La transición generacional puede representar un dolor de cabeza en algunas situaciones, pero, bien gestionada, es una oportunidad única para iniciar un proceso de crecimiento patrimonial.
Transición generacional: la empresa que le dijo adiós a las vacas para crecer con la recría bovina
Transición generacional: la empresa que le dijo adiós a las vacas para crecer con la recría bovina. La importancia de la gobernanza empresarial agropecuaria.
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SUSCRIBITELa historia de la familia empresaria Costamagna –integrante de Ganaderos del Noroeste– se inició en 1920 cuando Santiago adquirió 1000 hectáreas en Colonia Caroya (Córdoba) dedicadas a la cría extensiva. Hoy sus bisnietos administran un esquema de recría intensiva con terminación en feedlot y comercialización de reses bovinas, además de brindar servicios de hotelería. También tienen agricultura con 800 hectáreas bajo riego.
“El equipo de riego nos permite tener previsibilidad al momento de gestionar la planificación de los insumos de la unidad de negocios ganadera, ya que todos los animales recriados se terminan en el feedlot”, comentó Martín Costamagna, responsable de producción ganadera de Sanmaragusto S.A., durante una charla ofrecida en una jornada técnica ganadera realizada por la región CREA Córdoba Norte en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
En el ejercicio 2025/26 la empresa gestionó en las provincias de Córdoba y Santa Fe un total de 23.150 hectáreas entre campos propios y arrendados, de las cuales 15.150 fueron ganaderas.
Tres de los socios de Sanmaragusto trabajan en la empresa (Martín, su padre y uno de sus hermanos), mientras que los demás están a cargo de otros emprendimientos, uno de los cuales es Galto, que se dedica a la producción y comercialización de carne vacuna, para lo cual compra el 100% de los novillos a Sanmaragusto. El otro emprendimiento familiar es una fábrica de gaseosas saludables (Irma).
Gobernanza empresarial agropecuaria
Los cimientos de la transformación de la empresa –resaltó Martín– fueron la creación en 2009 de una sociedad anónima. “El ordenamiento empresarial, familiar y patrimonial es fundamental para poder desarrollar las empresas agropecuarias”, comentó.
“Sin tener claros los roles, las atribuciones de los socios y que los campos tienen que considerar su valor inmobiliario pagando un alquiler a los propietarios –entre otras cuestiones– es muy difícil poder instrumentar políticas diseñadas para incrementar el patrimonio familiar”, añadió.
En 2017, la primera gran decisión que tomó la segunda generación fue la construcción de un feedlot. “Tuvimos que aprender mucho. Lo hicimos con un plan a diez años por implementar en tres etapas, lo que nos ayudó a consolidar la iniciativa a medida que nos íbamos afianzando en la actividad”, señaló Martín.
Al analizar la dinámica del negocio, se evidenció que los 1000 terneros anuales generados por los campos de cría –la actividad fundacional de la empresa familiar– iban a quedar chicos para la demanda proyectada del feedlot.
Por otra parte, los campos de cría, con un rediseño forrajero, podían incrementar de manera dramática la productividad, además de potenciar la actividad agrícola al contar con un cliente interno premium.
Así, luego de extensas conversaciones entre los socios, iniciaron en 2019 un proceso de reconversión de cría a recría, que implicó vender las vacas para comenzar a abastecerse de terneros en la zona. La iniciativa se produjo en simultáneo con la finalización de la última etapa de construcción del feedlot, que tendrá –cuando esté terminado– una capacidad instantánea para 12.000 cabezas.
“Con la cría, cuando no llovía, 1200 madres era un montón, y cuando llovía, era muy poco; entonces se planteó un sistema de recría apoyado en un feedlot para que la empresa pudiese lograr una mayor independencia del factor climático y así estabilizar resultados”, afirmó Martín.
La dinámica permitió incorporar criterios de economía circular, ya que los efluentes del feedlot se emplean para fertilizar los lotes agrícolas. “Consideramos la fertilización con efluentes como una actividad más porque tenemos medido el impacto productivo y económico de ese recurso”, expresó.
Recría intensiva
La reconversión de cría a recría es como pasar de Turismo Carretera a la categoría Fórmula 1: se requiere más capital, cabeza, conocimiento y, fundamentalmente, mucha paciencia.
El factor clave del proceso es el armado de equipos de trabajo con la implementación de tecnologías de toma de registros sistemática para generar información útil.
El proyecto requirió una fuerte necesidad de capital de trabajo, lo que derivó en la necesidad de mejorar la planificación financiera, tanto en lo que respecta al financiamiento como a la gestión de la liquidez.
“Hoy los animales están entrando con 300 kilos al feedlot para terminar novillos pesados, para lo cual las habilitaciones para exportar son un factor clave”, remarcó el empresario.
Se llevaron a cabo ensayos en el campo propio para poder estimar con mayor precisión la dinámica de la oferta de pasto, además de ampliar la cantidad de potreros para poder aprovechar mejor las pasturas con pastoreos rotativos, y se relevó la altimetría del establecimiento para mejorar la red de distribución de agua en los mismos.
“Medimos el tenor proteico del forraje diferido para observar que disminuye de manera drástica a medida que pasan los meses. Entonces optamos por adelantar la suplementación para ajustarla al nivel de proteína del forraje diferido. En vez de esperar a julio, comenzamos a suplementar en abril con burlanda seca de maíz, lo que facilita la operación en las 4000 hectáreas”, explicó.
La distribución de la burlanda se realiza en tres días de la semana –lunes, miércoles y viernes– para reducir la carga operativa en la distribución de tareas. “Eso lo podemos lograr porque empleamos un insumo como la burlanda seca”.
La información generada por la identificación individual electrónica permite realizar un análisis exhaustivo sobre el impacto de la suplementación. Se trata de un insumo clave para visualizar dispersiones y poder instrumentar procesos orientados a lograr una ganadería de precisión. “Con la caravana electrónica nos dimos cuenta de que no era lo mismo suplementar un animal de 150 kilogramos de peso que uno de 200 kilos”.
“La lluvia no dejó de ser un problema, pero la empresa está mejor adaptada para mitigar o aprovechar las variaciones climáticas”, destacó Martín, para concluir que nada de lo logrado se hubiese podido instrumentar sin decisiones fundamentadas y ampliamente conversadas en los ámbitos de gobierno de la empresa familiar.
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