27 de octubre de 2026 en Buenos Aires

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Lechería: cambiar a tiempo para volver a crecer

Después de una etapa de crecimiento y dificultades en la lechería, Los Gauchos decidió reorganizar el tambo. Hoy busca recuperar escala sin perder estabilidad.

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Por CREA Región Sudoeste | SUO

Hace 16 años, Los Gauchos instaló un tambo en General Lamadrid, una zona sin tradición lechera del sudoeste bonaerense, para diversificar su producción con lechería. Después de una etapa de expansión, las dificultades obligaron a reducir el rodeo y reorganizar el sistema. Hoy apuesta a crecer con riego, tecnologías de monitoreo y cambios en la genética de sus rodeos.

“En 2026 creemos que es el punto de inflexión hacia una mejora generalizada”, afirmó Félix Campagnolle, titular y gerente general de Pedro Viejo SRL, integrante del grupo CREA Lamadrid, de la región Sudoeste.

Campagnolle repasó la historia del tambo durante una reciente visita técnica de la Comisión de Lechería CREA. Productores y asesores recorrieron la sala de ordeñe, el área de alimentación, la guachera, las pasturas bajo riego y el sector de recría para conocer su funcionamiento y los cambios realizados.

La jornada permitió poner en valor la metodología CREA. Tras la recorrida, los participantes trabajaron en grupos, identificaron oportunidades de mejora y formularon recomendaciones para el establecimiento. El encuentro destacó la importancia de contar con una red de productores y asesores para comparar indicadores, conocer otras experiencias y encontrar soluciones a problemas comunes.

Crecer y reestructurar

La decisión de incorporar la lechería comenzó a evaluarse en 2009, a partir de la propuesta del entonces asesor CREA, Fernando Pacín. “Nuestra inquietud era que la agricultura era muy errática en cuanto a los rindes”, explicó Campagnolle. Las condiciones climáticas y las características de los suelos dificultaban la estabilidad de la producción agrícola, por lo que el tambo aparecía como una alternativa para diversificar la actividad y reducir esos riesgos.

El primer ordeñe se realizó el 1 de junio de 2010. “Era todo nuevo para nosotros. Al principio no nos parecía tan complicado”, recordó Campagnolle. Sin embargo, pronto surgieron dificultades: el tránsito de maquinaria y vacas deterioraba los caminos, los recambios de personal complicaban las tareas y hubo errores al calcular las necesidades de forraje y silaje. También aparecieron problemas en la crianza. “Al cuarto o quinto año era un caos. Era para cerrar o reestructurar la manera de producir leche”, reconoció.

A estos problemas se sumaban las condiciones de la región, alejada de las principales cuencas lecheras y con poca disponibilidad de profesionales especializados en la actividad. La dificultad para encontrar tamberos, veterinarios y asesores con experiencia en producción de leche complicaba la organización del trabajo y la resolución de los problemas cotidianos.

La empresa optó por reorganizar el tambo, con cambios destinados a simplificar las tareas y mejorar la estabilidad productiva. En ese momento ordeñaban unas 550 vacas en promedio anual. Redujeron el rodeo un 30%, instalaron aguadas en las parcelas, silos de autoconsumo y una planta de alimentos para aprovechar el maíz propio. Buscaban reducir la circulación de vehículos y facilitar las operaciones.

En los años siguientes, los ajustes también alcanzaron a la crianza. En 2019, la empresa construyó guacheras colectivas techadas, aunque esta modalidad no resolvió por completo las dificultades de manejo de los terneros.

En 2023, la empresa adquirió animales con el objetivo de recuperar el tamaño original del rodeo. Sin embargo, surgieron problemas sanitarios que dificultaron ese proceso y llevaron a revisar la estrategia de crecimiento. A partir de esa experiencia, Los Gauchos decidió priorizar la reposición mediante la producción de vaquillonas propias.

Nuevas tecnologías

La experiencia acumulada llevó a definir dos prioridades: simplificar el sistema y reducir la variabilidad en la producción de alimentos. Para ello, se buscó trabajar con pocos rodeos, rutinas claras y una oferta de pasto más estable, respaldada por riego y reservas forrajeras. “Luego decidimos incorporar tecnología para ver si podíamos mejorar nuestras preñeces”, recordó Campagnolle.

La empresa incorporó collares de monitoreo en 2021 y actualmente los utiliza en el 70% del rodeo. Estos dispositivos registran la actividad de los animales y permiten detectar celos. La información se integra, mediante el sistema Dataflow II, con las identificaciones individuales y otros registros del tambo. Además, una puerta apartadora permite separar a los animales que requieren atención a partir de las alertas generadas por el sistema.

La incorporación de los collares permitió mejorar la identificación de las vacas en celo. “Con eso mejoramos un poco la tasa de preñez, básicamente porque se mejoró la detección de celo”, explicó Campagnolle. Sin embargo, persistieron dificultades en otros aspectos reproductivos, que llevaron a revisar el manejo y la composición genética del rodeo.

El monitoreo se completa con DELPRO, una plataforma que registra la producción individual de leche y utiliza sensores y alarmas vinculados con el ordeñe. La combinación de estas herramientas permite disponer de información sobre cada vaca, identificar situaciones que requieren intervención y organizar las tareas de manejo con mayor precisión.

Sin embargo, disponer de tecnología e información no garantiza por sí solo mejores resultados productivos. También es necesario interpretar los registros, identificar los indicadores que requieren atención y utilizar esos datos para tomar decisiones. Esta cuestión formó parte del intercambio durante la visita, donde los productores y asesores aportaron referencias de otros sistemas lecheros para evaluar el funcionamiento del establecimiento.

