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CREA La Cocha: Cuando el campo se piensa en grupo

Nació hace 40 años y atravesó cambios productivos, sequías y otras crisis. Los integrantes del grupo CREA de la región NOA cuentan qué los mantiene unidos.

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8 de septiembre de 2026 - 12:08 Por CREA Región Noroeste Argentino | NOA

El grupo CREA La Cocha, de la región NOA de CREA, cumplió 40 años. Cuatro décadas después de aquellas primeras reuniones entre productores, sus integrantes vuelven a encontrarse para celebrar una historia construida alrededor del intercambio, los aprendizajes compartidos y los vínculos que crecieron dentro y fuera del grupo.

Los primeros años

Francisco "Pancho" Forenza, responsable de la empresa Quintal SA, estuvo entre quienes dieron los primeros pasos. Por esos años, mientras en Tucumán también comenzaba a organizarse el CREA San Patricio, recibieron la visita de Ángel Romano, un ingeniero que trabajaba en el INTA y se ofreció para acompañarlos. “Fue el primer asesor que tuvimos en el CREA La Cocha”, señaló.

El grupo nació con diez miembros fundadores. La primera reunión se realizó el 29 de octubre de 1986. “Ahora soy el más viejo, pero en ese entonces era al revés, porque había varios mayores que yo”, evocó. El segundo encuentro fue en el establecimiento de Roque Namur, destacado piloto del automovilismo argentino y referente de ese deporte en Tucumán, además de integrante del CREA. “Nos recibió en su campo como si fuera un restaurante de primera”, contó.

Después fue su turno. Arrendaba un campo en El Abra, Catamarca, donde la infraestructura era mínima: apenas había un rancho y un árbol grande. La reunión anterior había dejado la vara alta. “No tenía muchas opciones, así que armé la reunión bajo un árbol y llevé empanadas. Fue gracioso y me cargaron varios años por eso”, recordó.

Más allá de las anécdotas, aquellas reuniones cambiaron la manera en que los productores se relacionaban entre sí. Hasta entonces, buena parte del intercambio ocurría en los bares, donde cada uno se encargaba de contar que le iba mejor que al resto, aunque sin mostrar demasiados números que respaldaran la historia. La metodología CREA rompió con esa lógica y puso sobre la mesa información real sobre lo que pasaba en cada empresa.

Por ese entonces, en el sur de Tucumán predominaba la agricultura, aunque algunos establecimientos también producían ganadería. Era habitual encontrar planteos con caña de azúcar, maíz, soja y poroto. En ese contexto, fueron pioneros en la incorporación de nuevas tecnologías: “Fuimos los primeros que hicimos siembra directa en el sur de la provincia”, afirmó Francisco.

Documentos fundacionales del CREA La Cocha, hasta la actualidad

El recambio

La llegada de Stephanía Gil de Marchi, segunda generación de la empresa Los Nueve SRL, fue menos convencional. Su padre, sin ser parte del grupo, tenía varios amigos dentro del CREA La Cocha y había sido invitado en distintas oportunidades, pero no se incorporó. Años después, fue ella quien recibió la invitación.

Cuando se recibió de ingeniera agrónoma, comenzó a trabajar en el Laboratorio de micropropagación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres y, al mismo tiempo, en la empresa familiar. Con el tiempo decidió dejar la institución para concentrarse en la empresa. En 2016, con 27 años, participó por primera vez de una reunión CREA.

“No sabía muy bien de qué se trataba; me enteré durante la reunión. El primer impacto fue que todos eran mayores y yo era la única mujer”, relató. Pero esa diferencia quedó en segundo plano. “Cada uno se involucraba en lo que contaba el anfitrión, se ponía en sus zapatos y había una metodología que nos ordenaba”, explicó.

Aquella primera reunión también tuvo un momento de tensión entre los integrantes. Lejos de incomodarla, la escena terminó de mostrarle cómo funcionaba el grupo. “Con respeto, pero con firmeza, se decían las cosas buenas y malas. Eran sinceros. Pensé: estos tipos paran todas sus rutinas una vez al mes para pensar en el otro. Eso me impactó”, recordó.

Volvió a su casa fascinada. A su padre le habló de todo lo que había aprendido, no solo sobre agricultura, sino también sobre la forma de relacionarse dentro del grupo. Participó de cinco reuniones antes de convertirse en miembro. “Hasta el día de hoy creo que fue una de mis mejores decisiones. Siempre digo que CREA te transforma, porque estás en permanente aprendizaje. Incluso en los momentos de crisis, el grupo te ayuda a atravesarlos de la mejor manera posible”, aseguró.

Luciana Forenza, hija de Francisco, se acercó al agro desde un mundo muy distinto. Era arquitecta y docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Tucumán. En 2018 comenzó a involucrarse de a poco en la empresa de su padre. Eran tres hermanas y ninguna estaba muy vinculada con la actividad. Al principio iba a la oficina algunas veces por semana, pero el interés fue creciendo. Después de la pandemia renunció a la universidad para dedicarse de lleno a la empresa.

En esa transición, el grupo CREA se convirtió en un espacio de aprendizaje. Al principio llegaba a las reuniones con cierto temor porque sentía que, frente a productores con más experiencia, tenía poco para aportar. Esa sensación cambió a medida que se integró al grupo. “Hasta hoy existen temas que me cuestan, pero siempre aprendo. Cada vez que necesité algo, me ayudaron”, aseguró.

