23 de julio de 2024 en Buenos Aires

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Convenio CREA-Profertil: un hito histórico para la agricultura

Esta semana se realizó un evento en el cual se repasaron los logros del Convenio CREA-Profertil que permitieron el desarrollo de Triguero y Maicero.

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Veintidós años después de haber lanzado el convenio CREA-Profertil –que finalizó en 2024– algunos de los protagonistas de esa epopeya se reunieron en la sede porteña de CREA para recordar y festejar los logros obtenidos.

Más de dos décadas atrás, CREA, Profertil y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) se animaron a pensar en grande al proponerse diseñar un modelo de simulación agronómica y embarcarse así en una iniciativa que daría luz a los programas Triguero y Maicero.

En las etapas iniciales del programa Ricardo “Ricky" Negri (h) participó en varios de los ensayos realizados en la región CREA Oeste que luego generarían parte del volumen gigantesco de datos indispensables para validar los modelos de simulación.

Con el tiempo, ya como responsable del área de Investigación y Desarrollo de CREA, fue uno de los impulsores del convenio CREA-Profertil. Cuando le tocó asumir una responsabilidad pública –fue viceministro de Agricultura de la Nación y presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria– empleó a Triguero y Maicero como insumos para estudiar y diseñar políticas públicas. Actualmente, sigue utilizando los modelos de simulación en el ámbito académico.

“Para innovar en tecnología muchas veces es necesario innovar en institucionalidad, porque con la tecnología sola no vamos hacia ninguna parte”, destacó “Ricky” durante el evento realizado esta semana en la sede de CREA.

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Emilio Satorre

Emilio Satorre

Por su parte, Emilio Satorre, coordinador académico de Agricultura de CREA y un verdadero referente para el sector, apuntó que el proyecto salió de la zona de confort de la zona pampeana para generar información y valor agregado en todas las regiones productivas argentinas. “El mayor aporte promovido por Triguero ocurrió en las zonas en las cuales el cereal era un cultivo marginal”, afirmó.

“Recuerdo cuando llegamos a Entre Ríos y encontramos rendimientos de trigo de 1300 a 1700 kg/ha y propusimos que, con una fertilización más eficiente, el rinde podría tener un piso de 3000 kg/ha. Y nos dijeron que eso era imposible. Hoy esas cifras fueron superadas ampliamente y el trigo constituye el cultivo más seguro en Entre Ríos”, añadió.

Emilio detalló que, si bien en retrospectiva puede parecer natural el proceso de crecimiento registrado por la agricultura argentina en las últimas dos décadas, la realidad es que el mismo fue producto del esfuerzo de miles de personas. Y en ese sentido el desarrollo pionero de Triguero y Maicero tuvo un rol clave.

“Hoy se habla mucho de desarrollos colaborativos, pero veinte años atrás eso era una rareza porque los grupos de investigación eran muy cerrados y guardaban celosamente sus resultados en carpetas”, aseveró.

Mirta Toribio, responsable de Investigación y Desarrollo de Profertil, recordó que “la primera producción de urea de Profertil fue en 2001, lo que implica que el proyecto Triguero nació y creció con Profertil”.

Remarcó además que el programa fue evolucionado para anticiparse a las demandas emergentes presentes en el sector: los modelos de simulación, si bien inicialmente se focalizaron en las respuestas a diferentes dosis de fertilización, en las últimas instancias incorporaron factores edáficos y ambientales.

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Mirta Toribio

Mirta Toribio

“El convenio CREA-Profertil es un ejemplo de lo que podemos hacer cuando trabajamos en entornos colaborativos y estoy orgullosa de haber participado en el proyecto casi desde sus inicios”, expresó Mirta.

“Si bien el convenio CREA-Profertil finalizó, no se trata de un cierre porque los programas Triguero y Maicero siguen vigentes y tenemos que seguir difundiéndolos”, agregó.

José “Beto” Micheloud rememoró que, cuando tuvo que hacer frente al desafío de encontrar variables que permitiesen incorporar el efecto del deterioro de la calidad del suelo en la gestión de la decisión de fertilización, la bibliografía no estaba mayormente digitalizada, con lo cual se requería invertir una gran cantidad de tiempo en esa tarea.

“Luego de leer una gran cantidad de trabajos, encontramos uno, conducido por el investigador Roberto Michelena, que contenía la información que estábamos buscando. Así que fui al INTA Castelar a buscar el trabajo y cuando Michelena me lo entregó descubrí que el documento completo tenía unos trece kilogramos de peso; por suerte había ido en auto para poder llevarlo a la Fauba”, comentó.

Otro gran desafío fue conseguir los registros climáticos de las diferentes regiones argentinas cuando los mismos solamente se encontraban en un fichero de papel de una oficina de algún organismo.

“En algunas ocasiones transpiramos mucho y nos frustramos, pero siempre logramos los objetivos propuestos y eso me produce orgullo y alegría, además de gratitud por el hecho de haber tenido la posibilidad de participar en el desarrollo de un evento tan significativo”, manifestó.

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José Micheloud

José Micheloud

Gabriel Tinghitella destacó que Triguero y luego Maicero fueron proyectos “AgTech” desarrollados en una época en la cual ese término aún no había sido inventado, lo que muestra lo avanzado de la iniciativa.

“Cuando desarrollamos la plataforma de Triguero hablábamos sobre la ‘experiencia del usuario’ y de un diseño que facilitase la simplicidad del uso de la herramienta, cuestiones que actualmente son habituales en el manejo de aplicaciones digitales, pero que dos décadas atrás eran completamente innovadoras”, señaló.

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En ese marco, Gabriel resaltó que el conocimiento y las habilidades adquiridas durante el proceso luego resultaron clave para poder desarrollar un área de innovación en el ámbito de la red CREA, que actualmente preside.

En tanto, Matías Ermacora, coordinador técnico agrícola de las región CREA Norte de Buenos Aires, señaló que no existe –aún en la actualidad– otra herramienta igual en el mercado. “En el norte de Buenos Aires Triguero presenta un error del 10% luego de ocho campañas de evaluación, lo que demuestra claramente la robustez del modelo”, aseveró.

“En lo personal, Triguero es una herramienta indispensable a la hora de planificar el cultivo porque permite analizar un abanico grande de posibilidades en un marco de diálogo con los productores, dado que posibilita evaluar diferentes escenarios de riesgos asociados con cada decisión”, añadió Matías.

Por último, Diego Rotili, coordinador técnico agrícola de las regiones CREA Oeste y Oeste Arenoso, indicó que los programas Triguero y Maicero son una herramienta muy valiosa para conducir reuniones CREA en las cuales se genere valor orientado a la toma concreta de decisiones.

“La riqueza no sólo está en el uso de los modelos, sino en comprender cuál es la dinámica de las criterios contenidos en los mismos para poder explicar los fundamentos de la variabilidad esperable en diferentes escenarios”, resumió.

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