A pesar del desmejoramiento de las relaciones insumo/producto en el agro argentino, las inversiones en equipos de aplicaciones dirigidas o selectivas se “pagan” en plazos muy razonables considerando el impacto no sólo económico, sino también ambiental de la tecnología.
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Avances en el uso de la tecnología de aplicaciones dirigidas
Agustín Bilbao, asesor CREA Necochea Quequén, presenta los avances realizados en el uso de la tecnología de aplicaciones dirigidas.
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SUSCRIBITEUn caso modelo de un campo de 2100 hectáreas en la zona Mar y Sierras permitiría ahorrar más de 60.000 dólares al año con el uso de Weedit versus aplicaciones convencionales con cobertura total.
Por una cuestión de costos, muchas veces se equipan los pulverizadores con las alas plegadas y, en tales casos, se suma como costo operativo extra 3,0 u$s/ha por tener menor ancho de labor.
“Considerando un equipo de 200.000 dólares en 20 metros de pulverizadora con un costo extra de 3,0 dólares, la inversión se pagaría en cuatro años con el modelo productivo presente en la empresa”, señala Agustín Bilbao, asesor CREA Necochea Quequén y socio de Agroestudio Viento Sur.
“Además de los ahorros, esta tecnología nos ayuda a manejar mejor las malezas y usar herbicidas con diferentes modos de acción, lo que constituye una herramienta clave para evitar la proliferación de malezas resistentes”, remarca.
No existe una receta única para el uso de aplicaciones dirigidas, sino estrategias que deben ajustarse a la situación presente en cada lote en cada campaña en particular.
Por ejemplo, este año en un lote de la región Mar y Sierras, luego de la cosecha de soja de segunda se hizo un barbecho con aparición o riesgo de nacimiento de raigrás, nabolza y conyza. Ante tal desafío, se procedió a combinar cuatro aplicaciones –dos con cobertura total y dos dirigidas– para poder limpiar de manera efectiva el sector.
“Con las aplicaciones dirigidas podemos usar herbicidas más caros y efectivos porque, al no superar el 20% de la superficie respecto de un control tradicional, el uso de la tecnología lo hace no sólo viable, sino además conveniente”, apunta Agustín.
“Como los equipos trabajan con márgenes de seguridad para que los disparos sobre las malezas sean precisos en condiciones variables, podemos aprovechar eso para aplicar herbicidas residuales alrededor de las malezas ya nacidas cuando son de semilla pesada”, añade el especialista.
En los últimos años el asesor CREA y consultor en aplicaciones dirigidas viene realizando ensayos con el equipo SprAI de la empresa argentina Deep Agro. Esa tecnología innovadora, a diferencia del uso de sensores (presentes en Weed it y WeedSeeker), emplea cámaras RGB e inteligencia artificial (IA) para identificar las malezas, lo que posibilita realizar aplicaciones dirigidas tanto en barbecho como en los estadios iniciales del cultivo ( inclusive con el surco cerrándose, siempre que, claro, la maleza pueda ser vista y detectada por la cámara).
Al respecto, un ensayo realizado por Viento Sur en una fase inicial del cultivo soja de segunda con presencia de mostacilla, en el cual se emplearon diferentes estrategias dirigidas y de cobertura total, mostró, con una efectividad de control equivalente o similar, un ahorro económico promedio del 50%.
“Las aplicaciones dirigidas hacen que el tema de las malezas deje de ser el problema principal en materia agronómica, pero para eso resulta indispensable un ajuste de la tecnología en función de cada situación específica y un monitoreo sistemático y profesional; el factor humano sigue siendo la base de la agronomía”, resume Agustín.