El proyecto “brechas de productividad” de CREA ha puesto en evidencia la importancia de algunas variables de manejo de los principales cultivos extensivos. Un análisis, realizado a partir de la base de datos agrícolas trazados de CREA (DAT CREA), muestra que, para los cultivos de trigo, maíz, soja y girasol, existen múltiples factores que generan diferencias o brechas de rendimiento entre los lotes, aún bajo condiciones similares de producción.
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Buena parte de esas diferencias tienen su origen en variaciones en el manejo de esos cultivos. La nutrición y la definición de la estructura de los cultivos, a través de la fecha de siembra, genética y densidad de siembra, son las variables de mayor incidencia. Dentro de cada uno de los cultivos analizados, el peso relativo de cada variable sobre la magnitud de la brecha cambia según la región y calidad del ambiente.
Un estudio reciente, que pone el foco en la genética de trigo, cebada y soja utilizada en la última campaña (2025/26), analizó la “edad” (cantidad de años desde la liberación al mercado) de las variedades utilizadas por los empresarios CREA. El estudio tiene como objetivo caracterizar, a nivel nacional y de macroregiones CREA, la dinámica de renovación de cultivares por parte de los productores, debido a su posible incidencia en la determinación de brechas de productividad.
Uso de cultivares de trigo
En el cultivo de trigo se informó en la última campaña la utilización de más de 80 variedades a nivel nacional. Dentro de las variedades utilizadas, se identifican desde variedades liberadas al mercado en la última campaña hasta variedades que tienen más de 12 años desde el año de liberación, aunque con muy baja representatividad en superficie. La mayor superficie se concentra en variedades que tienen entre 3 a 9 años en el mercado, aunque con variaciones entre las macroregiones.
La edad promedio de las variedades de trigo utilizadas a nivel nacional es de 5,2 años, aunque las diferencias entre macroregiones son importantes. En núcleo y centro sur la edad promedio es cercana a los 3,5 años, mientras que, en zonas menos productivas como el norte y centro oeste, el nivel de recambio es más bajo, con una edad promedio superior a los 6 años. En la macrorregión sur, de mayor productividad, el promedio de edad es elevado (6,4 años) debido a la incidencia de una variedad que tiene más de 10 años en el mercado, con muy alto nivel de uso. Hay que destacar que la superficie analizada es baja en comparación con otras regiones, lo cual puede generar sesgos en los resultados.
Como tendencia general, a excepción de la macroregión sur, donde sería importante realizar un seguimiento, se observa que el nivel de recambio varietal es menor en las zonas de menor productividad, reflejando la menor intensificación tecnológica en el manejo del cultivo de trigo en esas zonas.
Uso de cultivares de cebada
El cultivo de cebada, tiene como particularidad una relativamente menor oferta varietal, lo cual se refleja en una menor diversidad de cultivares utilizados (16 en total a nivel país). Por otro lado, muestra una mayor concentración geográfica, con presencia en 3 de las 6 macroregiones analizadas (Centro Norte, Centro Sur y Sur).
La mayor proporción de variedades de cebada tiene una edad de 6 a 8 años en las macroregiones Centro Norte y Centro Sur, y entre 6 y más de 10 años en la macroregión sur. La utilización de variedades de reciente liberación también está presente en todas las macroregiones, pero con muy baja superficie.
La edad promedio de las variedades de cebada a nivel nacional es de 8 años, con variaciones entre macroregiones que van desde los 7,2 años hasta los 9 años. Las diferencias entre macroregiones son mucho menores que las observadas en el caso del cultivo de trigo, y esto en parte puede estar relacionado a la menor oferta varietal que se observa en el cultivo de cebada en comparación con el cultivo de trigo.
La macroregión de mayor promedio de edad, con 9 años, es la macroregión sur. En esta macroregión, buena parte de la superficie se concentra en 3 variedades, de las cuales 2 tienen más de 10 años en el mercado.
Es importante aclarar que, en el cultivo de cebada la superficie informada es relativamente baja en comparación con el cultivo de trigo, lo cual puede afectar la representatividad de los resultados encontrados.
Uso de cultivares de soja
El cultivo de soja, de amplia adaptación a todas las regiones, presenta una gran diversidad de cultivares tanto en oferta como en el uso. En la última campaña, los productores de CREA utilizaron más de 200 cultivares de soja.
La distribución de las edades también es diferente según la macroregión analizada, aunque con fuerte participación de variedades de hasta 5 años en el mercado, a excepción de la macroregión norte donde la proporción de variedades de entre 6 y 8 años es el segmento de mayor nivel de uso.
La edad promedio a nivel país de los cultivares de soja utilizados es de 4,7 años, aunque con variaciones importantes entre macroregiones. Las macroregiones con menor nivel de recambio varietal son las de menor productividad para este cultivo, hacia latitudes extremas (norte y sur). Particularmente en la macroregión sur, la influencia de 2 cultivares de más de 10 años en el mercado, y con alta representatividad en superficie, influyen fuertemente en el promedio de edad de esa macroregión. Al contrario, en las zonas de mayor productividad (núcleo y centro oeste), el nivel de renovación es mucho más elevado, reflejando la mayor intensificación tecnológica en el manejo del cultivo en esas regiones.
La gran cantidad de cultivares utilizados por los productores en este cultivo, en parte incide sobre la edad promedio en las distintas macroregiones, pero con diferencias claras en el nivel de recambio según la productividad de la región.
Comentarios finales
El estudio permitió caracterizar el nivel de recambio varietal, identificando diferencias entre regiones y cultivos. En términos generales el nivel de recambio es mayor en el cultivo de soja, intermedio en trigo y más bajo en el cultivo de cebada. En cuanto a las condiciones agroecológicas y de productividad de las distintas regiones, se observó una tendencia a mayor recambio varietal en las zonas de mayor productividad para cada cultivo. Por otro lado, existen factores locales como el uso frecuente de variedades “consolidadas”, que tienen mayor permanencia en los planteos tecnológicos, e inciden disminuyendo los niveles de recambio varietal, como son los casos de trigo y soja en la macroregión sur.
"En cuanto a los factores que inciden sobre el recambio varietal, si bien no fueron nalizados en detalle, a partir de intercambios con asesores y técnicos de las distintas regiones, en muchos casos se indica que las variedades de buen desempeño productivo se sostienen en el tiempo, hasta que quiebran la resistencia a alguna enfermedad, transformándose en el factor que activa el reemplazo de esa variedad por otras de mejor performance productiva y sanitaria", comenta José Micheloud, líder del Área de Agricultura de CREA.
"Es importante seguir profundizando en este estudio, sobre todo en las zonas y cultivos en los que la superficie informada es menor, para seguir consolidando los resultados. De esta manera, entendemos que un mayor nivel de recambio varietal, incrementando el uso de variedades que representen mejoras efectivas de rendimiento y/o sanidad, podría favorecer la reducción de la brecha de rendimientos, y de esta manera elevar los niveles de producción de las distintas regiones y cultivos", remarca.