Pasturas irrigadas

En octubre de 2025, la firma incorporó un sistema de riego por pivote central para una superficie regable de 230 hectáreas, con una inversión inicial de unos 2000 dólares por hectárea. Los equipos comenzaron a funcionar en enero de 2026. La superficie prevista incluye pasturas de alfalfa, algunas intersembradas con raigrás anual, maíz para silaje y sectores de campo natural.

El sistema se abastece de dos perforaciones, cada una con capacidad para aportar 180.000 litros de agua por hora. El costo de aplicación se ubica entre 1 y 1,2 dólares por milímetro de riego.

En la campaña 2025/26, el riego comenzó a aplicarse cuando el ciclo productivo ya estaba avanzado. Por esta razón, la producción forrajera bajo riego fue solo un 10% superior a la obtenida en secano. No obstante, a futuro la empresa proyecta alcanzar una diferencia del 80%, con 18 toneladas de materia seca por hectárea bajo riego, frente a 10 toneladas en secano.

La incorporación del riego también busca reducir la variabilidad estacional en la oferta forrajera. Una mayor disponibilidad de pasto durante los períodos de menor crecimiento permitiría estabilizar la alimentación y sostener la producción de leche.

Alimentación y costos

El esquema conserva una elevada participación del forraje pastoreado, que representa el 58% de la alimentación de los rodeos. La dieta anual promedio contempla 24 kilos de materia seca por vaca en ordeñe por día, distribuidos en 14 kilos de pasto, 8 kilos de balanceado y 2 kilos de silaje.

Las diferencias económicas entre estos componentes explican parte de la estrategia productiva. Según los costos presentados durante la visita, el pasto tiene un valor de 54 dólares por tonelada de materia seca, frente a 127 dólares para el silaje y 273 dólares para el balanceado.

Aunque el alimento balanceado representa el 33% de la materia seca consumida, concentra el 68% del costo total de alimentación. El pasto, en cambio, aporta el 58% de la dieta y representa el 23% del costo. El silaje completa la dieta y cumple una función de reserva para los períodos en los que disminuye la oferta forrajera.

El diferencial de costos refuerza la estrategia de priorizar el pastoreo y producir parte de los alimentos en el establecimiento. “Todos los cambios anteriores no sólo se hicieron pensando en mejorar la producción, sino que se hicieron para dar estabilidad al sistema y a la vez simplificarlo al máximo”, explicó Campagnolle.

Avances en calidad de leche e índices reproductivos

Otro de los cambios relevantes fue la modificación de la composición genética del rodeo. Hace cinco años comenzaron a realizar cruzamientos de las vacas Holstein americanas con Sueca Roja y Blanca. Luego se incorporó genética Holstein europea, con el objetivo de aprovechar el vigor híbrido.

Actualmente, el 35% del rodeo corresponde a las Holstein originales y el 65% restante está integrado por animales cruzados. La búsqueda está orientada hacia vacas de tamaño corporal más moderado, mayor rusticidad, fertilidad y producción de sólidos útiles.

Los registros muestran una leve mejora en el contenido de sólidos de la leche desde que comenzaron los cambios genéticos. Los indicadores presentados durante la visita fueron de 3,9% de grasa y 3,8% de proteína, equivalentes al 7,7% de sólidos útiles. Sin embargo, Campagnolle consideró que el efecto de las nuevas razas todavía es limitado debido a la composición genética actual del rodeo.

Los indicadores reproductivos también muestran avances. La detección de celos pasó del 45,3% al 51,4%, mientras que la tasa de concepción aumentó del 25,8% al 30,6%. Por su parte, la tasa de preñez pasó del 12,5% al 14,9%. Pese a estas mejoras, la eficiencia reproductiva continúa entre los aspectos que la firma busca fortalecer.

La estrategia reproductiva también contempla evitar partos durante el verano y aumentar la producción de vaquillonas propias. Actualmente, el 70% de las inseminaciones utiliza semen sexado, mientras que el 30% restante corresponde a semen convencional. Esta decisión está vinculada con el objetivo de recuperar el tamaño del rodeo sin recurrir nuevamente a la compra de animales.

Los desafíos actuales

Durante 2026, la empresa incorporó un nuevo encargado de tambo, una veterinaria de guachera y un inseminador. En el asesoramiento agronómico participan Juan Pacín y Pascual Ciccioli.

También se rediseñaron aguadas y se instalaron cámaras de monitoreo en sectores clave. La crianza continúa entre las áreas prioritarias, con especial atención al seguimiento de los terneros y a la evaluación de los cambios de manejo.

En materia productiva, el tambo registró un promedio de 22,4 litros por vaca en ordeñe por día durante la campaña 2025/26, frente a un promedio histórico de 23,8 litros. Al momento de la visita, la producción había alcanzado los 24,5 litros diarios por vaca, mientras que el objetivo es lograr un promedio anual de 25 litros.

La producción de leche por hectárea también constituye un indicador central. Durante la campaña 2025/26 se obtuvieron 8724 litros por hectárea al año. La empresa presentó una proyección de 12.374 litros por hectárea al año, un 42% más que en 2025/26.

Al momento de la presentación, el establecimiento registraba 461 vacas en ordeñe. El desafío consiste en alcanzar y sostener entre 550 y 600 animales, recuperar niveles de producción de 24 a 25 litros diarios por vaca y conservar un sistema sencillo. Para ello, la empresa busca fortalecer la crianza y reproducción, mejorar la situación sanitaria del rodeo y aprovechar la mayor disponibilidad de forraje bajo riego.

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