3 de marzo de 2026 en Buenos Aires

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Red CREA: 66 años inspirando personas, potenciando empresas y compartiendo para mejorar

Juan Carlos Burgui relata su paso por la red CREA, que festeja su 66 aniversario. Fue vocal de región Sudeste y vicepresidente de la Comisión Directiva.

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Por CREA Región Sudeste | SDE

CREA cumple 66 años compartiendo para mejorar

Inspiración CREA: este martes 3 de marzo se cumple un nuevo aniversario de la red CREA y una gran manera de conmemorarlo es celebrar el compromiso de aquellos protagonistas que contribuyeron a edificar los cimientos de una red que va camino a cumplir siete décadas.

Juan Carlos Burgui ingresó a la red CREA en 1980. Fue vocal y tesorero de la región Sudeste, vicepresidente de la Comisión Directiva y, finalmente, integrante del Consejo Consultivo hasta el año 2019.

¿Qué lo llevó a acercarse a CREA allá por 1980?

Sentía la necesidad de crecer como productor y el único vehículo disponible en aquel momento era ser parte de un grupo CREA. En 1980, bajo la presidencia de Lorenzo Amelotti, contribuí a la conformación de un grupo que hoy ya no existe: el Costa Sur-Bavio, apadrinado por Domingo Amondarain, quien presidía un CREA tambero de la zona. En 1989 me pasé al grupo CREA Lezama, fundado por Alberto Ropero, que persiste hasta nuestros días. Allí fui creciendo en la actividad de la mano de los técnicos de CREA, desde Marcelo Foulon hasta Emilio Satorre, además de toda la gente valiosa que es actualmente parte del Movimiento.

¿Cómo era su empresa en ese entonces? ¿Cuáles eran las dificultades o desafíos que enfrentaba?

Mi campo pertenece a una zona ganadera. Hay algunos campos mixtos que desarrollan una actividad superior a la mía y cuentan con una agricultura planificada, pero en mi caso –sólo hago ganadería– se trataba de un negocio casi artesanal. Desarrollaba mi explotación en dos fracciones de campo: uno ubicado en el partido de Magdalena y otro en Chascomús, sobre el río Samborombón. Los desafíos que se me han planteado estuvieron, por lo general, relacionados con los vaivenes económicos y la inflación, una constante a lo largo de varias décadas en la Argentina.

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Juan Carlos Burgui

Juan Carlos Burgui

¿Cómo fue su participación en los distintos estamentos de la red CREA?

Al residir en la ciudad de Buenos Aires, me resultaba más sencillo que a otros productores acercarme a las reuniones de la Comisión Directiva que se desarrollaban en la sede central. Ese motivo determinó el comienzo de mi actividad como presidente del grupo. En aquella época, todo lo que se hacía en el Movimiento era más amateur, tanto en lo que tenía que ver con la generación de conocimiento como en lo relativo al contacto personal. Éramos menos integrantes también, por lo que todo era más familiar, pero siempre con una gran consideración y respeto hacia los fundadores, y hacia el propio Pablo Hary.

¿Qué recuerdos tiene de Hary?

Tuve oportunidad de asistir a innumerables reuniones en las que él estuvo presente. En cierto modo, era un romántico; él soñaba con que CREA fuera un Movimiento de excelencia. Le interesaban los valores y no le gustaba que se hablara de plata. Además, supo rodearse muy bien, tanto en las primeras comisiones que lo acompañaron como después. Aún hoy, su influencia sigue vigente.

¿Cómo fue el recorrido de presidente de su grupo a vicepresidente de CREA?

Al estar presente en la Comisión Directiva surgió la posibilidad de constituirme en vocal de mi región (Sudeste). Luego, fui designado tesorero durante la presidencia de Manfredo Von Rennenkampf en 1986, cargo en el que me mantuve hasta 1993, atravesando las presidencias de Bruno Quintana, Marcelo Lanusse y Alberto Ruete Güemes, para terminar como vicepresidente de Orlando Williams en el período 1994/95.

Un hito de esos años fue la compra de la actual sede de la calle Sarmiento...

Sí. Hasta ese momento trabajábamos dentro de lo que era la estructura de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Se ahorró, y eso permitió reunir el dinero, hasta que apareció una buena opción de compra. Lo que se buscaba, fundamentalmente, era un lugar que estuviera bien ubicado para la gente del interior. Todo eso se hizo sin problemas y nos dio mucha más independencia.

