Una década atrás Santiago Negri, junto a integrantes de la red CREA, viajó a China para observar en situ lo que estaba sucediendo en una nación que estaba transformando la dinámica del negocio agroindustrial a escala global. Este año regresaron, pero la coyuntura es otra.
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El país con una población de más de 1400 millones de habitantes le está disputando hoy el liderazgo mundial en innovación a EE.UU. en muchos órdenes. El contingente CREA visitó la Embajada argentina en Beijing para conversar con el embajador y el agregado agrícola, Hernán Viola; la corporación agroindustrial Cofco, una plataforma de comercio electrónico, una empresa de robótica, un estudio jurídico y la Academia de Ciencias Agrícolas (dependiente del Ministerio de Agricultura).
Posteriormente viajaron a la ciudad de Xi'an, localizada en el centro del país, para visitar un centro de desarrollo de genética en maíz y trigo localizado en una zona franca de una localidad lindante, el cual se encontraba en pleno desarrollo y había sido diseñado tanto para empresas chinas como asiáticas de la zona de influencia de la ex URSS, razón por la cual todas las indicaciones estaban tanto en mandarín como en ruso. El último tramo del viaje consistió en una breve visita a Japón para realizar intercambios con representantes de diferentes empresas internacionales, organismos estatales y especialistas en gestión de procesos.
“China gestiona la política agropecuaria con planes quinquenales. Ya llevan catorce planes quinquenales instrumentados. Por ejemplo, luego de la peste porcina africana, que provocó una reducción del 27% del stock de cerdos a nivel nacional (pasó de 428 millones de cabezas a fines de 2018 a 310 millones a finales del año 2019), decidieron erradicar las granjas porcinas y avícolas de transpatio, que es por donde se expandió la enfermedad, para focalizar esfuerzos en el desarrollo de establecimientos profesionales de mayor porte”, comenta Santiago.
China, una década después: impresiones con mirada CREA
- En términos de política sanitaria, es muy razonable, aunque ese tipo de políticas se puede instrumentar porque se trata de una nación con un régimen político totalitario.
SN: Así es, pero ese concepto lo podemos asimilar los occidentales que provenimos de países con un Estado de Derecho y tradiciones republicanas. La concepción de los chinos es que el sistema en el que viven funciona porque promueve el orden y el crecimiento económico. En el último cuarto de siglo el gobierno chino sacó de la pobreza a unas 800 millones de personas; en algunos casos, de la pobreza extrema; es difícil de entender para nosotros el impacto de ese fenómeno.
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Santiago Negri (izq). La producción de maíz se realiza con un cuidado propio de establecimientos hortícolas occidentales.
- Es correcto que extrapolar valores occidentales a China para intentar comprender qué sucede allí es un camino seguro al fracaso.
SN: Lo terminás de comprender cuando visitas China. Amoldar el comportamiento en función de las exigencias del conjunto es parte de su cultura; no lo ven, como puede ser nuestro caso, como una anomalía que atenta contra las libertades individuales. No se trata, además, de una cuestión propiciada por el Partido Comunista, ya que la idiosincrasia de esa nación se forjó así hace milenios.
- El gobierno central está intentando mejorar la productividad agrícola, por medio de la incorporación de tecnología, con el propósito de reducir las importaciones de commodities agrícolas, fundamentalmente cereales.
SN: No puede haber independencia en ese sentido. Diez años atrás era una meta para ellos, pero hoy ya saben que es imposible. La caída en la importación de cereales quizás se deba a un fenómeno coyuntural propiciada por la contienda mantenida con EE.UU. en materia comercial. Están muy preocupados por mantener estable el área agrícola. La línea roja es no caer por debajo de las 180 millones de hectáreas cultivadas, ya sea con cereales, oleaginosos, hortalizas o frutales. Ciertamente, la producción de maíz en China es muy importante y cuidan cada lote como si fuesen huertas, con lo cual los rendimientos tienden a ser elevados y no se les cae un solo grano al suelo.
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El precio minorista del cerdo supera los 12 usd/kg, mientras que la carne bovina, dependiendo de la ciudad, se encuentra en tres a cuatro veces más. Las garras de pollo son muy consumidas para saborizar preparaciones típicas de la comida china.
- ¿Qué observaron en cuanto a inversión tecnológica en el agro?
SN: En el centro tecnológico observamos mucha inversión en cultivares de trigo e híbridos de maíz, pero no están un paso adelante de lo que sucede en los países de nuestra región. En lo que respecta a nuestra parte, aunque para la demanda china el factor determinante es y seguirá siendo el precio, creo que en los próximos años vamos a tener que esforzarnos para vender mejor y diferenciarnos, ya sea con trazabilidad desde el origen o mercadería con estándares de calidad, como por ejemplo soja con un tenor proteico superior.
