Pasturas en Tierra del Fuego
Tres años atrás Benjamín Roberts, empresario ganadero de Tierra del Fuego, se propuso una meta por demás difícil: implantar una pastura consociada en un ambiente extremo.
Ganadería argentina en un clima extremo. Implantar pasturas consociadas en Tierra del Fuego. La experiencia de Benjamín Roberts
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SUSCRIBITETres años atrás Benjamín Roberts, empresario ganadero de Tierra del Fuego, se propuso una meta por demás difícil: implantar una pastura consociada en un ambiente extremo.
El período estival, que llega a tener 20 horas diarias de luz solar, contrasta con la fase invernal, que tiene unas pocas horas diarias de luz y puede registrar temperaturas mínimas de hasta -10 ºC.
En el ciclo 2023/24 sembró avena con el solo objetivo de iniciar una cama de siembra. “Ese año no se pudo cosechar y le echamos novillos para que lo comieran en pie”, recuerda Benjamín, quien, junto a su esposa, administra un establecimiento localizado a unos 60 kilómetros al sur de la ciudad de Río Grande, el cual forma parte del CREA Tierra del Fuego (región Patagonia).
“En 2024/25 la cama de siembra estaba un poco mejor y entonces volvimos a sembrar avena con fertilizante. Se pudieron cosechar 1700 fardos a pesar de tener problemas de humedad al momento de la cosecha”, explica.
Finalmente, en 2025/26 se logró una cama de siembra adecuada, lo que permitió la siembra de pasto ovillo, trébol rojo y blanco, festuca y Timothy con 20 kg/ha de avena de cobertura.
“Tuvimos muy buena implantación de la pastura, pero fue muy lluvioso sobre el final de la temporada y los rollos que se hicieron se pudrieron en su totalidad”, indica. Para el nuevo ciclo 2026/27 el empresario espera poder cosechar la pastura ya implantada para mediados de febrero próximo.
“Las condiciones presentes en Tierra del Fuego son extremas. Quizás atravesamos un verano muy seco y al siguiente podemos tener lluvias incesantes. Para tener éxito con una pastura en esta región resulta indispensable tener la capacidad de poder resistir muchos fracasos”, remarca.
Si bien el diseño agronómico de la pastura consociada contó con la asistencia de un técnico del INTA Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, buena parte del proceso se instrumentó en base a prueba y error porque no existen en la zona antecedentes en la materia.
“La teoría no siempre se puede aplicar en un clima tan extremo. Hemos tenido que instrumentar muchas más disqueadas de las planificadas inicialmente porque la cama no se terminaba de configurar”, apunta.
Si bien el costo de la pastura terminó siendo superior al programado, la experiencia permitió generar un gran caudal de conocimiento sobre la viabilidad productiva del recurso forrajero. “Esperemos que este año el clima nos acompañe para poder cosechar la pastura y enrollarla”, augura Benjamín.
“Conseguir insumos para poder armar la pastura ha sido todo un desafío, porque, con una escala tan baja, para los proveedores de la zona pampeana somos un dolor de cabeza logístico; quienes nos dan una mano es porque quieren hacer patria”, añade.
El próximo desafío ahora es estudiar la condición sanitaria de la pastura –para evaluar si requiere pulverizaciones– y analizar la factibilidad de una fertilización en caso de que resulte necesario. “Todo lo estamos aprendiendo sobre la marcha”, resalta.
Si bien Tierra del Fuego no se autoabastece de hacienda para consumo propio, los precios del novillo suelen ser inferiores a los presentes en la región patagónica continental e incluso también en la zona pampeana. La principal razón de ese fenómeno es que, por cuestiones climáticas, las ventas de animales se concentran entre los meses de marzo y mayo, lo que provoca un abarrotamiento de oferta que impacta de manera bajista en los precios de venta.
Parte de la hacienda se comercializa localmente y otro tanto se destina a frigoríficos localizados en Río Gallegos (Santa Cruz), para lo cual los camiones jaula deben atravesar territorio chileno, ya que no existe una conexión directa entre ambas provincias argentinas.
“El hecho de que los precios de la hacienda se hayan recuperado ayuda a incentivar el apetito por inversiones. Estamos con un nivel de optimismo que quizás es el más elevado de las últimas dos décadas”, indica Benjamín.
“Sin embargo, el consumo de carne vacuna en Tierra del Fuego y Santa Cruz disminuyó mucho debido a los problemas económicos presentes en la región. Este año nos costó mucho vender novillos”, concluye.