Lo que más le llamó la atención fue el nivel de compromiso entre los integrantes. Nadie falta a las reuniones, todos destinan tiempo a analizar la empresa del otro y comparten información que en otros ámbitos quedaría puertas adentro. “Opinan con franqueza, muestran todos sus datos con confianza y colaboran con generosidad. En otras profesiones eso no sucede”, destacó.

Diego Adler, gerente de Producción de la empresa familiar Menego SRL, fue uno de los últimos en incorporarse al CREA La Cocha. La firma produce caña de azúcar y granos en Tucumán y en la zona de Santa Rosa, Catamarca, y ya había formado parte años atrás de los CREA Cañaverales y Santa Rosa. Cuando recibieron la invitación para sumarse a La Cocha en 2025, no dudaron en aceptar.

A su entender, uno de los principales valores del grupo está en reunir empresas con distintas experiencias y compartir información que fuera de ese ámbito no circularía. Esa confianza permite comparar decisiones, aprender de lo que otros ya probaron y acortar procesos dentro de la propia empresa. “Muchas veces uno transmite información que no le daría a cualquier persona. Acá lo hace con gente de confianza y siente que el aporte de cada uno es sincero”, sostuvo.

Cuando las cosas aprietan

Los momentos difíciles también pusieron a prueba esos vínculos. Stephanía recordó las campañas de sequía, cuando la preocupación por lo que ocurría en el campo acompañaba al productor durante todo el día. “La pasás bastante en soledad, con la vista puesta todo el tiempo en el pronóstico y el cielo. Tratás de no llevar esa angustia a tu casa, pero la pasás mal”, describió.

En esos momentos, el grupo encontró su propia forma de acompañarse. A veces alcanzaba con encontrarse a desayunar en una estación de servicio para hablar de lo que pasaba, compartir preocupaciones y pensar juntos cómo seguir. “Hacemos catarsis y te vas más esperanzado. Podés hablar de tus problemas con alguien que los entiende de verdad. Esos desayunos son de las cosas que más valoro”, expresó.

Una de las crisis más fuertes se produjo durante la campaña 2023/24, cuando el achaparramiento del maíz golpeó con particular intensidad al NOA. La enfermedad, transmitida por la chicharrita Dalbulus maidis, tuvo uno de sus epicentros en las zonas de Los Altos y La Cocha y provocó la pérdida de miles de hectáreas de un cultivo central para los sistemas productivos de la región.

Salvatore Giuliano se incorporó como asesor del CREA La Cocha en junio de 2024, cuando las empresas todavía sentían las consecuencias de aquella campaña. El grupo había pasado varios meses sin asesor. “Venían de un año durísimo. El golpe había sido muy fuerte para todas las empresas y me sorprendió para bien cómo se reagruparon. Desde entonces no hemos parado”, recordó.

Aquella reacción mostró que el compromiso seguía vigente casi cuatro décadas después de la fundación. “Estaban en un momento complicado y con el ánimo de capa caída, pero recuperaron la dinámica del grupo. Fue como renovar el compromiso 38 años después. En realidad, ese compromiso seguía intacto”, señaló.

Hay un dato que Stephanía suele mencionar como prueba de esa continuidad: Francisco mantiene asistencia perfecta. “Pancho no falta nunca y nos controla a todos”, bromeó.

Hoy el asesor define su llegada al grupo como una oportunidad única. “Sentí que ya estaba en la cresta de la ola. Es como estar en la NBA de la agronomía”, graficó. La experiencia también lo acercó más a la metodología CREA a través del intercambio con otros profesionales en la Mesa de asesores.

El CREA de hoy

Hoy el grupo CREA La Cocha está conformado por nueve empresas familiares, distribuidas en una amplia franja del sur y sudeste tucumano, que comprende los departamentos de Río Chico, Juan Bautista Alberdi, Graneros y La Cocha. También trabajan campos en Santa Rosa, Catamarca, sobre todo en Los Altos y Bañado de Ovanta, y llegan hacia el sur hasta San Pedro de Guasayán y Frías, en Santiago del Estero.

Esa amplitud territorial se refleja en una producción muy diversa. Entre los cultivos extensivos aparecen soja, maíz, trigo, centeno, garbanzo, avena, colza, carinata y producción de semillas de maíz. A ellos se suman actividades tradicionales y regionales como la caña de azúcar, los cítricos y la palta. De las nueve empresas, ocho cuentan con agricultura bajo riego.

Cuarenta velitas

El aniversario se celebró el 14 de agosto junto con el CREA San Patricio, que también cumplió 40 años. Para esa ocasión, buscaron reunir no solo a los actuales integrantes, sino también a exmiembros, exasesores y profesionales de instituciones como el INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres que los acompañaron durante estas cuatro décadas.

La jornada comenzó con un homenaje a los integrantes que ya fallecieron y que habían tenido un papel importante en la historia de ambos CREA. Luego, repasaron el camino recorrido desde aquellas primeras reuniones y entregaron reconocimientos a los miembros.

Uno de los momentos más emotivos fue volver al origen. “Un representante de cada grupo contó cómo habían sido las primeras reuniones y cómo se gestaron esas conversaciones que dieron inicio a los grupos”, describió Stephanía. Después de los homenajes y los recuerdos hubo música y festejo.

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