4 de septiembre de 2026 - 14:20 Por CREA Área de Innovación
Agtech en el Santa Fe Business Forum 2026
La innovación tecnológica en el sector agropecuario no es un proceso lineal ni inmediato. La transición que va desde una investigación científica en un laboratorio hasta la adopción masiva de una solución en el campo exige validación constante, capacidad de adaptación y, fundamentalmente, una estrategia de financiamiento sólida.
En el marco del Santa Fe Business Forum 2026, esta semana referentes del sector inversor y de la ciencia aplicada analizaron las dinámicas del capital emprendedor, la importancia del capital social y cómo la sinergia entre científicos e inversores puede transformar la producción agropecuaria.
Sobre estas dinámicas profundizó el panel de inversión y caso de éxito centrado en Sylvarum, moderado por Damián Silva (área de Innovación de CREA), que contó con la participación de Karina Balestrasse (CSO de Sylvarum, investigadora principal del CONICET y profesora de la UBA), José Ugarte (vicepresidente del Business Angels Club del Emprende IAE y socio de Ublat) y Mariano Molinari (empresario integrante de la región CREA Sudoeste y presidente del Club de Inversores Ángeles CREA).
Caso destacado
El punto de partida del caso de éxito es la propuesta de valor de Sylvarum. Karina Balestrasse explicó cómo el emprendimiento Agtech utiliza plasmas no térmicos aplicados mediante descargas eléctricas a temperatura ambiente y presión atmosférica sobre las semillas.
“Con este tratamiento físico logramos acelerar la germinación activando un conjunto de mecanismos fisiológicos: desde el ingreso del agua y la respuesta antioxidante hasta el control hormonal, además de controlar patógenos”, detalló Balestrasse.
Aunque la tecnología nació enfocada en cultivos intensivos, la empresa atravesó un proceso de maduración que la llevó a pivotear hacia los cultivos extensivos. Este cambio estratégico fue determinante para captar el interés del ecosistema inversor.
El camino para conseguir financiamiento rara vez se reduce a una única presentación exitosa. Para José Ugarte, la relación entre los inversores y las startups se construye con el tiempo y va mucho más allá de la transferencia de fondos.
“A veces creemos que alguien presenta un pitch y al día siguiente se le deposita la plata. La realidad es que muchas veces sabemos que la primera propuesta no va a ser la definitiva; las compañías van a pivotear en el camino. Por eso es clave conocer al equipo”, afirmó Ugarte.
Además destacó que el verdadero diferencial de un inversor ángel radica en el capital social y el conocimiento aportado: la red de contactos (networking), la mentoría y la capacidad de abrir puertas con potenciales clientes o validar la parte científica con expertos de la industria.
Por su parte, Mariano Molinari resaltó la madurez demostrada por el equipo de Sylvarum al corregir su rumbo comercial inicial. “Tener el valor de pivotear y decir nos equivocamos, no era por acá, demuestra consciencia. En el mundo de las startups hay que fracasar rápido y barato hasta encontrar la vuelta. Sylvarum logró demostrar una barrera de entrada fuerte respaldada por 15 años de investigación científica”, enfatizó
Uno de los pilares que aceleró la llegada de Sylvarum a la etapa comercial fue el involucramiento de los inversores de la red CREA. La asociación de productores aportó no solo capital, sino también infraestructura real para pruebas de campo.
“Los productores estamos bombardeados de publicidad. Le creemos mucho más a un par que probó una tecnología en su campo y le funcionó que a una gran campaña de marketing. Hoy en mi campo tengo seis ensayos de trigo y cebada con la tecnología de Sylvarum, y hay otros nueve o diez productores haciendo lo mismo”, comentó el referente CREA.
Actualmente, el financiamiento obtenido le permite a Sylvarum desarrollar un prototipo a escala de dos toneladas para consolidar su salto al mercado comercial y llegar preparado a sus próximas rondas de inversión.
Molinari reflexionó sobre el potencial de la Argentina en el mapa tecnológico global y la necesidad de anticipar las demandas productivas de las próximas décadas
“De acá al 2040 nos van a ver como unos cavernícolas produciendo granos. Si queremos cambiar eso, tenemos que empezar hoy con las tecnologías que van a estar disponibles en ese momento. Pocos países en el mundo tienen el ecosistema Agtech que tiene la Argentina; tenemos que ser nosotros los que financiemos y creemos estas soluciones para llevarlas al mundo”, explicó el presidente del Club de Inversores Ángeles.
Balestrasse dejó un mensaje para los científicos y emprendedores que buscan dar sus primeros pasos en el mundo de los negocios. “Es fundamental armar un equipo equilibrado donde la fortaleza científica se complemente con la visión de negocios. Hay que saber comunicar bien lo que se hace dentro del laboratorio para que pueda salir al mundo, ser inquietos y mantener una actitud proactiva”, resumió.