Se realizaron dos ensayos de cultivares de soja de primera en las localidades de Feliciano y Victoria y tres en planteos de soja de segunda en Victoria, Bovril y Aldea San Antonio.
Se logró un promedio de 2676 kg/ha en Feliciano, 3450 kg/ha en Victoria en soja de primera, 3080 kg/ha en Victoria en soja de segunda, 2933 kg/ha en Aldea San Antonio y 2183 kg/ha en Bovril, lo que confirma que el ambiente y la fecha de siembra explican la mayor parte de la variación de rendimientos entre sitios (muy por encima del aporte de la genética).
El sitio de Bovril, sembrado en enero bajo condiciones desfavorables de implantación y posteriormente afectado por bajas temperaturas durante el período de llenado de granos, registró los rendimientos más bajos del ensayo. Por otra parte, los dos sitios ubicados sobre suelos Argiudoles (en contraste con los Peludertes) presentaron los mayores rendimientos.
Solo en Aldea San Antonio, el sitio más castigado por escasas precipitaciones, se registraron diferencias estadísticamente significativas entre variedades, mientras que en el resto de los sitios el efecto varietal no alcanzó significancia.
Los cultivares DM 60E62 SE y P 64A25 CE se destacaron por sostener índices por encima del promedio general tanto en soja de primera como de segunda, evidenciando una buena estabilidad frente a la fecha de siembra y el ambiente.
Al analizar el comportamiento de las variedades con datos de las últimas dos campañas, NEO 50S22 SE y NS 5421 STS demostraron ser las de mejor desempeño relativo, con índices de 107 en ambas campañas (2024/25 y 2025/26) y un coeficiente de variación moderado de 20%-22%, lo que las posiciona como materiales de rendimiento consistente para la región. Le siguieron DM 60i62, 62MS02E y 63MS01 CE, con índices de dos años entre 102 y 104.
Resultados de evaluación de cultivares de soja de primera en 2024/25 y 2025/26. CREA Litoral Sur
Tratamiento de semillas
Esta línea evalúa distintas alternativas de protección y estimulación de semilla –químicas, biológicas y combinadas– frente a un testigo sin tratar.
En todos los sitios evaluados, los tratamientos superaron al testigo sin tratar. Las respuestas promedio variaron desde 152 kg/ha en Bovril hasta 1392 kg/ha en Victoria, donde se registró el mayor incremento, equivalente a un 42% por encima del testigo. Este último resultado estuvo asociado al bajo poder germinativo de la semilla utilizada en el tratamiento sin curasemilla, lo que pone de manifiesto el marcado impacto que puede tener el tratamiento de semillas sobre el establecimiento del cultivo y, en consecuencia, sobre el rendimiento final.
En los sitios con buen poder germinativo e implantación (Feliciano, Aldea San Antonio y Bovril) las diferencias, aunque siempre positivas, no alcanzaron significancia estadística, mientras que en Victoria el efecto estuvo en el umbral de significancia.
En magnitud de respuesta se destacaron Puna Bio (+766 kg/ha, 125% del testigo) y Tiram + Carbendazim + Inoculante (+729 kg/ha, 122%), seguidos por fludioxinil + metalaxil + Inoculante (+663 kg/ha, 120%), confirmando a los terápicos de base química combinada con biológica como la alternativa de mejor desempeño relativo de la campaña.
Resultados de la evaluación de tratamiento de semillas
Tratamientos foliares
En esta línea de trabajo se evaluaron diez estrategias de manejo sanitario foliar, que combinaron distintos momentos de aplicación (R1, R3 y R5) con productos de origen químico, biológico y formulaciones con multi-nutrientes. Los tratamientos se compararon con un testigo sin aplicación en tres ambientes representativos de la provincia: Victoria, Sabácho y Bovril.
La presión de las enfermedades de fin de ciclo presentó un comportamiento marcadamente diferente entre los sitios evaluados. En Victoria, Cercospora kikuchii mostró un desarrollo tardío pero muy intenso, con valores prácticamente nulos hasta R3 y un incremento abrupto hacia el último monitoreo (R5 + 25 días), alcanzando una incidencia del 97,5% y una severidad del 33,8%. En Sabacho, la principal enfermedad fue la Septoria glycines, cuya evolución fue progresiva durante todo el ciclo, llegando a un 80% de incidencia y un 4,2% de severidad a los 50 días desde R1, acompañada por una severidad de Cercospora sojina del 11,3%. Por el contrario, en La Juliana la presión sanitaria fue baja durante todo el ciclo, con severidades máximas del 2,5% para ambas enfermedades evaluadas, lo que refleja el menor potencial de desarrollo de enfermedades en ese ambiente.
La magnitud de respuesta a los tratamientos foliares fue coherente con la presión sanitaria registrada en cada sitio: en Sabacho, con mayor presión de enfermedad, Alltec alcanzó la mayor respuesta puntual (+1086 kg/ha), mientras que en Bovril –con baja presión sanitaria– la mejor respuesta correspondió a Rizobacter (+739 kg/ha), lo que sugiere un componente nutricional/bioestimulante adicional al estrictamente sanitario.
Las diferencias entre tratamientos resultaron estadísticamente significativas en Sabacho y muy significativas en Bovril, no así en Victoria. En el promedio de los tres sitios, Alltec (+538 kg/ha, 18,5%), Miravis duo 500 + MSO 200 (+507 kg/ha, 17,0%) y Rizobacter (+467 kg/ha, 16,3%) fueron las estrategias de mejor desempeño relativo, con incrementos adicionales y consistentes en peso de mil granos para BASF (+6,0%) y Syngenta bio/qco (+8,4%).
Resultados de tratamientos foliares
Densidad de siembra
Se evaluaron tres densidades de siembra crecientes en tres sitios: uno de soja de primera (Victoria) y dos de soja de segunda (Victoria y Bovril), este último con una fecha de siembra muy tardía (4 de enero). En ninguno de los tres sitios la densidad final logró diferencias estadísticamente significativas en rendimiento, aunque sí se observó una tendencia consistente a favor de las mayores densidades.
Brechas de rendimiento
Durante la campaña 2025/26 se incorporó una nueva línea de trabajo en la región orientada a evaluar diferentes estrategias de manejo dentro de un mismo ambiente, con el objetivo de identificar prácticas que permitan obtener un incremento adicional en el rendimiento. La principal limitante de este enfoque fue la imposibilidad de modificar dos de los factores de mayor impacto sobre la productividad, como el antecesor y la fecha de siembra, al realizar todas las comparaciones sobre el mismo suelo y bajo las mismas condiciones climáticas.
En cada sitio se compararon tres estrategias de manejo: modal, representativo de la tecnología habitualmente utilizada en la zona; el manejo implementado por el empresario CREA; y una versión de esta última con la incorporación de prácticas consideradas potencialmente superadoras. Cabe destacar que las modificaciones evaluadas fueron específicas para cada sitio, en función de sus características y del manejo habitual de cada establecimiento.
La respuesta a las estrategias de manejo estuvo fuertemente condicionada por las características de cada ambiente, lo que pone de manifiesto la importancia de adaptar las estrategias de manejo a las condiciones particulares de cada sitio y evaluar su conveniencia en función del potencial productivo y de las limitantes presentes
Ensayos de brechas de rendimiento