Como tesorero de la institución, usted tuvo mucho que ver con ese logro…

La relación con los números es una constante en mi vida. Probablemente tuve que ver con ese logro, pero también colaboraron otros miembros de la Comisión Directiva, porque yo podría haber tenido la intención de ahorrar, pero si los demás no me hubieran apoyado esa intención, se habría diluido. Lo que posibilitó la compra del edificio fue una sucesión de buenas presidencias; eso permitió recaudar los fondos para concretar la compra.

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Tras dejar la vicepresidencia, participó hasta el año 2019 del Consejo Consultivo de CREA.

Fueron 24 años de activa participación hasta que en 2019 se renovó la Comisión Directiva y ya no tuve la obligación de concurrir. Se extraña participar, pero es necesario dejar lugar a las nuevas generaciones.

¿Qué acontecimientos recuerda de su paso activo por la institución, tanto en la red CREA como a nivel país?

La actividad de la institución, como toda la sociedad argentina, sufrió los diversos vaivenes de la economía. Superó la hiperinflación de 1989, un momento difícil que obligó a reestructurar algunas áreas de CREA que hasta entonces eran solventadas por convenios que manteníamos con diversas entidades, principalmente bancarias. CREA también tuvo un rol importante en la lucha contra la fiebre aftosa. Y, por supuesto, participó activamente durante la crisis de 2008, colaborando con las gremiales a través del aporte de la información técnica específica y actualizada que éstas requerían. Y sin internarse en el territorio político porque, si bien siempre hubo algún sector que quería que lo hiciese, la esencia de CREA fue siempre la de una institución técnica. Fueron, en definitiva, años interesantes en los que la institución creció notablemente a pesar de la coyuntura. En nuestro país, este es un desafío permanente, pero afortunadamente se contó y se cuenta con el compromiso de mucha gente de bien.

¿Cómo ve la evolución experimentada por CREA en todos estos años?

CREA es un Movimiento que a lo largo de los años se ha ganado el respeto de todo el sector agropecuario. Su éxito radica, sin dudas, en la renovación constante del cuerpo directivo, en el hecho de que las personas no se anquilosan. Cada dos años la Comisión Directiva es remozada con sangre nueva. Eso diferencia a CREA de otras entidades, donde la gente se eterniza y pierden fuerza. También tiene que ver el hecho de ser una institución apoyada siempre en un código ético: es un pacto de caballeros.

En todo este tiempo, ¿cómo compatibilizó su participación en la institución con las necesidades de su empresa?

Mi empresa es sencilla, se maneja muy fácilmente. Al mismo tiempo, más allá de las apariencias, la función del tesorero es también muy sencilla. Se trata de hacerse cargo del rol del “señor No”. Siempre hay pedidos de dinero y uno tiene que determinar hasta qué punto el gasto está justificado, tiene que analizar cómo hacer las cosas del modo más económico… Y esta no es una función muy simpática.

¿Por qué le recomendaría a un joven que se hace cargo de un campo que participe de un CREA?

Porque la reunión CREA es el auditor mensual que toda empresa necesita. Es una instancia que le permite revisar si se está desviando financieramente, si sus retiros son demasiado elevados, si la dedicación que recibe la empresa es la que necesita, si se está cuidando al personal y al ambiente, entre otros factores. A veces se cometen errores. ¿Por qué ocurre eso? ¿Es que no aprendemos de las equivocaciones? No, es que cambia el contexto y a veces uno no lo percibe. El entorno de una empresa se modifica constantemente, mientras que la experiencia es relativa, ya que está anclada en el pasado. Ese es el gran mérito del Movimiento CREA: saber mantenerse siempre actualizados. En un grupo CREA puede haber, por supuesto, algún disenso, pero incluso del disenso surgen cosas positivas, por eso la reunión tiene que ser profunda, tiene que ir a lo financiero, a lo personal… todos factores que, a veces pasan desapercibidos, pero pueden afectar seriamente el futuro de la empresa. Hoy no soy la misma persona que ingresó en 1980. CREA me permitió conectarme con gente de la que he aprendido mucho. Tengo excelentes recuerdos de muchos compañeros de la Comisión Directiva, de los profesionales, del staff de CREA. Y me han quedado amigos, como Orlando Williams, que fue mi presidente. Eso sí, para ser parte de CREA hay que estar abiertos al cambio y no resistirse. No hay que descansar sobre lo hecho, siempre hay cosas nuevas y mejores por descubrir.

El presente artículo es un extracto de una entrevista publicada en la edición 475 de la Revista CREA correspondiente al mes de mayo de 2020.

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