A diferencia de los cultivos anuales, la yerba mate es una producción perenne. Una vez implantada, continúa produciendo durante muchos años si recibe un buen manejo. Por eso, los ciclos de oferta y precios son lentos: cuando aumentan las plantaciones, la mayor producción permanece en el sistema durante largo tiempo, y la corrección del mercado solo llega después de varios años de menores inversiones.
La hoja verde cayó de 410 a 240 pesos por kilo, mientras los principales costos de producción continuaron en alza.
A ese proceso se sumó una cosecha excepcional hace dos años, favorecida por un régimen de lluvias muy favorable. "Se produjeron 60 millones de kilos de canchada más de lo que se consume. Y esa yerba aún está infiriendo en el mercado", señaló Frei. Al mismo tiempo, la menor demanda derivada del contexto económico profundizó el desequilibrio entre oferta y consumo.
Como consecuencia, el precio de la hoja verde cayó de manera significativa. "Hoy todavía seguimos con un precio casi a la mitad de lo que estaba en 2023", indicó. Mientras ese año el kilo de hoja verde puesto en secadero se comercializaba a 370 pesos, actualmente ronda los 250 pesos, e incluso existen operaciones por valores inferiores.
Impacto de la desregulación
Denis Bochert, empresario del CREA Alto Paraná, desarrolla una actividad diversificada que combina la producción de yerba mate, forestación, ganadería, un aserradero con perfil exportador y un negocio de venta de insumos. Hasta hace un año también integró el directorio del INYM en representación del sector cooperativo.
Desde esa experiencia, explicó que la crisis actual es el resultado de la coincidencia entre un escenario de sobreoferta y la eliminación del precio mínimo que fijaba el instituto. Durante muchos años, la yerba mate fue una de las pocas actividades con rentabilidad sostenida en Misiones, mientras que otros rubros, como la forestación, la mandioca o la ganadería, atravesaban mayores dificultades. Ese contexto impulsó la expansión de la superficie implantada y derivó en un exceso de producción.
Según Bochert, la desregulación del mercado profundizó ese escenario al eliminar de manera inmediata las herramientas de regulación. "En principio pensamos que no iba a ser tan grave, porque veníamos con un viento de cola favorable, pero fue cayendo hasta la situación actual, donde estamos en una crisis desde múltiples frentes", señaló.
Como resultado, el precio de la hoja verde cayó de manera sostenida mientras los principales costos de producción continuaron en alza. "A fines de 2023 terminamos cobrando entre 370 y 410 pesos por kilo de hoja verde. Este año se está pagando alrededor de 240 pesos por kilo", detalló. Al mismo tiempo, remarcó que los costos de mano de obra, combustible y otros insumos siguieron aumentando.
Bochert consideró que el principal problema no fue la decisión de avanzar hacia un mercado más libre, sino la forma en que se implementó. "No fue malo el concepto de ir hacia un libre mercado. Lo malo fue cómo se hizo. Se hizo tan de golpe que rompió todo", afirmó. A su juicio, una transición gradual, con bandas de precios antes de eliminar completamente la regulación, habría permitido una adaptación menos traumática para productores e industrias.
Hace dos años se alcanzó una cosecha excepcional y se produjo 60 millones de kilos más de yerba canchada de lo que se consume.
Mercado con limitaciones
Bochert explicó que el mercado de la yerba mate tiene un crecimiento limitado porque el consumo se concentra en pocos países. La demanda proviene principalmente de Argentina, además de Uruguay, Chile, el sur de Brasil y, en menor medida, Siria y Líbano. Fuera de esos destinos, el consumo todavía es marginal.
Según indicó, el aumento de la demanda acompaña, en gran medida, el crecimiento de la población que ya tiene incorporado el hábito de tomar mate. "No hay nuevos consumidores y el mundo no está preparado para aceptar la yerba de volumen como nosotros la consumimos", afirmó.
Para el empresario, las costumbres asociadas al consumo del mate dificultan su expansión en otros mercados. Compartir la bombilla, por ejemplo, representa una barrera cultural en países de Europa o Estados Unidos. Incluso relató que durante un viaje reciente a India observó la misma resistencia a esa práctica.
Frente a ese escenario, consideró que el desafío pasa por desarrollar nuevos productos y formas de consumo. "Nos falta desarrollar este tipo de innovaciones para ir hacia ese lado", señaló, en referencia a alternativas como bebidas, extractos o cremas que permitan ampliar la demanda más allá del consumo tradicional de yerba mate.
Mecanización y diversificación agrícola
Una alternativa para disminuir los costos es avanzar hacia la cosecha mecanizada
Bochert advirtió que la crisis impacta especialmente sobre los pequeños productores, que representan la mayor parte del sector yerbatero en Misiones. La mayoría trabaja superficies de entre 10 y 60 hectáreas y tiene a la yerba mate como principal fuente de ingresos.
La búsqueda de nuevas alternativas forma parte de las estrategias que analiza el grupo, mediante la diversificación agrícola, por ejemplo. "Todos estamos pensando en incurrir en granos, tal vez hacer algo de maíz para alimentar animales, o hacer algo de soja", comentó Frei.
No obstante, esa transición no resulta sencilla porque la región carece de la infraestructura y los servicios necesarios para desarrollar otros cultivos a gran escala. "Si mañana quisiera sembrar maíz, no tengo la semilla que se adapte al clima, ni el contratista", ejemplificó Bochert.
Como muestra de esa realidad, señaló que la Cooperativa Montecarlo reúne a unos 500 asociados, de los cuales la mayoría produce, en promedio, unos 30.000 kilos de yerba al año, y solo algunos llegan a los 100.000 kg.
En su establecimiento, Bochert también evalúa alternativas para sostener la actividad. Una de ellas es avanzar hacia la cosecha mecanizada, que reduce el costo de recolección, aunque implique una menor productividad del yerbal. "Estamos pensando si seguimos produciendo yerba o no", reconoció.
En el CREA Alto Paraná, gran parte de los productores yerbateros avanzó en la mecanización de la cosecha a partir de las campañas 2020/21. "La única forma de poder seguir sobreviviendo con la yerba es siendo eficiente, produciendo más kilos por hectárea, y con la mecanización bajamos los costos de cosecha", afirmó Frei.
Otra estrategias para atravesar la crisis
Otras alternativas para afrontar la crisis son la diversificación y pensar el sector con una mirada de largo plazo
Frente a este escenario, Frei explicó que el establecimiento sostiene su actividad gracias a la diversificación productiva y al vínculo con la cooperativa de Montecarlo. Más allá de esto, buscan mejorar la eficiencia y explorar nuevos negocios para los próximos años.
Además de la yerba mate, desarrollan ganadería en pequeña escala y forestación, aunque reconoció que este último rubro también atraviesa un momento complejo, con bajos precios y dificultades para comercializar la producción y cobrar las ventas.
En relación con su participación en la Cooperativa Aguadora de Montecarlo, destacó que la entidad ofrece mejores precios a sus asociados que otros compradores del mercado y cumple con los pagos en tiempo y forma. "Eso nos da un poco de aire porque es una cooperativa que está muy bien posicionada", señaló.
Para Bochert, la discusión ya no pasa solo por atravesar la coyuntura, sino por pensar el futuro de la producción en la provincia. "Son planteos que siempre hacemos en nuestro grupo CREA: hacia dónde vamos ahora como productores en Misiones y cómo nos reconvertimos hacia actividades que vuelvan a tener rentabilidad", concluyó.
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