- Las imágenes de la contaminación en Beijing fueron la norma durante muchos años, ¿cómo está la situación en la actualidad?
SN: Comparado con lo que era hace una década, la ciudad de Beijing está mucho más limpia. Disfrutamos días soleados, cuando una década atrás no se veía el sol. Todas las motos son eléctricas, tal como establecieron en el plan. Gran parte de los automóviles son Tesla o BYD, que son los vehículos chinos que se comercializan a precios muy inferiores a los de Tesla, razón por la cual se bloqueó su ingreso en muchas naciones, por medio de aranceles, para intentar proteger a la industria local (como es el caso de EE.UU., UE-27 y Canadá). El impacto ambiental por ese motivo se redujo enormemente. Además, observamos mayor cantidad de árboles, lo que muestra que están invirtiendo en mejorar las ciudades con una mirada ambiental. En el viaje en tren de alta velocidad de 350 km/hora observamos forestación ornamental en los bordes lindantes a las vías. Vimos muchos viveros también. Por otra parte, los mercados informales de comida, que pudimos ver una década atrás, en este viaje no los vimos, con lo cual eso seguramente es producto de una política pública. En todo el tiempo que estuvimos no observamos un solo lugar en el cual podríamos haber dicho yo acá no comería.
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Contingente CREA en la sede de la Embajada Argentina en China.
- Lo que tienen es una capacidad enorme de implementación de políticas públicas; eso es indiscutible.
SN: Con un agregado: en el gobierno están los mejores. Cuando terminan el secundario tienen un examen para seleccionar a los más destacados, que van a las diferentes universidades y, después de la educación universitaria, se realizan pruebas para que los mejores de los mejores ocupen cargos públicos, quienes son los que diseñan los planes quinquenales.
- ¿Tuvieron alguna percepción de la desaceleración económica que muestran las estadísticas desde la pandemia hasta la actualidad?
SN: Nos costó ver eso. Observamos tanta potencia económica que es difícil traducir esas estadísticas en los hechos. Si bien pasar de tasas de crecimiento interanuales del PBI del 8% al 4% debe representar un cambio importante, siguen registrando una fase de crecimiento. Los cambios que vimos obedecen más a modificaciones de pautas de consumo. Están desapareciendo, por ejemplo, los centros comerciales porque la mayor parte de las compras hogareñas se realizan por medio de plataformas digitales, que allá funcionan muy bien y las usan todos con habitualidad.
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Izquierda. Robot urbano de vigilancia. Derecha. Entrenamiento de robot para la industria con la tarea de tomar tornillos de 4 milímetros.
- ¿Qué observaron en materia de automatización?
SN: Visitamos una empresa que fabrica y entrena robots, que está exportando equipos, por ejemplo, a hoteles para tareas tan básicas como retirar toallas del lavarropas industrial y plancharlas. También observamos robots de seguridad en las calles: una suerte de huevo de un metro y medio de altura con cámaras y equipos que va monitoreando las calles. Para comprar un pasaje de tren, los chinos no usan tarjeta ni celular: sólo con poner su cara en un sensor que lee datos biométricos, acceden al pasaje. Que un país con más de 1400 millones de habitantes esté apostando por esa tecnología, es todo un dato que no podemos pasar por alto. Esa tendencia tenderá a profundizarse en los próximos años seguramente, con todo lo bueno y malo que eso implica, según nuestros estándares culturales. En China las plataformas de redes sociales y de mensajería fueron desarrolladas en ese país y están controladas por el gobierno central. Si el sistema detecta algo inconveniente, puede dar de baja al usuario. Es muy probable que la primera fase de vigilancia esté automatizada, mientras que en una segunda instancia haya intervención humana. Ellos esa situación la aceptan como parte de la normalidad. Cuando le preguntamos qué piensan en términos políticos, la respuesta es no pensamos en política, para qué, si no votamos, nosotros nos dedicamos a lo nuestro, que es trabajar, la familia, etcétera. Lo que me sigue sorprendiendo es que la cultura del trabajo es enorme: el trabajo es el centro de gravedad de su existencia.
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La superficie promedio del agricultor chino es de menos de media hectárea.
- ¿Qué fueron a ver en Japón?
SN: Los sistemas de gestión de procesos que desarrollaron los japoneses moldearon la industria a nivel mundial. Eso es producto de la valorización del orden, la disciplina y el trabajo en equipo. Las empresas argentinas tienen mucho valor por sumar en la implementación de esas metodologías de trabajo. En ese sentido, la red CREA ha realizado aportes importantes en la materia, donde el concepto de mejora continua es parte del ADN CREA.
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