8 de mayo de 2026 - 18:31 Por Región CREA Sur de Santa Fe
El desafío del cultivo de trigo 2026/27
El cultivo de trigo en la campaña 2026/27 presenta un escenario contrastante. Por un lado, el panorama climático luce por demás favorable con el pronóstico de una fase ENSO “El Niño”. Sin embargo, si bien los precios del cereal son atractivos, los mismos siguen sin acompañar el crecimiento registrado en los últimos meses por los costos de producción.
En ese marco, Esteban Dalmagro, asesor del CREA Costas del Carcarañá, expuso en una jornada en formato virtual organizada por la región CREA Sur de Santa Fe cuáles son los factores críticos que no pueden dejar de considerarse al momento de planificar la próxima campaña de trigo en la zona.
“Los márgenes proyectados son ajustados, pero con buenas recargas hídricas y un panorama climático favorable prevemos que existe una alta probabilidad de superar los rindes de indiferencia tanto en trigo como en soja de segunda”, indicó Esteban.
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Trigo y cebada. Las Rosas. Relación entre el agua inicial (mm) a 100 centímetros de profundidad y rendimiento en kg/ha de trigo y cebada para diferentes estados de confort durante el ciclo de los cultivos. R.Pozzi, L. Pozzi (2022).
“Desde una perspectiva sistémica, el doble cultivo ofrece ventajas que trascienden el margen económico inmediato. El aporte de carbono al sistema, la mejora en la capacidad de infiltración y el mantenimiento de las napas por debajo de niveles críticos son beneficios ambientales clave para la sostenibilidad de los sistemas productivos”, explicó el asesor CREA.
En campañas como las actuales la ambientación de los lotes es una herramienta clave para optimizar el uso de los recursos. Definir el ambiente productivo mediante la aptitud del suelo, el cultivo antecesor y la profundidad de la napa –entre otros factores– permite asignar insumos de manera diferenciada.
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Evolución del rendimiento de trigo en kg/ha en función del índice de aptitud de suelos. CREA Las Petacas
“El maíz temprano como antecesor otorga una menor dotación de nitrógeno al cultivo siguiente; por lo tanto, una manera de eficientizar el uso del fertilizante consiste en seleccionar de manera adecuada los antecesores”, remarcó.
El asesor CREA indicó que resulta indispensable realizar análisis de suelos con muestras representativas de los diferentes ambientes por sembrar para poder gestionar de manera correcta las estrategias de fertilización.
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Ejemplo de planificación de fertilización a partir del resultado del análisis de fertilidad química en el suelo.
“Dependiendo del nivel de pH, puede variar la disponibilidad de nutrientes en el suelo. A partir de un pH de 6.5, la disponibilidad de fósforo para la planta comienza a decaer; esto debe tenerse en cuenta porque los suelos de la zona tienden a acidificarse con muchos años de agricultura continua”, dijo Esteban.
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Disponibilidad de nutrientes según pH en el suelo
Fertilización
El modelo Triguero estima que, en función de las condiciones presentes, el óptimo económico en los suelos de la región CREA Sur de Santa Fe se ubicaría en una oferta total de nitrógeno de 125 a 135 kg/ha para el cultivo de trigo. “Parece un poco austero, pero si llega a ocurrir un cambio de condiciones más adelante, tenemos la posibilidad de corregir las dosis”, resaltó.
Otro factor clave en momentos de altos precios de los fertilizantes nitrogenados es la incorporación de la urea, dado que se trata de una práctica clave para evitar pérdidas por volatilización y asegurar que el nutriente esté disponible para la planta.
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Rendimientos de trigo según forma de aplicación del nitrógeno en forma de urea voleada o incorporada. Base de ensayos CREA Las Petacas y CREA Gálvez junto a INTA (2006 a 2024). Diego Hugo Pérez
En cuanto al fósforo, la mayor parte de los lotes registran respuesta a fertilización fosfatada con niveles de P Bray inferiores a 18 partes por millón (ppm), mientras que con niveles superiores a 21 ppm esa probabilidad comienza a disminuir, según indican los datos de ensayos regionales.
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Respuesta fertilización fosfatada. Red de Nutrición CREA Sur de Santa Fe (2000 a 2021)
“Eso no quiere decir que vamos a escatimar la fertilización con fósforo en función de esa variable, porque debemos recordar que el cultivo de segunda aprovechará el eventual remanente de ese nutriente”, aclaró.
Otros nutrientes como el azufre y el zinc no deben ser descuidados. Se han registrado respuestas consistentes al azufre a partir de niveles inferiores a 8,0 ppm en el suelo. Para el zinc, el umbral de respuesta se sitúa en 1,0 ppm, siempre que los niveles de nitrógeno, fósforo y azufre no sean limitantes para el desarrollo del cultivo.
Siguiendo el ejemplo anterior, en función del análisis de suelo presentado anteriormente, el asesor CREA presentó dos propuestas de fertilización, ambas con un criterio integral. “Se trata de un ejercicio teórico, pero lo fundamental es que esa instancia se realice en cada empresa antes de sembrar”, dijo.
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Planificación de fertilización en trigo.
Genética
La adecuada elección de la genética en función de ambiente a explorar constituye otro pilar crítico del diseño agronómico. “Ante un escenario de año ‘Niño’ con alta humedad ambiental, el riesgo de enfermedades como fusariosis y diversos tipos de royas (amarilla, anaranjada, negra) aumenta considerablemente. Es imperativo entonces seleccionar variedades con un perfil sanitario robusto y ajustar la fecha de siembra según el ciclo para evitar excesos hídricos al momento de la implantación”, recomendó.
El manejo de eventuales adversidades requerirá un monitoreo constante. Las manchas foliares y las royas pueden comprometer el área foliar activa y, por ende, el rendimiento final. La planificación debe contemplar la posibilidad de intervenciones con fungicidas, considerando que en una campaña de márgenes tan finos, el costo de no proteger el potencial de rinde puede marcar la diferencia entre la ganancia y la pérdida. El perfil sanitario de cada cultivar de trigo puede verse en los ensayos regionales.
“La campaña de trigo 2026/27 exige un profesionalismo extremo. El éxito dependerá de la capacidad para ser eficiente en el uso de los recursos más costosos –como el nitrógeno– sin comprometer la base nutricional necesaria para maximizar potenciales de rendimiento”, apuntó Esteban.
“Aunque los números del trigo sean ajustados, su rol como dinamizador del sistema de rotación y su sinergia con la soja de segunda lo consolidan como un aliado indispensable para la sostenibilidad económica y ambiental de la empresa agropecuaria”, resumió.
La jornada, que contó con 1324 espectadores en una transmisión realizada por Agroconsultas, fue posible gracias a la información aportada por más de 200 empresarios CREA en conjunto con los análisis de 24 asesores que conforman la región CREA Sur de Santa Fe.