturas o enfoques disciplinarios.
“El cambio exige que todos los niveles de una organización tengan la confianza y el espacio para proponer ideas, eliminando techos de cristal y reduciendo la fuga de talento impulsada por la falta de escucha”, afirmó.
El aprendizaje y la transformación organizacional no operan como la implementación rígida de un procedimiento, sino como un movimiento social. Siguiendo las premisas de Leandro Herrero (“Homo Imitans”), puede decirse que las organizaciones cambian por imitación y contagio.
En ese sentido, para liderar ese proceso es crucial identificar a los conectores o champions del cambio, cuyo perfil reúne tres condiciones clave: actos atómicos (pequeñas acciones diarias guiadas por principios), prestigio profesional (buena fama ganada por el trabajo bien hecho) y tracción social (el impacto y apoyo real de la gente).
“Los comportamientos atómicos encarnan los valores de la empresa no en declaraciones abstractas, sino en acciones pequeñas, concretas y cotidianas”, explicó Darayo.
Los agentes del cambio, además, no son meros entusiastas, sino que ejecutan sus tareas con seriedad y excelencia técnica. También poseen llegada y confianza entre sus pares. El rol del líder consiste en incentivar esos perfiles para poder instrumentar cambios superadores.
Las acciones cotidianas deben dar lugar a historias de transformación accesibles e imitables. No se buscan relatos heroicos inalcanzables, sino evidencias reales de “gente como uno” que demuestren que los cambios pueden suceder en el terreno.
Las historias efectivas actúan como instrumentos de difusión masiva porque son fáciles de recordar y transmitir, aceleran la transformación al conectar desde la emoción y trascienden a los protagonistas y perduran en la memoria colectiva del equipo.
El cierre del evento dejó una profunda sensación de satisfacción y orgullo en el equipo organizador. Superando los temores iniciales respecto a la logística y el clima, la convocatoria y el desarrollo del Congreso CREA Sudoeste 2026 superaron las expectativas.
“El propósito central es que el impacto real del evento no concluya en esta sala, sino que comience a partir de ahora al asumir el compromiso de ser actores del cambio y no meros espectadores”, resumió Fermín Urruti, vocal zonal de la región CREA Sudoeste.
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